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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Con un gran sentido de urgencia, miles caen en la estafa del momento: el smishing a través de SMS. Los mensajes fraudulentos, que simulan ser oficiales, engañan a los usuarios con pretextos como supuestas infracciones de tránsito o problemas con entregas. Expertos advierten que uno de cada cuatro chilenos ha sido víctima, especialmente adultos mayores. Recomiendan no clickear en enlaces sospechosos, no actuar por impulso y validar información por canales oficiales. El caso del periodista José Antonio Neme, estafado con un mensaje del TAG, llevó a tres diputados a presentar la "Ley Neme" para sancionar estas prácticas.

De apariencia oficial y con un gran sentido de urgencia. Así se camuflan los mensajes de texto que tienen a miles de personas cayendo en el ciberdelito del momento: el smishing, o estafa a través de SMS.

Los pretextos pueden adoptar distintas formas. Direcciones de entrega incompletas, supuestas infracciones por circular sin TAG o puntos próximos a vencer. Todos ellos tienen algo en común: vienen acompañados de un enlace corto que, supuestamente, te lleva a un sitio web para resolver el problema.

Identificar la estafa no siempre es tan obvio. Si estás esperando un paquete importante y te llega un mensaje advirtiendo que tu pedido “será devuelto si no confirmas la dirección”, la coincidencia hace que sea muy fácil bajar la guardia y confiar.

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Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que el objetivo final del smishing es que las personas entreguen sus datos, envíen dinero o se metan a enlaces peligrosos. De acuerdo con el especialista, uno de cada cuatro usuarios de celulares en Chile ha caído en alguna de estas trampas y apunta a los adultos mayores como el grupo más propenso a convertirse en víctima.

“Como los mensajes fraudulentos pueden replicar el lenguaje, diseño y contexto de instituciones reales, terminan volviéndose más creíbles para los usuarios, por eso es clave no actuar impulsivamente frente a mensajes que generen urgencia y siempre verificar la información por canales oficiales”, explica Leandro Cuozzo, investigador senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Kaspersky.

“Los ciberdelincuentes saben que la urgencia nos hace bajar la guardia. Ante cualquier mensaje que exija pagar, entregar información o actuar inmediatamente, es importante detenerse y analizar la solicitud antes de realizar cualquier acción”, explica.

Cómo no caer en estafas por SMS

Nunca hagas clic en los enlaces incluidos en el SMS: Si recibes una alerta sobre un paquete retenido, un cobro de TAG o puntos por vencer, ignora el link del mensaje. Entra directamente a la aplicación o al sitio web oficial de la institución desde tu navegador para verificar si la notificación es real.

Desconfía del sentido de urgencia y no actúes por impulso: Los ciberdelincuentes usan mensajes alarmistas que exigen pagos o correcciones inmediatas para hacerte bajar la guardia. Tómate un segundo para pausar y analizar el mensaje antes de entregar cualquier dato o realizar un pago.

Valida la información por canales oficiales independientes: Si dudaste de la veracidad del mensaje, no respondas al texto ni llames a los números que ahí te indican. Busca el teléfono o canal de atención oficial de la empresa involucrada y consulta directamente con ellos.

Dar con quienes están detrás de estas redes supone otra dificultad. La infraestructura de mensajería funciona a escala mundial, por lo que los envíos pueden originarse dentro o fuera del país. A ello se suman plataformas pagadas de distribución masiva que, según Reid, no registran los antecedentes de quien contrata el servicio, además de direcciones web maliciosas cuya desactivación no es inmediata.

Smishing llega al Congreso

Un ejemplo reciente es el caso que afectó al periodista José Antonio Neme, quien perdió más de $1,2 millones tras recibir un mensaje de texto o SMS fraudulento que simulaba un cobro pendiente del TAG, estafa que impulsó a tres diputados a presentar un proyecto para parar este tipo de prácticas y al que bautizaron como “Ley Neme”.

Parlamentarios presentaron una iniciativa que propone sancionar estas conductas, incluso cuando no se concrete un perjuicio económico, y busca que las compañías de telecomunicaciones adopten medidas para detectar y bloquear envíos masivos asociados a actividades fraudulentas.

Frente a la discusión legislativa, el experto de la UAndes valora que se busque actuar antes de que el delito consiga su objetivo y perseguir a las organizaciones responsables. También plantea revisar qué datos se exigen para contratar sistemas de difusión a gran escala y crear un mecanismo para denunciar números utilizados con estos fines.