Sociedad
Martes 16 julio de 2019 | Publicado a las 14:12
De vagabundos a héroes: la patrulla canina que salva vidas en Afganistán detectando explosivos
Por Emilio Contreras
La información es de Agence France-Presse
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La perrita Naya, una hembra de pastor belga, salta por encima de los setos y se lanza a los t√ļneles de un recorrido de obst√°culos en Kabul. A pesar de las apariencias, no est√° jugando, sino que se forma en una cuesti√≥n clave: aprender a detectar explosivos para salvar vidas.

La perra de tres a√Īos es uno de los internos de cuatro patas del Centro de Detecci√≥n de Minas (MDC), situado en una colina de la capital afgana.

Desde hace unos 30 a√Īos, esta oeneg√© afgana asegura haber transformado 1.100 cachorrillos revoltosos en una fuerza disciplinada y formada gracias a sus adiestradores.

Naya
Naya | Agence France-Presse

Los perros detectores de explosivos son omnipresentes en Kabul, ya sea en puestos de control o en complejos gubernamentales. Su misi√≥n es localizar las bombas artesanales introducidas de forma clandestina en la ciudad, que cada a√Īo dejan innumerables v√≠ctimas.

“Los perros son muy √ļtiles […] hacen su trabajo r√°pidamente”, se√Īala Taj Mohamad, formador en el centro, en el que ense√Īa a los canes a detectar el olor de los explosivos.

Los perros deben identificar qué bidones, entre las decenas colocados en una ruleta metálica, contienen potenciales bombas o droga. Cuando aciertan, sus adiestradores los recompensan con una bala de goma para mascar.

perros explosivos
Agence France-Presse

“La relaci√≥n con el maestro debe ser perfecta. Si no funciona, habr√° v√≠ctimas”, asegura Mohamad durante una reciente visita de la AFP.

Para adiestrar a un perro rastreador de explosivos se requieren alrededor de dos a√Īos, en un proceso que resulta igualmente intenso a los canes –pastores alemanes o belgas– y a sus maestros. “Es como construir una casa o criar a un ni√Īo”, asegura Mohamad.

El salario de los adiestradores, de unos 500 dólares mensuales, es relativamente alto para Afganistán. Con este peligroso trabajo, también tienen derecho a un seguro de vida y una jubilación.

“Enemigo escondido”

Los explosivos son “un enemigo escondido”, considera Zabihulah Amin, uno de los amaestradores, quien reconoce tener “constantemente un poco de miedo”.

Cuando el MDC abrió sus puertas, en 1989, los perros procedían principalmente de Holanda. Pero la mayoría de los actuales nacieron en Afganistán, donde su cría comenzó en 1994.

perro explosivos
Agence France-Presse

Su misión inicial era localizar las minas antipersona, una labor fundamental en un país en el que estas devastadoras armas se dispersaron con regularidad desde la invasión soviética, en 1979.

Pero varios fracasos opacaron su reputación. En algunos lugares en donde los perros no encontraron nada, después explotaron minas. Y algunos habitantes que creían estar entrando en un lugar seguro fueron las víctimas de este error.

Seg√ļn Abdul Qudos Ziaee, jefe de operaciones en la Direcci√≥n de la Coordinaci√≥n de Lucha Antiminas de Afganist√°n, los perros no fueron empleados de forma correcta en estos incidentes, o sus maestros no hab√≠an recibido una buena formaci√≥n.

explosivos
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“Ya fuera por culpa del amaestrador o del perro, que no fue bien amaestrado, la mina no fue localizada y fueron los civiles quienes sufrieron las consecuencias”, se√Īala Ziaee.

En el MDC, los amos afirman que sus perros son m√°s eficaces encontrando minas que los detectores mec√°nicos, ya que pueden olfatear explosivos en dispositivos no met√°licos.

Seg√ļn Ziaee, al menos 1.432 personas murieron o resultaron heridas en Afganist√°n en 2018 por minas y restos explosivos de guerra.

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Tambi√©n 27 empleados del MDC fueron v√≠ctimas de los explosivos, seg√ļn Mohamad Wirwais, un exdesminador que qued√≥ ciego mientras “limpiaba” un terreno en 2008.

A pesar de su discapacidad, sigue trabajando en el Centro de Detección de Minas, aunque ahora se encarga de otras labores.

“Yo tengo suerte. Tengo amigos […] que perdieron la vida debido a las explosiones de minas”; dice Wirwais, convencido a pesar de los riesgos de que el desminado, con o sin perro, sigue siendo “un trabajo muy importante” para la poblaci√≥n.

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