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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Emilia Clarke, la reconocida actriz de 'Game of Thrones', reveló en un podcast los detalles de las cirugías a las que se sometió por dos aneurismas cerebrales durante el apogeo de la serie. En la segunda operación, la situación se complicó y tuvieron que abrir su cráneo de emergencia.

Emilia Clarke recientemente volvió a recordar los complejos momentos de salud que atravesó años atrás, en pleno apogeo de Game Of Thrones, donde fue una de las protagonistas. La actriz tuvo que operarse de dos aneurismas cerebrales.

Si bien ya había hablado sobre esta experiencia anteriormente, ahora contó más detalles durante una entrevista para el podcast How to Fail with Elizabeth Day. Allí reveló que quedó con algunas secuelas.

Clarke, en concreto, tuvo que someterse a dos cirugías por aneurismas, una en 2011 y otra en 2013, cuando justamente grababa las primeras temporadas de la serie que la hizo famosa.

Para ambos casos tuvo que ser llevada de urgencia al quirófano, pero la segunda vez fue la más peligrosa. La actriz explicó que iban a hacerle un procedimiento no invasivo, pero algo salió mal.

Durante la cirugía hubo una hemorragia y los médicos tuvieron que despertarla para informarle que tendrían que hacer una cirugía abierta. Tenían que abrirle el cráneo para acceder a su cerebro.

“Recuerdo haber contado hacia atrás con el anestesista y tenía un mal presentimiento”, contó. “Lo siguiente que recuerdo es que me despertaron con ese dolor otra vez, y me dijeron: ‘salió mal. Tenemos que abrirte la cabeza y necesitamos tu permiso"”.

Clarke dijo que apenas pudo reaccionar y fueron sus padres los que dieron el consentimiento. “Mis padres estaban esperando y los doctores salían cada media hora a decirles ‘creemos que va a morir. No, creemos que está ciega. No, creemos que quedará paralizada"”, recordó.

Las secuelas de Emilia Clarke

La cirugía terminó bien, aunque la actriz quedó con algunas secuelas. Una de ellas fue el Síndrome de Ehlers-Danlos (EDS), un grupo de trastornos genéticos raros del tejido conectivo del cuerpo. También le diagnosticaron Síndrome de Activación de Mastocitos (MCAS), que ocurre cuando el organismo libera sustancias inflamatorias para estímulos que normalmente son inofensivos.

“Básicamente, mi cuerpo cree que es alérgico a todo“, explicó la actriz. Sin embargo, dijo que pudo tratarse estas afecciones y hoy se encuentra bien, “me siento genial de una manera en que no me di cuenta de que podía sentirme, porque uno dice: ‘Está bien, porque ninguna de esas cosas interrumpe mi vida de manera significativa”, manifestó.

La segunda cirugía, además, le trajo consecuencias emocionales. “Lo más grande que me pasó con la segunda hemorragia cerebral fue que me apagué emocionalmente. Simplemente no podía mirar a nadie a los ojos”, aseguró.

Estaba convencida de que había engañado a la muerte y de que estaba destinada a morir, y que cada día eso era todo en lo que podía pensar. Era lo opuesto a ‘Sobreviví, me siento genial’. Era ‘No se supone que deba estar aquí. Esto va a venir a buscarme"”, añadió.