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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos de la salud alertan sobre el alto consumo de sal en Chile, que llega a 9-12 gramos diarios, el doble de lo recomendado por la OMS. Esta situación aumenta la hipertensión arterial en la población, pero puede reducirse con un consumo saludable de sodio, acá te explicamos cómo.

Desde hace ya varios años, diversos actores de la salud han estado advirtiendo sobre el consumo de sal en Chile, que supera los niveles de 5 gramos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), el consumo en el país fluctúa entre 9 y 12 gramos al día, lo que puede ser peligroso para la salud.

Estas cifras, han señalado expertos, son preocupantes porque la ingesta excesiva de sodio favorece la retención de agua en el organismo, lo que aumenta la presión, provocando hipertensión arterial (HTA).

De hecho, la prevalencia de esta enfermedad crónica alcanza un 27,3% en Chile, según la Encuesta Nacional de Salud, con un aumento progresivo asociado a la edad y una mayor magnitud en personas con menos años de escolaridad.

Sin embargo, si se redujera el consumo de sal, al menos a la mitad, se evitaría este problema. Según datos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, evitaríamos que 430.000 chilenos lleguen a tener enfermedades cardiovasculares y se prevendrían 1.000 muertes cardiovasculares al año.

¿Cómo mejorar el consumo de sal?

Cabe señalar que la ingesta de sal no solo proviene de la cantidad que se utiliza para cocinar; un porcentaje importante de esta viene del “sodio oculto”, que está en los alimentos procesados.

Mauricio Sotomayor, nutricionista y académico del Departamento de Salud Pública de la UCSC, explica que, para reducir el consumo de sal, es clave saber cómo alimentarse.

“El sodio oculto corresponde a aquel presente en alimentos procesados y ultraprocesados, encontrándose, por ejemplo, en snacks, sopas deshidratadas, comida rápida, salsas y embutidos, entre otros”, señala.

Estos alimentos son de los principales errores alimentarios de la población chilena, dice el experto, y a esto se suma la escasa atención a la lectura del etiquetado nutricional de los productos.

En cambio, para mantener una presión arterial saludable, hay que consumir alimentos que aporten nutrientes como el potasio, la fibra dietaria, antioxidantes, fitoquímicos y ácidos grasos esenciales.

La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension/enfoques alimentarios para detener la hipertensión), por ejemplo, contiene este tipo de nutrientes, ya que incluye frutas, verduras, legumbres, frutos secos (sin sal añadida), pescados, cereales integrales, aceite de oliva y lácteos bajos en grasa.

“Además de incorporar estos alimentos, también es posible realizar cambios simples que generen un impacto real, como reducir gradualmente la cantidad de sal al cocinar, reemplazarla por hierbas y especias, evitar tener el salero en la mesa, disminuir el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados, y aumentar la ingesta de verduras, frutas y legumbres. Asimismo, se recomienda limitar el consumo de embutidos y comida rápida”, concluye Sotomayor.