Investigadores del Departamento de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica (UC), refutaron un polémico estudio que sugiere que el aceite de oliva podría causar obesidad.
El paper, cuya autoría corresponde a científicos de las Universidades de Yale, Nueva York y Oklahoma, dice que este aceite contiene altas cantidades de ácido oleico. Se trata de una grasa que podría estimular la formación de células adiposas (adipocitos), que son las responsables de almacenar energía en el cuerpo en forma de grasa.
Además, plantea que su consumo a largo plazo puede potenciar a la proteína AKT2 y bloquear otros mecanismos que regulan la formación de grasa, lo que causaría un aumento de peso y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Ahora, los académicos chilenos publicaron un estudio en la Revista Europea de Nutrición Clínica, que contrasta estos resultados. Su mayor argumento es que los efectos del aceite de oliva se observaron en ratones y no en humanos.
En un comunicado de la UC, los especialistas en nutrición José Eduardo Galgani y Rodrigo Fernández sostienen que “la evidencia en animales no puede extrapolarse a humanos, cuando se analizan datos en personas, incluyendo ensayos clínicos o estudios poblacionales de decenas de miles de participantes, el panorama es distinto”.
¿El aceite de oliva puede causar obesidad?
Lo cierto es que la evidencia en humanos dice lo contrario. Los expertos señalan que “se ha demostrado que el consumo de aceite de oliva no se asocia con aumento de peso, al contrario, puede tener un efecto neutral o incluso una reducción en el peso”.
En su artículo, Galgani y Fernández apuntan a las limitaciones del estudio estadounidense y advierten que, para resultados más precisos, también se deben considerar características como la edad, el sexo, el estado de salud y los hábitos alimenticios de diversos grupos de personas.
Además, se deben comparar diferentes dietas o tipos de aceites durante un tiempo prolongado y mantener un aporte calórico equivalente y condiciones basales similares.
“El aceite de oliva, además de ser una grasa culinaria tradicional, constituye una importante fuente dietética de ácidos grasos monoinsaturados en las dietas de estilo mediterráneo, donde su consumo se ha asociado consistentemente con perfiles metabólicos favorables“, dice su estudio.
El Dr. Attilio Rigotti, académico del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo de la Escuela de Medicina UC, se sumó al debate y reforzó este punto.
“Los estudios observacionales, de intervención y meta-análisis, han establecido que su consumo se vincula a un menor riesgo de enfermedades como la diabetes, el hígado graso y patologías cardiovasculares, junto con una menor incidencia o reversión del síndrome metabólico”, plantea.
El experto puntualiza que, de hecho, los nutriólogos recomiendan el aceite de oliva dentro de las dietas saludables, como la mediterránea, que es la dieta con mejor evidencia a nivel mundial para la promoción de la salud humana y la prevención de enfermedades crónicas.
En la misma línea, señala que una parte importante de los efectos de esa dieta tienen que ver con el alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados y los compuestos antioxidantes del aceite de oliva, ya que contribuyen a mejorar el perfil lipídico, ejercer una acción antiinflamatoria, favorecer la función endotelial y el metabolismo de la glucosa.
Por último, recalcó que el aceite de oliva también tiene un efecto antitrombótico, que previene la formación de coágulos en la sangre, entre otros beneficios.
Referencias:
Allison Wing y otros autores. Dietary oleic acid drives obesogenic adipogenesis via modulation of LXRa signaling. Revista Cell Reports, 2025.
José E. Galgani, Rodrigo Fernández-Verdejo y Miguel A. Martínez-González. Role of olive oil in weight gain: contrasting the animal and human findings. Revista Europea de Nutrición Clínica, 2026.