Esta semana, el Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis (Chile, 2025) reveló que los casos de sífilis están aumentando en el país, especialmente entre adultos mayores de 60 años. De hecho, en mujeres de la tercera edad, la tasa se duplicó entre 2021 y 2025.
Cabe recordar que esta es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por la bacteria Treponema pallidum y se contagia por contacto sexual. El síntoma más común es la aparición de llagas en los genitales, que se tratan con antibióticos.
Sin embargo, de no ser tratada a tiempo, de acuerdo con Mayo Clinic, también puede generar daños en el corazón, el cerebro y otros órganos, volviéndose mortal.
Ahora, los registros del Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud muestran una tendencia que preocupa a los profesionales de salud pública, quienes han reiterado que la mayor razón por la que esta infección está afectando a la tercera edad es la falta de educación sexual.
Mario Grosman, geriatra de Clínica INDISA, explica en declaraciones a BiobioChile que hay varios factores principales que tienen que ver con esto. El primero es que “la población mayor no tuvo educación sexual en su juventud porque era un tema tabú“.
De este deriva la baja percepción de riesgo, que viene con “la falsa creencia de que las enfermedades de transmisión sexual le ocurren a personas jóvenes, además de que no hay riesgo de embarazo”, explica el especialista.
También añade que la aparición de la sífilis tiene un curso silencioso y “puede no detectarse la lesión primaria. Entonces, cuando aparecen los síntomas en la fase tardía, es un problema de salud más complejo”.
Y por último, menciona el bajo uso de preservativo y “los actuales cambios en la dinámica social del comportamiento sexual de los adultos mayores”.
“El preservativo se usa poco porque el adulto mayor varón no lo usó o lo usó muy poco cuando era adulto joven. También su uso muchas veces es incorrecto, hay quejas de incomodidad o de disminución del placer, especialmente si hay disfunción eréctil”, señala Grosman.
Hay más casos en hombres, pero se duplicó en mujeres
De acuerdo con los datos del Minsal, los casos notificados en hombres mayores de 60 años pasaron de 419 en 2021 a 909 durante 2025, alcanzando una tasa de 50,8 casos por cada 100 mil hombres. En mujeres del mismo rango etario, pasaron de 14,4 casos por cada 100 mil habitantes en 2021 a 28,8 en 2025; es decir, la tasa se duplicó en 4 años.
Grosman dice que en los hombres, la tasa de sífilis es mucho más alta porque mantienen una mayor actividad sexual y lo asocia a posibles factores como la “promiscuidad o el uso de servicios sexuales sin control médico (prostitución)”.
Las mujeres mayores, en cambio, tienen menor actividad sexual, lo que puede estar relacionado con elementos como “la viudez, falta de motivación a tener relaciones sexuales, situación que viene en muchos casos desde la juventud”, puntualiza el geriatra.
“Esta situación es una expresión del antiguo machismo del adulto mayor varón, promiscuidad, mujeres mayores que se infectan por su pareja habitual o nueva pareja luego de viudez”, agrega.
Por último, el especialista señala que la mejor medida para mejorar estas tasas en Chile es la educación. Y es que tradicionalmente las campañas de educación sexual y protección en Chile van orientadas a adolescentes o adultos jóvenes, no a la población mayor.
“La respuesta es educación y charlas explicativas, informar medios de protección (preservativos y afines), exámenes de laboratorio, comportamiento sexual, pareja única”, plantea Grosman.
¿Por qué la sífilis aumentó más en mujeres?
Por su parte, Felipe Pérez, académico de la Escuela de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), dice que el aumento de la tasa de sífilis en mujeres requiere un análisis más detallado.
El experto señala que los fármacos para tratar la disfunción eréctil han ampliado la ventana de actividad sexual en hombres, lo que a su vez aumenta la exposición de sus parejas.
Y a esto se suma un componente biológico, ya que en mujeres, “la caída de estrógenos en la posmenopausia adelgaza y reseca la mucosa vaginal, favorece microlesiones durante las relaciones sexuales y altera el pH y la flora protectora natural. Como resultado, el riesgo de infección ante una misma exposición es mayor que en etapas previas de la vida”.
Pérez también es crítico con el sistema de salud y plantea que este le falló al grupo etario mayor de 60 años. De hecho, las mujeres dejan de asistir a controles ginecológicos y PAP, que antes funcionaban como puerta de entrada para la detección temprana.
Además, dice que hay un “prejuicio cultural” que hace que los equipos de salud no indaguen sobre la vida sexual de las usuarias mayores de edad, y a eso se agrega una dificultad clínica adicional: el chancro sifilítico (la primera lesión de la sífilis primaria) en la mujer suele ser interno e indoloro, lo que facilita que pase inadvertido.