Detalle de la portada de Oye Gabriela, Cuarto Propio
visitas
VER RESUMEN
Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
"El libro 'Oye Gabriela', publicado por Los Perros Románticos en 2020 y reeditado por Cuarto Propio en 2025 con motivo de los 80 años del Premio Nobel de Mistral, analiza de forma crítica y entretenida el mundo académico y los seguidores de la poetisa chilena. A través de poemas, cartas y objetos personales de Mistral, la autora revela las tensiones y pasiones en torno a su legado. La novela combina realidad y ficción, destacando la figura de Regina y otras mujeres inteligentes. La reedición busca desmitificar y democratizar la figura de Mistral en un contexto actual más receptivo. Con un estilo coral y desafiante, el libro invita al lector a explorar fragmentos y voces sin una narrativa lineal, reflejando la complejidad del archivo mistraliano. El homenaje a Mistral en 2025 se percibe como necesario pero con cierta parafernalia, invitando a una revisión crítica de su legado.
DEJEN LOS PAPELES DE GABRIELA MISTRAL EN PAZ, así, en mayúsculas, se menciona en uno de los pasajes más provocadores de Oye Gabriela, libro de la escritora bajo pseudónimo Elisa Clark.
Fue publicado por primera vez en 2020 por Los Perros Románticos, y reeditado en 2025 por Cuarto Propio, al alero de la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel de Mistral.
Por Carlos Rendón
Oye Gabriela es un libro crítico y a ratos hilarante, que analiza sin eufemismos el mundo de la academia y los mistralianos, que como abejas a la miel giran en torno al legado de la poetisa. Entran a colación, como piezas en un tablero de ajedrez, los poemas que Gabriela dejó tras su fallecimiento, pero también sus cartas personales, manuscritos inacabados y hasta su ropa.
El resultado es un relato coral que muestra los subterfugios, estratagemas, relaciones y penurias en torno a la preservación del legado de una de las escritoras más importantes de la historia de Chile, que cobra especial relevancia hoy 7 de abril, fecha en que se celebra el natalicio de la poetisa. Hablamos con su autora sobre su construcción, las sensaciones de esta segunda edición, qué es ser “mistraliano” en pleno 2026, y más.
¿Cómo surge la idea de escribir un libro sobre Gabriela Mistral? ¿Dónde crees que está la distinción que hace a Oye Gabriela destacar de entre todo el corpus que existe y crece año a año sobre Mistral?
“La idea surge de una investigación periodística que realicé con mi nombre real tras la muestra en Estados Unidos de Doris Dana, última compañera sentimental y albacea de Mistral, quien la sobrevivió por 50 años. Muchos de los papeles y documentos que habían quedado bajo su cuidado estaban dispersos en sus distintas propiedades, algunos guardados en cajas de zapatos. Esa sola imagen me pareció desde un comienzo muy novelesca. Me tocó seguir el camino de estos documentos que pocos habían visto.
“Durante un año y algo más escribí una serie de reportajes. Tomaba notas al margen de lo que no cabía en el formato periodístico, apuntes dictados por mi imaginación que se fueron acumulando. Quería hacer algo con las anotaciones, pero no sabía bien qué. Cuando me senté a escribir, sin proponérmelo de antemano, empecé a exagerar algunos rasgos, a caricaturizar ese deseo de ser el primero en revelar algo o la tendencia a esconder aspectos de la vida de Mistral.
“Más que narrar un episodio histórico ligado al destino del legado mistraliano, Oye Gabriela explora las tensiones que estos papeles despiertan en quienes los investigan y los custodian. Juan José Adriasola escribió en una reseña aún sin publicar que, en el fondo, el protagonista es el archivo.Contrario a lo que podría pensarse, el libro no se centra en la figura de Mistral ni intenta fijar una verdad sobre ella, sino que pone en escena deseos, pugnas, lecturas y apropiaciones.”
En el libro combinas realidad y ficción, o usas letras o monosílabos para referirte a ciertos personajes, si bien a veces no es difícil identificar quiénes son. ¿Por qué tomaste la decisión de darle ficción a una historia que otrora pudo haber sido un relato completamente realista?
