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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

A partir de junio de 2026, en Chile entró en vigor un decreto que obliga la fortificación de la leche y la harina de trigo con vitamina D en todo el país. La medida busca combatir la deficiencia de esta vitamina, especialmente grave en las regiones australes, donde la falta de exposición solar afecta a más del 50% de las mujeres en edad reproductiva. La vitamina D es crucial para la absorción de calcio y tiene efectos en músculos, sistema nervioso e inmunológico. Se proyecta que la fortificación aumentará en 10 microgramos al día la ingesta de vitamina D en la población, evitando complicaciones médicas.

A partir de junio de 2026 entró en vigor el decreto del Ministerio de Salud para la implementación obligatoria de la fortificación de la leche y la harina de trigo con vitamina D en todo el territorio nacional. ¿Qué significa esta medida y cómo nos ayuda?

La geografía de Chile está marcada por la disminución de la radiación solar de norte a sur y, con ello, de los niveles de vitamina D de la población.

La Encuesta Nacional de Salud 2016–2017 mostró que un 16% de las mujeres de 15 a 49 años y un 21% de los adultos mayores presentan deficiencia severa de esta vitamina, es decir, concentraciones menores a 12 nanogramos por mililitro.

Este escenario es aún más crítico en las regiones australes, donde la menor radiación solar agrava la deficiencia: en la Región de Magallanes, más de la mitad de la población de mujeres en edad reproductiva presenta deficiencia severa de vitamina D.

Importancia de la vitamina D

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la vitamina D ayuda a absorber calcio, uno de los principales bloques de construcción de los huesos.

Además, tiene un papel en los nervios, músculos y sistema inmunitario, pues los músculos la necesitan para moverse, los nervios para llevar mensajes entre su cerebro y el cuerpo y el sistema inmunitario necesita vitamina D para combatir bacterias y virus.

Esta vitamina se obtiene a través de la exposición directa al sol (Chile no es tan beneficioso, sobre todo en época de invierno), a través de la dieta y con suplementos.

Por ende, la deficiencia en la población chilena es un problema preocupante y por lo mismo ha sido objeto de estudio desde hace más años por investigadores, entre ellos, el doctor Arturo Borzutzky de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica.

El especialista, junto a su equipo y otros científicos, demostró que este déficit no se asocia solamente a problemas óseos, sino posiblemente a múltiples condiciones de salud, incluyendo una mayor mortalidad por cáncer, hospitalizaciones por reacciones alérgicas, enfermedad inflamatoria intestinal, esclerosis múltiple, tuberculosis y bronquiolitis infantil, entre otras.

Decreto entró en vigor en junio de este año

El grupo de trabajo, junto al Centro de Políticas Públicas UC y en colaboración con expertos internacionales, desarrolló la propuesta técnica de un modelo chileno de fortificación de alimentos con vitamina D, modelo que posteriormente fue adoptado por el Ministerio de Salud como base del decreto que fortifica leches y harina de trigo.

De esta manera, la normativa entró en vigor en junio de este año, posicionando a Chile como el primer país de Latinoamérica —y uno de los pocos a nivel mundial— en contar con una política de fortificación obligatoria multialimento de este nutriente.

En particular, la medida obliga a fortificar con vitamina D₃ (colecalciferol) la leche líquida, la leche en polvo y la harina de trigo.

“La elección de estos productos responde a su consumo frecuente en la población chilena —especialmente en los grupos más vulnerables—, su bajo costo y la robustez de la vitamina D₃ frente a los procesos industriales de alimentos”, explica el doctor Borzutzky.

Los investigadores proyectan que esta política pública permitirá elevar la ingesta poblacional de vitamina D en 10 microgramos al día, logrando mantener a más del 90% de los chilenos libres de deficiencia severa y por ende, que no se presenten complicaciones médicas.

“Esta dosis equivale a 400 UI al día, que es lo que reciben los bebés menores de un año en forma de gotas diarias de vitamina D. Sin embargo, a nivel mundial se ha visto que las campañas que buscan dar suplementación con pastillas o gotas a toda una población son poco prácticas y efectivas por la disminución del nivel de adherencia a lo largo del tiempo”, añade el especialista.

Otras medidas personales

Si bien la deficiencia de vitamina D en la población chilena está causada primordialmente por la geografía del país, también inciden otros factores ligados a los estilos de vida de la población.

En este aspecto, el doctor señala que la poca cantidad de actividad física al aire libre y el bajo consumo de pescado empeoran este escenario.

Además, la obesidad también influye en este ámbito: “La vitamina D es liposoluble, eso significa que se mantiene bien en tejidos grasos. Entonces, lo que pasa es que el tejido adiposo secuestra la vitamina D y la saca del circulante”, explica el especialista.

“Ante estos otros factores, hay que seguir transmitiendo el mensaje de que los chilenos debemos aumentar la actividad física al aire libre, el consumo de alimentos ricos en vitamina D como el pescado y reducir los niveles de obesidad. Todo eso hay que continuar promoviéndolo porque la fortificación alimentaria es un gran paso, pero no es la panacea para todo”, apunta el académico.