Hoy más que nunca necesitamos un esfuerzo compartido. Creo firmemente en la capacidad de nuestro país para enfrentar las dificultades cuando actuamos con unidad y sentido de propósito.

La difícil situación en el Medio Oriente tiene a la industria de los combustibles, y por consiguiente a todo el mundo, en una plena incertidumbre. Ante esto, y revisando un poco lo que fue la experiencia en la crisis sanitaria del Covid, me atrevo a abrir un debate sobre recurrir al teletrabajo como medida extraordinaria para mitigar en parte o totalmente el alza en el precio de los combustibles.

En concreto, mi propuesta es que se pueda implementar, de manera provisoria hasta que se normalice internacionalmente el precio del petróleo, un día a la semana de teletrabajo para aquellos trabajadores cuyas funciones lo permitan.

No se trata de una imposición hacia las empresas en la lógica odiosa y obsoleta de irse contra los “dueños del capital”. Sino de una invitación a actuar con sentido de sinergia, en lógica de superar este contexto adverso unidos entre todos.

Estoy convencida de que una medida como esta puede generar un alivio real. Reducir en un día los traslados semanales implica menos gasto en combustible, y, en definitiva, una ayuda al bolsillo de los millones de trabajadores que se desplazan a su trabajo diariamente en sus vehículos particulares.

Sabemos que la clase media y los sectores más vulnerables son quienes resienten con mayor fuerza el encarecimiento del costo de vida, pese a que un alza como la que hemos conocido a nadie lo deja inmune.

La idea que sostengo no parte desde cero. Durante la pandemia, fuimos testigos de cómo el teletrabajo permitió mantener la continuidad laboral en condiciones extremadamente complejas. Muchas empresas lograron adaptarse con éxito, demostrando que es posible compatibilizar productividad con nuevas formas de organización.

Por supuesto, tengo plena conciencia de que no todos los trabajos permiten esta modalidad, y que cualquier implementación debe hacerse con criterio y resguardando condiciones laborales adecuadas. Este llamado no desconoce esas realidades, sino que busca avanzar allí donde sí es posible, generando un impacto positivo sin afectar el desarrollo económico.

Hoy más que nunca necesitamos un esfuerzo compartido. Creo firmemente en la capacidad de nuestro país para enfrentar las dificultades cuando actuamos con unidad y sentido de propósito.

Por eso, invito a las empresas a abrir este debate. En momentos adversos necesitamos soluciones verdaderamente útiles. De las otras, como los retiros de fondos previsionales, ya sabemos. Pan para hoy, hambre para mañana.