“Podría haber sido fácilmente un género periodístico, pero ya había escrito demasiado periodismo sobre Mistral y sus papeles. Cuando me senté a escribir, me entretuve bastante en exagerar rasgos y situaciones. Así, comenzó a surgir un texto de ficción. Muchos personajes están inspirados en personas reales, aunque no son del todo ellos; o sea, son y no son.
“Esto no fue una decisión tan consciente. Creo que había algo en los materiales y en la misma vida de Mistral que hoy puedo leer en relación con lo camp. No es que haya dicho “voy a hacer una novela camp”. El humor, la pose, cierta teatralidad de los personajes, el melodrama y hasta el ridículo de algunas escenas dialogan con una sensibilidad que también está presente en las estéticas de las disidencias.
“Lo camp no solo exagera, también revela. Hace visible algo que en un registro más sobrio o realista quizás pasaría desapercibido. En la novela, esa exageración me permitió mostrar una escena cultural alrededor de Mistral en la que giran egos, rivalidades y pasiones. La ficción me permitió acercarme de otro modo a esas pasiones y tensiones.”
Pasaron cinco años entre la publicación de la primera y la segunda edición, con cambio de editorial inclusive. ¿Cómo ha cambiado el libro en este lustro? No solo desde lo físico, sino también su(s) significado(s).
“El texto cambió muy poco: trabajamos en una revisión fina, ajustes de ritmo, correcciones. Las grandes diferencias están en el diseño y la portada. Esta nueva portada, una fotografía tomada al interior de la biblioteca donde ocurre la trama, dialoga con el contenido del libro. Se incluyen fotos interiores también; son retratos performativos que intentan confundir el plano de la ficción y el de la realidad.
“El contexto cambió bastante. Cuando el libro salió en 2020, estábamos en un momento de revisión crítica de los relatos nacionales, en medio del estallido social y la pandemia.
“Hoy, en el marco de los 80 años del Nobel, la figura de Mistral se ha democratizado con nuevas publicaciones y lecturas. Ya no hay dueños de la Premio Nobel. La reedición, entonces, no solo vuelve a poner el libro en circulación, sino que lo sitúa en otro clima de lectura.”
Si bien el libro no tiene un protagonista declarado, la figura de Regina aparece preponderante a lo largo del relato. Y junto a ella, se destacan otras mujeres importantes, inteligentes pero acomplejadas, sobreviviendo en un mundo academicista-literario que las ningunea o mira en menos. ¿Crees que tu libro aporta o releva una mirada feminista al estudio y divulgación del patrimonio de la Mistral?
“Mistral abrió camino a las mujeres en distintos ámbitos: a las de origen humilde como ella, a las escritoras actuales, a las educadoras, a las diversidades. Espero que esta reedición contribuya a la desmitificación y despatriarcalización de Mistral y a nuevas lecturas, desde miradas más abiertas, feministas y contemporáneas.
“Hasta el día de hoy hay sectores que se ofenden con el lesbianismo de Mistral, que lo niegan o lo quieren separar de su obra. ¿Cómo no nos va a importar su vida? El libro propone una mirada de Mistral como autora política, incómoda, múltiple. En ese sentido, sí hay un gesto feminista en el intento de desmonumentalizarla y devolverle conflictividad.”
Oye Gabriela propone una lectura no secuencial de los hechos, de estilo coral y sin dar demasiadas indicaciones o contexto. Confía plenamente en un lector inteligente capaz de desenredar su estructura, de la misma forma en que los investigadores interactúan con los archivos de Mistral. ¿Pensaste en ello mientras ideabas el formato que tendría la publicación? Y en general, ¿cómo llegaste a esta estructura tan particular?
“Cuando se trabaja con manuscritos, cartas, documentos dispersos, no hay una narración lineal: hay fragmentos, voces, contradicciones. Quise trasladar eso a la escritura. La novela está construida como un espacio donde distintas voces hablan, se interrumpen, se contradicen. No hay un centro fijo ni una jerarquía clara. Eso exige más al lector, pero también lo invita a participar activamente, a armar su propia lectura.
“Otra cosa de la que me he dado cuenta recientemente es que el libro está atravesado por la escucha. Todo se inicia por lo que me contaron, lo que fui oyendo entre anécdotas, murmullos y chismes. Tuve que aprender a oír en distintos niveles. Hablaban los investigadores que conocí, la prensa, el sentido común, las voces homofóbicas, pero también los textos, las cartas, la propia obra mistraliana.
