Tailandia y Camboya acordaron este viernes cesar los enfrentamientos tras varios días de ataques que han dejado al menos 22 muertos, según informó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario estadounidense aseveró haber tenido una “muy buena” conversación con los primeros ministros de Tailandia y Camboya, Anutin Charnvirakul y Hun Manet, respectivamente, “sobre el lamentable resurgimiento de su prolongada guerra”.
“Han acordado cesar todos los disparos a partir de esta noche y volver al Acuerdo de Paz original firmado conmigo y con ellos, con la ayuda del gran primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim”, sostuvo.
“La bomba en la carretera que originalmente mató e hirió a numerosos soldados tailandeses fue un accidente, pero Tailandia respondió con firmeza. Ambos países están listos para la PAZ y para continuar el comercio con los Estados Unidos de América”, mencionó.
“Es un honor para mí trabajar con Anutin y Hun para resolver lo que podría haber desembocado en una gran guerra entre dos países, por lo demás maravillosos y prósperos”, puntualizó.
A su vez, Trump agradeció al primer ministro de Malasia “por su ayuda en este importante asunto”.
Los enfrentamientos que Tailandia y Camboya mantienen en su frontera común por quinto día consecutivo han dejado al menos 22 muertos: 12 del lado tailandés y 10 del camboyano.
Estos ataques suponen la mayor escalada desde julio del histórico conflicto territorial que arrastran las naciones vecinas por la soberanía de varios territorios cercanos a su frontera común, de unos 820 kilómetros y cartografiada por Francia en 1907, cuando Camboya formaba parte de la Indochina francesa.
Tal como detalla EFE, la oleada de ataques ocurrida en julio se saldó con cerca de medio centenar de víctimas mortales en cinco días y cesó con un alto el fuego pactado en Malasia, mediado por Washington y con Pekín como observador de las conversaciones.
Dicho tratado fue reforzado en octubre con un acuerdo de paz promovido por Trump durante una cumbre del Sudeste Asiático también en Malasia.
Desde entonces, el mandatario estadounidense se ha vanagloriado de que su intervención entonces puso fin –aunque momentáneo– a las hostilidades.