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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La criptorquidia es una condición donde uno o ambos testículos no descienden al escroto en el desarrollo fetal, afectando al 3-5% de recién nacidos a término. Este problema se resuelve en la mayoría de los casos, pero si persiste, puede requerir intervención médica. Factores como prematuridad y síndromes genéticos aumentan el riesgo. El diagnóstico se realiza con examen físico y ultrasonido, siendo crucial la cirugía entre los 6 y 12 meses de vida para prevenir complicaciones. Sin tratamiento, la criptorquidia puede aumentar el riesgo de cáncer testicular y afectar la fertilidad en el futuro.

La criptorquidia es una condición médica que puede afectar a ciertos hombres y provocar problemas de fertilidad, incluso un mayor riesgo de cáncer si es que no se trata a tiempo.

Esta condición se provoca cuando uno o ambos testículos no han completado su descenso natural hasta el escroto durante el desarrollo fetal, proceso que ocurre durante los últimos meses de gestación.

“La criptorquidia afecta aproximadamente al 3-5% de los recién nacidos a término y hasta un 30% de los prematuros. Es importante saber que la mayoría de los casos se resuelven espontáneamente durante los primeros meses de vida, pero cuando esto no ocurre, se requiere intervención médica para evitar complicaciones futuras“, menciona el urólogo pediátrico de Clínica INDISA, ​ Raúl Ramirez Martínez.

Causas y factores de riesgo de la criptorquidia

Los factores que aumentan la probabilidad de criptorquidia incluyen:

– Prematuridad: los testículos suelen descender completamente alrededor de las 35 semanas de gestación.
– Bajo peso al nacer: menos de 2.5 kg.
– Factores genéticos o familiares.
– Síndromes genéticos asociados.

De esta manera la criptorquidia es una condición que requiere diagnóstico y tratamiento oportunos para prevenir complicaciones a largo plazo.

¿Por qué es importante tratar la criptorquidia?

A raíz de esto último, la principal razón de tratar la criptorquidia es que los testículos no descendidos que no reciben tratamiento pueden provocar mayor riesgo de cáncer testicular: 4-10 veces mayor que en la población general.

En segundo lugar, puede provocar problemas de fertilidad futuros: por desarrollo testicular inadecuado; torsión testicular: mayor probabilidad cuando el testículo está fuera del escroto; trauma psicológico: por la diferencia en la apariencia genital y mayor riesgo de hernias inguinales asociadas.

Por lo tanto, “el diagnóstico preciso es crucial para determinar el plan de tratamiento. Es importante diferenciar entre un testículo realmente no descendido y un testículo retráctil, que puede moverse entre el escroto y el canal inguinal pero que eventualmente descenderá por completo sin necesidad de cirugía“, comenta el especialista.

Diagnóstico y tratamiento

De esta manera, el diagnóstico de la criptorquidia se realiza mediante un examen físico completo: durante la revisión, el médico evaluará la presencia de testículos en el escroto y explorará posibles ubicaciones anómalas.

Asimismo se implementa el ultrasonido testicular: para confirmar la ubicación exacta de los testículos no palpables y en casos más complejos una laparoscopía diagnóstica.

Vale destacar que el momento óptimo de una operación es idealmente entre los 6 y 12 meses de vida, y no más tarde de los 18 meses, para maximizar la preservación de la función testicular.

“El descenso testicular quirúrgico realizado antes del año de vida tiene las mayores tasas de éxito y minimiza el riesgo de complicaciones a largo plazo. Los estudios demuestran que la intervención temprana preserva mejor la función testicular y reduce significativamente el riesgo de problemas de fertilidad en la edad adulta” menciona el doctor.

Tras la cirugía, es crucial un seguimiento con un urólogo hasta la adolescencia y el experto también aconseja enseñar el auto-examen testicular al niño cuando llegue a la pubertad.