Los remedios caseros para las enfermedades comunes como el resfrío o la tos son parte de la idiosincrasia chilena. En ese marco, la miel, el limón, la menta y tantos otros insumos -naturales y artificiales- están dentro de los más populares.
Pero muchas veces estas ‘recetas mágicas’ no son del todo efectivas, y en algunas ocasiones podrían llegar a ser perjudiciales para la salud o simplemente no causar ninguna mejora gravitante.
Remedios para curar la tos
Además del resfriado, la tos es uno de los ‘vecinos no deseados’ que aparecen con la llegada del invierno.
Y ya sea por tradición o creencia, el limón y el vapor aparecen como los ‘héroes’ en esta situación.
Sandra Díaz, docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello (Unab) explica que estos remedios caseros no siempre son efectivos.
El limón, cuenta Díaz, no tiene un efecto directo sobre la tos y su principal aporte es la vitamina C, mientras que las inhalaciones de vapor, si bien generan una sensación de alivio, de momento no existe evidencia sólida de que aceleren la recuperación de una infección respiratoria.
Pero no todo está perdido y es que Díaz sí respalda el uso de la miel como alternativa.
“La miel es el remedio natural con mayor respaldo científico para disminuir la intensidad de la tos nocturna en niños mayores de un año y en adultos. Además, los líquidos tibios ayudan a mantener hidratadas las vías respiratorias y alivian la irritación de la garganta”, explica.
Cuidado en bebés
Pero la académica también advierte que la miel nunca debe administrarse a menores de un año, ya que podría causar enfermedades intestinales, mientras que los ungüentos mentolados o con alcanfor no se recomiendan en bebés menores de dos años porque pueden irritar las vías respiratorias.
A esto, también se añade el peligro de otra ‘costumbre’ en los hogares nacionales: la automedicación.
“Muchas personas mezclan distintos jarabes o combinan medicamentos con infusiones sin saber que pueden duplicar principios activos o generar interacciones. Incluso usar un antitusivo junto con un expectorante puede favorecer la acumulación de secreciones y aumentar el riesgo de complicaciones como una neumonía”, explica Díaz.
¿Y qué pasa con el resfriado?
La docente señala que una tos asociada a un resfrío suele desaparecer de forma gradual en pocas semanas, pero existen señales que requieren atención médica inmediata: dificultad para respirar, silbidos en el pecho, fiebre alta persistente, sangre en la expectoración, pérdida de peso o una tos que se prolonga por más de un mes.
En personas con asma, EPOC o enfermedades cardíacas, agrega, la tos puede ser el primer síntoma de una descompensación importante.
“Los remedios caseros pueden ser un apoyo para aliviar molestias leves, pero nunca deben reemplazar una consulta cuando aparecen signos de alarma o cuando la evolución no es la esperada. En invierno, actuar a tiempo puede marcar una gran diferencia en la recuperación”, concluye la académica.