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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Síndrome de Hiperémesis Cannabinoide, un trastorno gastrointestinal relacionado con el consumo crónico de marihuana, está en aumento en Chile, generando episodios severos de náuseas, vómitos y dolor abdominal. Expertos como el doctor Juan José Trebilcock y la doctora Ana Lucía Carpio alertan sobre la falta de reconocimiento del síndrome, que puede confundirse con otras patologías, y destacan la necesidad de suspender el consumo de cannabis para tratarlo. El síndrome, que afecta a personas de diferentes perfiles, incluyendo mujeres embarazadas, se caracteriza por la necesidad compulsiva de tomar duchas calientes para aliviar los síntomas. El diagnóstico erróneo y el autoengaño de los pacientes son desafíos adicionales en el tratamiento.

El síndrome de hiperémesis cannabinoide es un trastorno que suele afectar a consumidores frecuentes de marihuana y que, en ocasiones, se confunde con un simple malestar intestinal. Se trata de un diagnóstico que ha ido en aumento en Chile y que preocupa a expertos.

Según explica a BioBioChile el doctor Juan José Trebilcock, psiquiatra de Clínica Universidad de los Andes, “el Síndrome de Hiperémesis Cannabinoide es un trastorno funcional gastrointestinal que afecta a personas con un consumo crónico y regular de marihuana, generalmente de evolución diaria o casi diaria durante años”.

Este trastorno “se caracteriza por episodios cíclicos y severos de náuseas, vómitos incontrolables y dolor abdominal intenso”.

De acuerdo con el especialista, existe un comportamiento muy particular que permite diferenciarlo clínicamente de otras patologías, como el síndrome de vómitos cíclicos o la gastroenteritis.

“Los pacientes sienten la necesidad compulsiva de tomar duchas o baños de agua muy caliente. El agua a altas temperaturas alivia temporalmente los síntomas, lo cual es una pista diagnóstica fundamental en los servicios de urgencia”, afirma el experto.

Casos del Síndrome de hiperémesis cannabinoide registrados en Chile

La doctora Ana Lucía Carpio, urgencióloga y jefa del Servicio de Urgencia Red Salud Santiago, explica a BioBioChile que en nuestro país existen casos de personas con ese síndrome, incluso diagnosticado en mujeres embarazadas, cuyos casos han sido publicados en hospitales universitarios.

“Esto confirma que no es algo lejano ni importado, sino una realidad de nuestras urgencias, probablemente más frecuente de lo que se cree y muchas veces no reconocida por simple desconocimiento”, afirma.

En esta apreciación coincide el doctor Juan José Trebilcock, quien asegura que “en nuestras urgencias a nivel nacional, y especialmente en la Región Metropolitana, estamos viendo una incidencia al alza”.

“Este aumento en Chile responde a un fenómeno global: la mayor prevalencia del consumo de cannabis en la población y, lo que es más crítico, el acceso a cepas y extractos con concentraciones de THC muchísimo más altas que las que circulaban hace un par de décadas”, explica.

Paradoja sobre este síndrome

La doctora Carpio indica que este síndrome representa una paradoja. “La misma sustancia que muchos asocian a relajación termina provocando crisis de náuseas y vómitos muy intensos, una y otra vez, con dolor en la boca del estómago. Entremedio, la persona puede sentirse bien, hasta que llega la siguiente crisis”, complementa la experta.

La especialista agrega que el cannabis, en dosis específicas, puede ayudar a controlar las náuseas y por eso se utiliza en algunos pacientes con cáncer. Sin embargo, advierte que “cuando el consumo es diario y prolongado, el efecto se invierte y el organismo comienza a responder de manera opuesta”, lo que constituye justamente la paradoja de este síndrome.

“La explicación es que el uso constante altera zonas del cerebro que regulan la temperatura del cuerpo, el vaciamiento del estómago y el reflejo del vómito. Además, la marihuana se va guardando en la grasa del cuerpo y se libera de a poco, manteniendo el estímulo incluso cuando la persona no ha consumido ese día. Por eso el alivio con agua caliente, que actúa justamente sobre esa alteración de la temperatura”, complementa.

Error más frecuente

La doctora indica que el diagnóstico de este trastorno se construye a partir de varios elementos: consumo habitual de cannabis, episodios recurrentes de vómitos, alivio con agua caliente y estudios cuyos resultados son normales.

La confirmación definitiva llega cuando, al suspender el consumo, los síntomas desaparecen.

En ese contexto, el error más frecuente, tanto entre los pacientes como en los equipos de salud, es no considerar el consumo de cannabis como una posible causa.

“Muchos pacientes lo omiten por vergüenza o por considerar que el cannabis es inocuo. En paralelo, el personal clínico no siempre lo indaga de forma sistemática. El resultado es una cascada de exámenes, endoscopías e imágenes innecesarias”, aclara la experta.

“Un elemento orientador clave es la escasa o nula respuesta a los medicamentos habituales para las náuseas y vómitos: esa falta de respuesta debería gatillar la sospecha diagnóstica”, añade.

Por su parte, el doctor Trebilcock indica que, a su criterio, el error más común, y el más peligroso, es el autoengaño del paciente.

“Como existe la creencia popular de que la marihuana cura las náuseas, cuando la persona empieza a sentirse mal, aumenta su consumo de cannabis intentando aliviar el malestar, lo que arroja gasolina al fuego y empeora el cuadro”, advierte.

Respecto al personal de salud, agrega que “el retraso ocurre porque el cuadro simula un ‘abdomen agudo’. Si no se indaga dirigidamente sobre el consumo de drogas y el alivio con duchas calientes, los pacientes son sometidos a baterías de exámenes costosos e innecesarios (endoscopias, escáneres, ecografías), que siempre resultan normales porque el problema no es estructural, sino funcional y toxicológico”.

Tratamiento para el síndrome que provoca la marihuana

En relación al tratamiento, los expertos coinciden en que la hidratación intravenosa, la corrección de alteraciones electrolíticas y ciertos medicamentos específicos han demostrado una mayor eficacia que los fármacos habitualmente utilizados para controlar las náuseas y los vómitos.

“Sin embargo, el tratamiento de fondo es uno solo y no tiene atajos: suspender el consumo de cannabis por completo. La mejoría puede evidenciarse en días, aunque la recuperación sostenida puede tomar varias semanas, según la intensidad y la duración del consumo”, aclara la doctora de Red Salud.

Asimismo, recomienda consultar con un especialista cuando los vómitos se prolongan durante varias horas sin ceder, cuando no es posible retener líquidos o si aparecen signos de deshidratación, como mareos al ponerse de pie, boca seca, disminución del volumen urinario o sensación de desmayo. También se debe buscar atención médica ante dolor abdominal intenso y persistente, sangre en los vómitos, fiebre o confusión.

El doctor de Clínica Universidad de los Andes enfatiza que la honestidad es fundamental para tratar este síndrome.

“Mi recomendación principal es la honestidad, tanto con ustedes mismos como con su médico tratante. Si están experimentando dolores matutinos intolerables, náuseas recurrentes y sienten que solo una ducha hirviendo les quita el malestar, es altamente probable que estén cursando un Síndrome de Hiperémesis Cannabinoide”, explica.

Y concluye: “No intenten tratar estos síntomas fumando más cannabis. Busquen ayuda médica inmediata para el manejo de los síntomas físicos, y apóyense en especialistas en salud mental y adicciones. Detener el consumo crónico no es fácil, puede generar síndromes de abstinencia, insomnio y ansiedad, pero con el acompañamiento psiquiátrico y psicológico adecuado, la recuperación total de su calidad de vida está garantizada”.