Aunque la familia no se elige, las cenas familiares sí lo hacen. Entonces ¿Por qué acabamos discutiendo tanto? Una psicóloga da consejos para evitar estos episodios de tensión.

A diferencia de las películas de estas fechas, la cena de navidad o de año nuevo se suelen vivir en altas temperaturas, pero no sólo hablamos de los grados Celsius, sino que también de las acaloradas discusiones que afloran cuando, después de tanto, la familia al fin está reunida.

Y es que, admitámoslo, aunque la intención de compartir todos juntos está, este tipo de eventos siempre acaba con alguna tensión en el ambiente, ya sea por un comentario o directamente por peleas familiares.

Ya sea la tía que pregunta por la -inexistente- pareja, un primo con comentarios de política totalmente opuestos, una suegra que en vez de compartir su sabiduría critica todo e incluso la linda abuelita que odia con todo su corazón que le hablen de la mascarilla y las vacunas, todas las familias viven ese momento en la cena que te hace pensar: “pero ¿por qué vine?”.

¿Por qué surgen las discusiones familiares?

Nadie sale de su hogar pensando en que irá a protagonizar la pelea del año. Es por eso que muchos ni siquiera se dan cuenta de cómo surge ese aleteo de mariposa que acaba con un huracán.

“Cada familia es diferente. Las discusiones familiares podrían surgir en esta fecha más que nada porque la familia se reúne”, menciona a BiobioChile Karina Navarro, psicóloga de Vidaintegra.

“Debido a la misma pandemia, este es un momento para compartir donde pueden surgir temas que se presentan como conflictivos, por ejemplo, la religión o el contexto político que vivimos. Por otra parte, pueden surgir temas pendientes del pasado sin resolver”, apunta.

Otro punto que provocaría el inicio de las discusiones es el alcohol, con el que adultos celebran.

¿Cómo evitar las discusiones familiares?

Navarro apunta una serie de consejos que serían cruciales para evitar el mal rato a fin de año.

La profesional recomienda:

  • Recordar la razón por la que se reunieron.
  • Tener en cuenta que hay niños participando de este momento diferente y que lo recordarán.
  • Evitar hablar de temas que lleven a conflictos de opinión.
  • Tener una mirada positiva de este momento.
  • Tratar de mantener el control frente a comentarios negativos.
  • Si hay niños, evitar el consumo de alcohol o moderar su consumo.
  • ¿Y si había tensión desde antes?

    La idea es jamás ir de mala gana. De acuerdo a la psicóloga, “los momentos de reunión familiar en navidad, moviliza a muchas personas a recordar su pasado, su niñez” y es por eso que se planean después de todo: para disfrutar a la familia como se hacía en la infancia.

    “Creo que es prudente pensar, ‘¿qué navidad quiero?, ¿qué navidad quiero ofrecer?, ¿con qué recuerdos me quiero quedar esta navidad?"”, aconseja la profesional. “La estrategia es hablar en otro momento y no esperar esta fecha, especialmente, para crear un ambiente negativo, que no tiene sentido”, explaya.

    Navarro enfoca su atención en los más pequeños del hogar. Y es que, lo queramos o no, esa pelea que inició sólo por orgullo podría marcarlos de por vida.

    “Es importante que los adultos sean consistentes con esta fecha, pues son ellos mismos (padres, abuelos, tíos, etc) quienes en esta fecha ponen acento en los niños, haciendo regalos y tratando de dar un momento de alegría a ellos. Por lo tanto, deben mantener eso en mente, una discusión siempre suele ser traumática para ellos porque no saben cómo intervenir, qué hacer y les genera miedo”, destaca.