Un tribunal de Estados Unidos condenó a 15 años de prisión a Colin Gray, el padre del adolescente que protagonizó el tiroteo en la escuela secundaria Apalachee, en Winder, estado de Georgia, Estados Unidos, en septiembre de 2024.
La decisión marca un precedente en la justicia estadounidense, ya que se trata del primer padre condenado por asesinato debido a su responsabilidad en un ataque escolar cometido por su hijo, informó CNN.
El juez Nicholas Primm determinó que Gray actuó con negligencia criminal al permitir de forma consciente que su hijo Colt, entonces de 14 años, tuviera acceso a un rifle semiautomático tipo AR-15, el mismo que utilizó para matar a dos estudiantes y dos profesores, además de herir a otras nueve personas.
Al dictar la sentencia, el magistrado dejó claro que el padre no participó directamente en la masacre, pero recalcó que sus decisiones facilitaron el desenlace. “El señor Gray cometió delitos, pero estos están vinculados a los cometidos por su hijo, lo que hace que la situación sea un tanto particular”, afirmó.
Luego añadió: “Importa que usted no supiera que Colt iba a la escuela para hacer eso. Importa que no cometiera un delito intencionalmente. Importa que no planeara un ataque. Importa que no buscara dañar a nadie. Importa que no apretara el gatillo”.
También fue categórico respecto a su rol como padre. “Es evidente que usted falló como padre.“. Luego, agregó: “No le proporcionó terapia psicológica cuando era obvio que la necesitaba. Ninguno de esos fallos le ayudó, pero no son la razón de su condena. Fue condenado porque las señales de alerta eran cada vez más claras y usted no le brindó ayuda”, recogió Infobae.
Padre del autor de tiroteo le regaló un rifle
Durante el juicio, la Fiscalía acreditó que Colin Gray le regaló el rifle a su hijo como obsequio de Navidad en diciembre de 2023. Además, mantenía varias armas y municiones sin medidas de seguridad dentro de la vivienda, pese a que existían advertencias sobre el deterioro de la salud mental del adolescente y su conducta violenta.
Incluso, meses antes del ataque, agentes del sheriff visitaron la casa tras una advertencia del FBI sobre una amenaza de tiroteo escolar publicada en internet. Aunque entonces no lograron vincular a Colt con ese mensaje, el padre igualmente decidió comprarle el arma.
En el estrado, Colin Gray aseguró que adquirió el rifle para fomentar actividades al aire libre y fortalecer el vínculo con su hijo. Entre lágrimas declaró: “Es un buen chico… Él no era perfecto, ni yo tampoco, pero hacer algo tan atroz… no creo que nadie pueda comprender semejante maldad. El Colt que yo conocía, la relación que tenía con él… existía toda una faceta de Colt que yo desconocía”.
Sin embargo, durante el contrainterrogatorio admitió que el adolescente tenía acceso a las armas de la casa e incluso guardaba el rifle en su habitación.
Una semana marcada por las condenas
La sentencia contra Colin Gray llegó apenas dos días después de que el mismo juez condenara a Colt Gray, hoy de 16 años, a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El joven se declaró culpable de 55 delitos graves, entre ellos cuatro cargos de homicidio premeditado.
Las familias de las víctimas responsabilizaron directamente al padre por la tragedia. Shayna Aspinwall, viuda del profesor Richard Aspinwall, afirmó: “Era un padre lamentable. Ricky no lo era. Era un padre maravilloso para dos niñas pequeñas”.
Por su parte, Ismael Angulo, hermano del estudiante Christian Angulo, sostuvo: “Tomó la decisión de comprar ese rifle, tomó la decisión de ignorar todas las señales de alerta y, debido a sus decisiones, mi hermano menor Christian y otras tres personas ya no están”.
La Fiscalía había solicitado una condena de 80 años de cárcel, mientras que la defensa pidió una pena menor, argumentando que Colin Gray había intentado conseguir ayuda para los problemas de salud mental de su hijo. Finalmente, el juez impuso 15 años de prisión, al ordenar que la mayoría de las condenas se cumplieran de manera simultánea.
El caso se convirtió en uno de los más relevantes sobre responsabilidad parental en Estados Unidos y abre un nuevo precedente respecto de las consecuencias penales para quienes facilitan el acceso de menores a armas de fuego, pese a las señales de riesgo.