La tecnología llegó para simplificarnos la vida. Sin embargo, el uso excesivo del teléfono, que ya forma parte de nuestra rutina diaria, ha favorecido la aparición del síndrome del cuello de texto. Esta afección, causada por mantener la cabeza inclinada durante largos períodos, no solo afecta la postura y la salud del cuello, sino que también puede repercutir en las funciones cognitivas.
Los teléfonos, las tablets y los computadores se han transformado en un arma de doble filo. Aunque fueron creados para facilitarnos el día a día, su uso prolongado podría estar pasándonos la cuenta.
Paula Ríos, kinesióloga y jefe nacional de Kinesiología de Centros Médicos y Clínicas Redsalud, explica a BioBioChile que “efectivamente se producen cambios en la columna y en la musculatura cervical al no mantener una postura erguida o neutra”.
Síndrome del cuello de texto
La especialista explica que la cabeza pesa normalmente entre 4,5 y 5,5 kilos. Sin embargo, al mantener la mirada hacia abajo de forma constante para utilizar pantallas, la carga que soporta la columna cervical aumenta considerablemente.
“Al inclinarla hacia adelante para mirar una pantalla, la fuerza sobre la columna cervical aumenta debido a un brazo de palanca biomecánico. Diversos estudios señalan que con 15 grados de inclinación la sobrecarga sube a 12 kilos, con 30 grados a 18 kilos y a los 45 grados —que es la postura más real al bajar la mirada y el mentón para usar el celular— la carga aumenta notoriamente hasta alcanzar los 22 kilos“, dice a nuestro medio la kinesióloga.
A ello agrega: “Esto implica multiplicar por casi cuatro el peso normal de la cabeza, alterando de manera directa tanto el tejido muscular como la parte articular”.
Consecuencias del síndrome
La kinesióloga de Red Salud señala que esta provoca una fatiga muscular precoz, ya que la musculatura posterior de la nuca debe permanecer en constante tensión para evitar que la cabeza caiga hacia adelante por efecto de la gravedad.
En ese sentido, detalla las consecuencias de esta postura: “Esta contracción prolongada puede disminuir el flujo sanguíneo local, generando fatiga y contracturas dolorosas en personas que pasan mucho tiempo en pantallas con antepulsión de cabeza“.
“Además, sostener la flexión en 45 grados o más provoca inestabilidad ligamentosa y sobrecarga articular, ya que se elongan en exceso los ligamentos cervicales y se reduce la estabilidad de la columna; esto obliga a aumentar la rigidez y, a largo plazo, altera la curvatura natural de la columna y puede provocar desgaste en los discos intervertebrales“, detalla.
¿Puede el síndrome del cuello de texto afectar las funciones cognitivas?
Pero esta mala postura también podría repercutir en las funciones cognitivas.
La kinesióloga Paula Ríos señala que existe evidencia biomecánica y clínica que confirma que el dolor cervical postural afecta de forma directa el desempeño diario por dos razones principales.
“En primer lugar, se genera una fatiga cognitiva, ya que al sostener una molestia cervical constante se consumen recursos del sistema nervioso, reduciendo la capacidad de atención“, alerta la especialista.
“Debido a este dolor persistente, la concentración, la atención y la memoria de trabajo disminuyen de manera considerable, provocando que, aunque la persona logre cumplir con su jornada habitual, su rendimiento final decaiga de forma notoria”, señala sobre la jornada de una persona.
“En segundo lugar, este cuadro genera cefaleas e interrupciones constantes, ya que el dolor en el cuello y en la parte frontal de la cabeza mantiene al organismo en un estado de alerta continuo”, explica Ríos.
Y complementa: “La sobrecarga muscular en la zona de cuello y cabeza es la principal causa de estos dolores de cabeza, lo que termina por reducir la velocidad de trabajo y aumentar la emisión de licencias médicas”.
Uso de tecnologías en la infancia
Marcela Paredes, neuróloga infantil de Clínica Santa María, explica a BioBioChile otro punto de vista. El uso de las tecnologías a una edad temprana podría ser realmente grave para un niño.
“Si estas pantallas tienen un uso excesivo durante la primera infancia, evitan o impiden que las neuronas del cerebro que están diseñadas para poder relacionarse con el exterior, de alguna manera, inhiban su desarrollo y disminuyan sus conexiones, ya que el niño tiene mucha dificultad para conectarse con el medio ambiente y entretenerse o satisfacerse con cosas que no sean pantallas”, alerta la especialista.
“Por lo tanto, el uso excesivo de pantallas hace que el cerebro vaya no desarrollando sus habilidades normales para autosatisfacerse, para automotivarse y para desarrollarse en la vida“, complementa la doctora Paredes.
Señales de alerta
Paula Ríos señala que las señales de alerta de que algo no anda bien suelen notarse en nuestras extremidades. Entre las principales señales de alerta destacan los síntomas de compresión nerviosa.
“Adormecimiento en las manos, hormigueo o pequeñas descargas eléctricas que se desplazan desde el cuello hacia el hombro y pueden extenderse por los brazos y las manos. Asimismo, la pérdida de fuerza muscular y la torpeza fina en las manos —como sentir que se cae un vaso al tomarlo o presentar dificultad para abotonarse la ropa o escribir— son señales claras para acudir al médico”, detalla Ríos.
Por otro lado, “debe prestarse atención a la aparición de dolores de cabeza o cefaleas sin un origen conocido, especialmente cuando el dolor cervical se proyecta en forma punzante o persistente desde la base del cráneo hacia la zona frontal o los ojos”.
Asimismo, si al mover la cabeza rápidamente se experimentan mareos, sensación de vértigo o pérdida del equilibrio con la impresión de desmayarse o caer, se debe buscar evaluación, complementa la especialista.
Finalmente, un dolor persistente o intermitente que se acompaña de dolor de cabeza y que llega a interrumpir el descanso nocturno es un criterio determinante para consultar a un profesional.
En ese sentido, Sebastián López Barbieri, traumatólogo de Clínica Bupa Santiago, indica a BioBioChile que “se recomienda consultar cuando el dolor persiste por más de seis semanas o no mejora al suspender el hábito que lo provoca”.
Medidas para evitar el síndrome del cuello de texto
Respecto de las medidas para prevenir este problema, el especialista recomienda evitar el uso prolongado del teléfono, realizar pausas frecuentes, incorporar ejercicios de elongación y sostener el dispositivo a una altura que evite mantener el cuello flexionado durante largos períodos.
Por su parte, el doctor Rodrigo Rivera, jefe de traumatología de Clínica Dávila Vespucio, asegura a BioBioChile que evitar esta conducta es fácil.
“Tienen un tratamiento bastante sencillo en el fondo: poner el teléfono a una altura más adecuada. Sobre todo el uso del computador, que está muy bajo, tiene que dar siempre al frente de los ojos”.
Eso sí, el especialista advierte que, cuando el dolor persiste, es necesario profundizar la evaluación. “En algunos casos se debe consultar a un especialista para indicar terapia kinésica, rehabilitación e incluso solicitar estudios si se sospecha una patología asociada”, concluye.