Faltan pocos días para que se realice el cambio de hora en nuestro país. Se trata de una modificación simple, pero que provoca cambios importantes en nuestro cuerpo, sobre todo en los niños.
El horario de verano 2027 comenzará la noche del sábado 5 de septiembre, momento en el que los relojes deberán adelantarse una hora en gran parte de Chile continental, a excepción de las regiones de Aysén y de Magallanes y la Antártica Chilena.
Esta transición horaria impacta en diversas áreas de la vida cotidiana, sobre todo en la rutina de los niños, ya que, aunque parece un ajuste simple, puede afectar el sueño y el ánimo.
Las consecuencias del cambio de hora
Irritabilidad, alteraciones en el estado de ánimo y dificultades para dormir son algunas de las señales más frecuentes que pueden experimentar tanto niños como adultos, por lo que se recomienda tomar precauciones para facilitar la transición y evitar que la rutina diaria se vea afectada.
Según la doctora Paulina Chávez, jefa de Neurología del Hospital del Trabajador Achs Salud, “al adelantarse una hora, anochece más tarde, por lo que nuestro organismo podría experimentar algunos trastornos relacionados con la exposición de la luz”.
“El cambio de horario hará que tengamos menos luz matinal y más en la tarde, por lo que algunos podríamos notar cambios en los horarios de sueño y vigilia, al menos los primeros 6 días. Además, podrían aparecer síntomas como malestar abdominal, falta de concentración, baja de ánimo y cambios de apetito”, agrega la especialista.
Las razones que explican esto se relacionan con el reloj biológico interno que tienen las personas en el cerebro, el cual se ajusta constantemente a la información que recibe interna y externamente.
“Un mal funcionamiento de este produce trastornos del sueño como insomnio o somnolencia diurna, principalmente en los niños o personas que ya sufren de trastornos del sueño”, señala la doctora Chávez.
Señales de alerta en niños
Por su parte, Cindy Villalón, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, fue enfática en la idea de resguardar la salud mental de los niños y niñas. “Un cambio en la rutina puede afectarlos y por eso se debe estar pendiente de su conducta y comportamiento”, alerta.
“Si observo que está más irritable, que ha cambiado su estado de ánimo o que se nota que está más emocional, llorando un poco más, eso podría ser una característica y un síntoma”, explica.
La especialista agregó que “hay que estar pendiente si se altera su sueño, es decir, cuesta que se quede dormido, despierta en la madrugada, cuesta mucho levantarlo o, por el contrario, despierta con demasiada antelación. Eso también podría ser un síntoma del cual se debe estar pendiente”.
En este sentido, la psicóloga clínica explicó que la importancia de estar atentos radica en que estas alteraciones impactan directamente en la vida escolar.
“Este tipo de características afecta directamente la concentración de nuestros niños y, por ende, su aprendizaje, que está asociado a su proceso escolar y a todos los conocimientos que deben adquirir”, subrayó.
Villalón enfatizó que no se trata de alarmarse frente a un episodio aislado, pero que si ciertas señales se mantienen, requiere de la atención de un especialista.
“Si la sintomatología surge una vez, no es problemática. Pero si esta permanece en el tiempo por una o dos semanas o más, se debe entonces acudir a un especialista, porque tanto como los adultos, los niños también presentan cuadros de estrés y debemos entonces prevenir estos síntomas”, sostuvo.
Cómo prevenir los efectos negativos en niños
Respecto a cómo prevenir los efectos del cambio de horario en los niños, la docente de la Universidad UNIACC fue clara: “Debemos buscar cómo adecuamos las rutinas y, para ello, es fundamental que generemos hábitos saludables, como hacer ejercicio, mantener una buena hidratación y una nutrición balanceada”.
En relación a los menores de edad con condición de neurodivergencia, en particular dentro del espectro autista, precisó que “sabemos que para estos niños las rutinas son fundamentales, y cuando hay un cambio, se debe hacer de forma gradual. De a poco, en intervalos de 5 a 10 o 15 minutos como máximo, ir modificando el horario en que van a dormir y en el que se van a alimentar”.
“Ese tipo de acciones van a impactar directamente en que sea un cambio significativo y no problemático, y desde ahí evitamos las crisis que se puedan asociar a ello”, afirmó.
En el caso de los adultos, la profesional también hizo un llamado a estar alertas a este ajuste de horario. “Si bien los cambios de la rutina para algunos no son significativos, hay quienes tienden a afectarse mucho más, y por eso es importante estar pendientes de nuestra salud, en los cambios de rutina, en todas las adecuaciones”.
Cómo los adultos deben adaptarse al cambio de hora
Para adaptarse de mejor forma al nuevo horario, la doctora Chávez entrega algunos consejos para los adultos:
– Tener una rutina de las actividades del día lo más organizada posible. Tener establecida la hora del despertar y la hora del sueño.
– Anticipa el cambio de hora y ajusta tu rutina gradualmente.
– En los días previos, adelanta tu hora de acostarte y levantarte gradualmente, en pasos de 15 minutos cada dos a tres días.
– Evitar las siestas en el día.
– Realizar ejercicios, idealmente en la mañana, ayuda a reducir la ansiedad y mejora la calidad de sueño.
– Poner especial atención en adultos mayores y en los niños, ya que a ellos les cuesta más adaptarse al cambio de las rutinas.
De esta manera se puede sobrellevar de mejor manera este pequeño ajuste horario, el cual es bastante más significativo en nuestra salud.