Las intervenciones basadas en teléfonos inteligentes (o smartphones) son prometedoras para reducir el consumo de alcohol y cannabis.
Así lo afirman tres informes diferentes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, de la Universidad de Pittsburgh y de la Universidad de Texas en Arlington (todas en Estados Unidos), publicados en ‘Journal of Studies on Alcohol and Drugs’.
Estos datos, recopilados mediante evaluaciones diarias o “evaluaciones momentáneas”, pueden utilizarse en intervenciones de salud móvil para impulsar el cambio de comportamiento y la prevención de adicciones, como se destaca en estos estudios.
Gracias al uso de teléfonos inteligentes, las personas pueden proporcionar grandes cantidades de datos en tiempo real mientras se encuentran en su entorno natural.
¿Un teléfono puede ayudar a reducir el consumo de alcohol y cannabis?
En el primer estudio, Traci M. Kennedy, de la Universidad de Pittsburgh, y sus colaboradores, estudiaron una intervención de salud móvil diseñada específicamente para adultos jóvenes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) con alto riesgo de consumo excesivo de alcohol.
Los participantes recibieron registros frecuentes a través de sus teléfonos inteligentes para ayudarles a identificar patrones en los síntomas del TDAH y su consumo de alcohol. Con base en sus respuestas, los participantes recibieron retroalimentación personalizada para mejorar su autoconocimiento y reducir el consumo de alcohol.
En un segundo artículo, investigadores dirigidos por Melissa A. Lewis, de la Universidad de Texas en Arlington, describen el desarrollo de una intervención web -seguida de mensajes de texto enviados tres veces por semana durante ocho semanas- para adultos jóvenes en riesgo de consumo de alcohol y cannabis.
Su estudio demostró que comprender las motivaciones y barreras de las personas con respecto al consumo de sustancias a través de sus respuestas puede ayudar a los investigadores a adaptar los mensajes sobre “estrategias conductuales de protección” (es decir, estrategias para moderar el consumo y reducir el riesgo) para reducir los daños.
El tercer estudio, realizado por Fairlie y sus colaboradores, examina el uso de la evaluación ecológica momentánea para recopilar datos en tiempo real de adultos jóvenes que experimentan ansias de beber alcohol en respuesta a diversas señales y factores situacionales.
Los participantes completaron múltiples encuestas diarias durante 17 días antes de recibir una intervención única de retroalimentación personalizada basada en sus datos agregados, diseñada para permitirles reconocer mejor los desencadenantes de su consumo.
“Es importante para avanzar en la innovación”
“Nuestra motivación era demostrar cómo los datos de evaluación diaria y ecológica momentánea pueden utilizarse de forma creativa, con personas que informan sobre sus experiencias hasta varias veces al día durante un período determinado”, apunta Anne M. Fairlie, profesora asociada de investigación del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington.
Fairlie fue coautora de dos de los tres estudios, así como de un editorial que resume la investigación. “Al reunir estos tres artículos de investigación, queda claro que se pueden incorporar datos similares a diferentes tipos de intervenciones de maneras únicas”, añade Fairlie.
“Un tema claro en los estudios fue la importancia de adaptar las intervenciones, aunque cada uno utilizó un enfoque distinto”, asegura Fairlie.
En última instancia, concluye Fairlie, “hay muchas maneras de traducir los datos de evaluación diaria y ecológica momentánea en contenido de intervención personalizado, lo cual es importante para avanzar en la innovación y, al mismo tiempo, fundamentar el trabajo en una metodología sólida”.