“El título, Oye Gabriela, lo saqué de una canción, pero recién empiezo a comprenderlo en toda su magnitud. Son como todas las voces que a lo mejor le quieren decir algo a Gabriela o están diciendo algo sobre ella. Esas voces yo también las oí y traté de llevarlas al plano de la ficción para que los lectores y las lectoras puedan escucharlas.”
Portada de Oye Gabriela, Cuarto Propio
Hablemos de la conmemoración: en 2025 se cumplieron 80 años del Nobel de Mistral y hubo diversas iniciativas en torno a ello. En muchas de las cuales participaron individuos que aparecen en tu libro. ¿Qué te pareció todo esto? ¿Consideras que fue un homenaje apropiado o más bien parafernalia?
“Mi impresión es que hay homenajes necesarios, pero también cierta parafernalia que tiende a neutralizar su complejidad. Me asomé, por ejemplo, al gran homenaje en la calle que organizó el gobierno el año pasado, y la narrativa me pareció confusa. Había música de España y de Brasil solo por el hecho de que ella vivió en esos países, aunque no tuviera relación alguna con su obra ni con su historia.
“En este ánimo celebratorio, se podría hablar hasta de una cierta “Mistralmanía”, lo que no es negativo en la medida en que se la lea más y se la valore en toda su magnitud. Lo valioso sería aprovechar estas instancias no solo para celebrar, sino también para revisar críticamente qué lecturas de Mistral se han privilegiado y cuáles han quedado fuera.”
¿Te consideras una mistraliana? ¿Por qué?
“Llegué a ser mistraliana por azar y comparto lo que escribe Alejandra del Río en su libro de educación poética: Mistral es mi patrona, en el sentido de guía espiritual, pero a la vez alguien que nos pone a trabajar en un activismo poético. Ella nos exige siempre más y más, dice uno de los personajes de mi novela, y es cierto. A veces escucho a investigadoras decir que están en receso mistraliano o descansando de ella, y me da un poco de risa, porque al menos yo no lo he logrado; de hecho, me falta tiempo para hacer todo lo que demanda.
“Mi próxima novela está ambientada también en el valle de Elqui, y además del tiempo escasean los recursos para ir para allá a mirar las montañas, sentarme a esperar que el fuego se encienda solo y conversar con los amigos y gente del valle, para avanzar más allá de las 30 páginas y anotaciones que tengo en una libreta y en papelitos sueltos.”
Nuestra sección de OPINIÓN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de BioBioChile
Estamos recopilando más antecedentes sobre esta noticia, quédate atento a las
actualizaciones.
Alerta de Spoiler
Este artículo podría contener información clave sobre la trama de un libro, serie o
película.
Advertencia de imágenes explícitas
¡Cuidado! Las imágenes de este artículo pueden herir la sensibilidad de algunas personas.
VER RESUMEN
Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
{{ post.resumen_de_ia }}
Este artículo describe un proceso judicial en curso
Existe la posibilidad de que los cargos sean desestimados al finalizar la investigación, por
lo cual NO se debe considerar al o los imputados como culpables hasta que la Justicia
dicte sentencia en su contra. (Artículo 04 del Código Procesal Penal)
Violencia contra la mujer
Si eres víctima o testigo de violencia contra la mujer, denuncia al
149 de Carabineros, recibe orientación llamando al
número corto 1455 del Sernameg o pulsa para
usar el chat de orientación Sernameg
Suicidio
Si necesitas ayuda psicológica especializada o conoces a alguien que la requiera, el Ministerio
de Salud tiene un teléfono de ayuda atendida por profesionales todos los días del año y las 24 horas,
marcando desde celulares el *4141. Además, puedes recurrir a Salud Responde en el 600 360 7777.
Las personas sordas pueden recibir asistencia ingresando a
este enlace.
Transporte privado
Las aplicaciones de transporte privado pagado aún no se encuentran normadas por la legislación chilena.
Estudio científico
Este artículo se basa en un estudio científico que puede ser sometido a nuevas pruebas para ser validado o descartado. Sus resultados NO deben considerarse concluyentes.