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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La tuberculosis vuelve a generar preocupación en Chile tras confirmarse casos en un colegio de Concepción y en una comisaría de La Serena. Aunque la enfermedad ha disminuido, aún no está erradicada, con 3.212 casos registrados en 2024. Erik Álvarez de la UCSC destaca que, pese al control, la enfermedad persiste debido a personas con problemas inmunológicos. La transmisión no es alta en colegios por la ventilación y el contacto limitado.

Un caso confirmado en un establecimiento educacional y otro detectado en una comisaría bastaron para que una enfermedad de la que actualmente se habla poco volviera a generar preocupación. La tuberculosis continúa circulando en Chile y, aunque el escenario epidemiológico es muy distinto al de décadas pasadas, todavía no ha sido erradicada.

Durante los últimos días se activaron protocolos sanitarios tras confirmarse un caso de tuberculosis en un estudiante del Liceo Enrique Molina Garmendia de Concepción y otro en un funcionario de Carabineros de la Primera Comisaría de La Serena. En ambos casos, las autoridades iniciaron las acciones correspondientes para identificar y evaluar a quienes pudieron haber estado expuestos.

La presencia de la enfermedad, sin embargo, no constituye un fenómeno excepcional. De acuerdo con el Informe de Situación Epidemiológica y Operacional del Programa de Control y Eliminación de la Tuberculosis del Ministerio de Salud, durante 2024 se registraron 3.212 casos en Chile, de los cuales 270 correspondieron a la región del Bío Bío.

El Vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Erik Álvarez, explicó que el país se encuentra en una situación favorable respecto del control de la enfermedad, pero aquello no significa que haya desaparecido.

“Estamos en un punto epidemiológico bastante bueno. Uno podría decir que esta enfermedad está muy controlada, pero no ha logrado llegar a niveles de erradicación. Y, a medida que sigan existiendo personas con problemas inmunológicos, estas enfermedades tienen cómo continuar encontrando huéspedes”, señaló.

Tuberculosis ¿Un caso en un colegio puede generar más contagios?

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria que afecta principalmente a los pulmones. Entre sus síntomas se encuentran la tos persistente, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso, dolor torácico y fatiga.

Sin embargo, la aparición de un caso en un establecimiento educacional no significa necesariamente que exista un alto riesgo de propagación entre quienes comparten ese espacio.

“Es bajo, porque estamos viendo que los niños están en espacios cerrados, pero por jornadas limitadas, porque salen al recreo y las salas se ventilan. No es la situación en la cual se producían altos índices de contagio de tuberculosis”, explicó Álvarez.

El especialista recordó que históricamente la transmisión estuvo estrechamente relacionada con condiciones de hacinamiento y permanencia prolongada en lugares cerrados. “Antes muchas personas morían, y es lo que está en la literatura, pero era porque la gente vivía en lugares cerrados, convivía en hacinamiento”, agregó.

El riesgo puede aumentar precisamente cuando existe contacto estrecho y prolongado, mala ventilación o condiciones que afectan la respuesta inmunológica. Entre los grupos que requieren especial atención se encuentran personas con VIH, diabetes, desnutrición, enfermedad renal crónica, cáncer o tratamientos inmunosupresores.

Una enfermedad controlada, pero todavía presente

El hecho de que actualmente los casos generen atención también puede estar relacionado con la menor presencia de la tuberculosis en la conversación cotidiana.

“Como no se escucha tanto al respecto, entonces la mamá se alerta, avisa al colegio, bien, pero la verdad es que incluso antes de que ella avisara al colegio, la autoridad sanitaria va al colegio, va a domicilio y se comienzan a hacer seguimientos”, sostuvo el Vicedecano.

Precisamente, Chile cuenta con un programa específico de control y eliminación de la tuberculosis y con una red nacional de diagnóstico mediante técnicas de biología molecular con cobertura universal y acceso gratuito.
La detección de un caso activa así una investigación de contactos destinada a identificar a las personas que podrían haber estado expuestas y determinar las acciones sanitarias correspondientes.

A más de un siglo del descubrimiento de la bacteria responsable de la enfermedad, la tuberculosis sigue representando un desafío sanitario. El objetivo ya no es enfrentar los escenarios de alta mortalidad y hacinamiento que marcaron su historia, sino mantener la vigilancia, favorecer el diagnóstico oportuno y evitar que una enfermedad controlable encuentre condiciones para continuar transmitiéndose.