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Investigadores chilenos llevan más de 10 años desarrollando una vacuna contra el hantavirus, específicamente la cepa Andes, con resultados prometedores en modelos animales. Sin embargo, la falta de financiamiento ha impedido avanzar a estudios clínicos en humanos.
Una prometedora investigación chilena lleva años desarrollando una vacuna para el hantavirus, específicamente para la cepa Andes, que puede transmitirse entre humanos por contacto estrecho. Sin embargo, no ha podido avanzar a estudios clínicos con humanos debido a la falta de financiamiento.
En Chile, no hay fondos concursables que cubran estas costosas investigaciones y, para poder llevarlas a cabo, los científicos necesitarían alrededor de unos 7 millones de dólares. Sin muchas opciones, esperan probar suerte postulando a fondos en el extranjero, pero el futuro de la vacuna es incierto.
BiobioChile conversó con la Dra. María Inés Barría, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián (USS) que ha liderado el desarrollo de esta cura, que ya ha demostrado exitosos resultados en modelos animales.
“Estamos como en una etapa, podríamos decir crítica, porque ahora para avanzar se requieren muchos recursos, o inversores, ya sean públicos o privados. Entonces, para hacer ese salto a humanos, como te decía, no hay un proyecto que yo diga ‘ah, voy a postular, me lo gano y voy a avanzar’. Todavía no, por los montos”, explica.
La prometedora vacuna para el hantavirus
La vacuna comenzó a desarrollarse en 2014, cuando la Dra. Barría y su equipo empezaron a estudiar la respuesta inmune de personas que sobrevivieron a la infección por hantavirus. Así, lograron caracterizar dos anticuerpos humanos que tienen la capacidad de proteger contra este.
En Chile, hicieron toda la caracterización de los anticuerpos monoclonales in vitro en laboratorio, y luego estos fueron enviados al Instituto Nacional de Salud (NIH) en Estados Unidos, para que se pudiera probar su eficacia en un laboratorio de Bioseguridad Nivel 4 (BSL-4).
Los científicos completaron esta tarea con éxito y los resultados se publicaron en 2018 en la revista Science Translational Medicine. “De hecho, nos dieron la portada, porque fuimos los primeros en demostrar este potencial, de que se podían generar estos anticuerpos de pacientes sobrevivientes y que funcionaba“, cuenta la investigadora.
Más adelante avanzaron a modelos animales y en 2021 publicaron otro estudio en Emerging Infectious Diseases que demostró que los anticuerpos funcionan en hámsteres sirios (Mesocricetus auratus), que tienen características anatómicas, fisiológicas y genéticas notablemente similares a las humanas, razón por la que se usan en investigación como modelo estándar.
“Dentro de estos estudios pudimos demostrar que uno de los anticuerpos monoclonales logra la eliminación completa del virus en los pulmones, lo que es clave para avanzar hacia los estudios clínicos“, explica Barría.
Los científicos infectaron con dosis letales de hantavirus a los hámsteres, luego les inyectaron los anticuerpos al tercer día y todos sobrevivieron. La vacuna es terapéutica, es decir, se inyecta una vez contraída la infección, pero estos resultados “nos indican que estos anticuerpos también sirven como una profilaxis”, es decir, para prevenir, controlar o limitar el virus, como las vacunas del Covid.

Más adelante estudiaron la ventana terapéutica de los anticuerpos para saber qué tan efectivos eran dependiendo de la gravedad de la enfermedad. “Inyectamos el anticuerpo el día ocho, o sea, muy graves estaban los hámsteres. Y, en ese caso, cuando ya estaban muy, muy, muy graves, pudimos observar un 50% de sobrevivencia“, puntualiza.
“Es decir, esto demuestra que incluso en distintas etapas, tempranas, medias e incluso tardías, los anticuerpos tienen eficacia“, añade la experta.
Estos resultados les permitieron que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) le diera a uno de los anticuerpos el estatus de “droga huérfana”, denominado así por ser desarrollado para tratar una enfermedad rara, con pocos casos, como ocurre con el hantavirus en Sudamérica. Esto facilitará su desarrollo clínico.
Altos costos y fondos que no hay en Chile
Después de esos importantes logros, la pandemia del Covid-19 retrasó el desarrollo, ya que los científicos alrededor del mundo se dedicaron a encontrar una solución para ese virus. Sin embargo, ya se retomó la investigación y la colaboración internacional con laboratorios en EE.UU. y Alemania.
“El avance hacia estudios en humanos requiere producir dosis bajo estándares GMP (buenas prácticas de manufactura), lo que implica altos costos, estimamos en al menos 7 millones de dólares, superando la capacidad de financiamiento nacional“, explica Barría.
“Hace poco ya lo empezamos a retomar. De hecho, ahora estamos trabajando y los anticuerpos siguen siendo estudiados y probados”, asegura Barrías. Pero el financiamiento sigue en juego, “por eso seguimos colaborando con distintos investigadores afuera para tratar de conseguir fondos o postular a proyectos, para poder seguir avanzando”.
La investigadora también habló del escenario en Chile para el desarrollo científico, especialmente ahora que el gobierno de José Antonio Kast ha cuestionado abiertamente los montos que se invierten en ciencias y está evaluando recortes.
“Yo creo que históricamente el presupuesto para ciencia en Chile no es mucho. Es uno de los más bajos de la OCDE. Entonces, yo creo que los científicos chilenos, con el poco financiamiento que tenemos comparado con otros países, hacemos bastante, ¿no?”, planteó.
Cabe recordar que, recientemente, el presidente Kast cuestionó los fondos que se invierten en universidades e instituciones académicas para investigación y dijo que no estarían generando empleos.
Barrías señala que “esos comentarios también pueden deberse a cómo se está iniciando el gobierno. Yo me imagino que no tienen toda la información de toda la ciencia que se hace en el país. (…) Lo que él menciona también es algo más, podríamos decir, humanista o no sé cómo decirle. Entonces, yo creo que es falta de información“.
“Y todos los científicos estamos en esto, porque la ciencia es un pilar fundamental para el desarrollo de los países. “A veces, mucha de la ciencia que se hace, o incluso a veces que se dice como ciencia básica, que es como que no tiene un producto concreto, igual puede servir para avance tecnológico”, agrega.
Por último, también enfatizó la importancia de descentralizar la ciencia y valorar la colaboración, no solo entre científicos o universidades, sino también con hospitales, “porque ellos son los que ven los pacientes y sin ellos no podríamos avanzar”, plantea.
“Y todas las colaboraciones, porque en ciencias, y más de acá de Chile o del Sur, es muy difícil avanzar si no se trabaja en conjunto. Además, como el hantavirus es un patógeno que se requiere en laboratorios especializados BSL-3, BSL-4, sin la cooperación internacional es como imposible avanzar“, concluye.
Referencias:
Jose L. Garrido, Joseph Prescott, Mario Calvo, Felipe Bravo, Raymond Alvarez, Alexis Salas, Raul Riquelme, Maria L. Rioseco, Brandi N. Williamson, Elaine Haddock, Heinz Feldmann y Maria I. Barría.
Two recombinant human monoclonal antibodies that protect against lethal Andes hantavirus infection in vivo. Revista Science Translational Medicine, 2018.Brandi N. Williamson, Joseph Prescott, Jose L. Garrido, Raymond A. Alvarez, Heinz Feldmann y Maria I. Barría. Therapeutic Efficacy of Human Monoclonal Antibodies against Andes Virus Infection in Syrian Hamsters. Revista Emerging Infectious Diseases, 2021.
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