Debemos preguntarnos qué factores podrían estar agravando la cesantía, especialmente en mujeres jóvenes en edad fértil y madres.
El trimestre enero–marzo 2026 trajo un dato que no deberíamos normalizar: la tasa de desempleo femenino volvió al 10% con 50 meses en 8% o más. Mientras el de los hombres se mantuvo estable en 8,1% (mala cifra de igual manera) la totalidad del aumento fue en las mujeres, elevándose en las jóvenes a 27,3%, la cifra más alta desde el trimestre julio-septiembre 2020, en plena pandemia.
Las mujeres que pueden ser madres o que viven con niños pequeños enfrentan un mercado laboral que las expulsa con más fuerza, y el 22,9% de las desocupadas está en desempleo de larga duración, cifra que se eleva a 32% en el caso de desocupadas de 50 años o más. Además, mientras el desempleo de larga duración de mujeres creció al 26,3% anual, en el caso de los hombres cayó 13,4%.
Son 452.137 mujeres sin trabajo, afectando sus vidas y las de sus familias.
Debemos preguntarnos qué factores podrían estar agravando la cesantía. especialmente en mujeres jóvenes en edad fértil y madres. A la reducción de la jornada a 42 horas de todas las personas, se suman 5 horas menos a la semana para aquellas con niñas o niños menores de 2 años por el derecho a alimentar, es decir, 7 horas semanales. Además del pre y post natal, el fuero, la licencia por enfermedad grave del hijo menor de un año, y el deber de pagar o tener sala cuna desde la mujer número 20 contratada, sea o no madre.
El marco legal solo tiene desincentivos a la contratación de mujeres, con derechos que traen costos asociados a la maternidad, no a la paternidad. El único proyecto de ley en trámite que ayudaría a reducir en términos relativos el costo de contratarlas impulsando el empleo, es el de sala cuna. Entre 15 mil y 150 mil estimamos la creación de trabajos formales de aprobarse este proyecto, por lo que cada mes que demoramos en ello es un mes más cerrándoles las puertas.
En este contexto, destacamos la apertura del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a modificar el crédito tributario a las remuneraciones del Proyecto de Ley para la Reconstrucción, ya que no tenía ningún incentivo específico para contratar a personas ni se hacía cargo de la realidad del desempleo de las mujeres.
Sin embargo, estimamos que la nueva propuesta de que el crédito parta en el 14% de la remuneración, se rebaje a 13% si es hombre y se aumente en un 1% (a 15%) si es mujer y en un 1,5% si es joven (15,5%) es insuficiente para compensar los altos costos laborales asociados a la contratación de mujeres por la maternidad. Estamos hablando de una diferencia entre hombres y mujeres de 25 años o más que sería de tan sólo $11.012 para remuneraciones equivalentes a 7,8 UTM ($550.586 en pesos) y de $6.723 para remuneraciones equivalentes a 10 UTM ($705.880 en pesos), por dar algunos ejemplos.
De esta manera, consideramos necesario aumentar el porcentaje del crédito tributario a las remuneraciones para las mujeres y sumar a las personas de 55 años o más.
A su vez, el proyecto de ley señala que “la incompatibilidad (con el SUE) será respecto de cada remuneración mensual individual pagada y no respecto del uso del crédito en su totalidad” por lo que pareciera que la elección queda formalmente en manos de la empleadora o del empleador. Sin embargo, esta neutralidad es solo aparente, ya que el crédito no es opcional al precisar que “los contribuyentes (…) deberán imputar un crédito”, estableciendo una obligación, no un derecho.
Además, el crédito tributario opera de forma automática, pues la empresa lo aplica unilateralmente al declarar sus pagos provisionales mensuales ante el SII, sin postulación, sin evaluación de requisitos y sin intervención de ningún otro organismo, a diferencia del SUE, lo que genera una prelación operativa.
Dado que el SUE es un subsidio al empleo para impulsar nuevas contrataciones y que el monto del beneficio que otorga podría ser mayor al que otorga el crédito tributario, es clave que los empleadores tengan la posibilidad de elegirlo.
Asimismo, al ser una herramienta flexible donde el Ministerio del Trabajo establece parámetros -como el porcentaje del subsidio que va a la empresa y el que va a trabajadores- puede focalizarse en los segmentos con mayores dificultades de empleabilidad. Y el crédito tributario actuar como un incentivo general ante la debilidad del mercado laboral.
Frente a la elevada cesantía y la mala calidad del empleo que se crea, en que en el último año las mujeres sumaron apenas 4.885 empleos formales frente a 45.046 informales -rozando la informalidad femenina el 28%- el anuncio de la mesa técnica por parte del ministro Tomás Rau parece un buen camino para enfrentar la situación si de ella nacen propuestas que refuercen la flexibilidad y adaptabilidad laboral y no dilate la reforma estructural urgente: sala cuna.
Juan Bravo
Director OCEC UDPFrancisca Jünemann
Presidenta ejecutiva de ChileMujeres
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