En Chile, el acceso a la vivienda constituye uno de los desafíos sociales más relevantes de las últimas décadas. Sin embargo, existe una dimensión de esta problemática que requiere mayor atención pública: la situación de miles de familias que, habiendo accedido a una vivienda social, han debido ampliarla o modificarla con el paso del tiempo y hoy enfrentan dificultades para regularizar esas obras ante las Direcciones de Obras Municipales.

Las viviendas evolucionan junto con las familias que las habitan. Lo que en un comienzo fue una solución habitacional para un grupo familiar puede resultar insuficiente años después, cuando nacen nuevos integrantes, los hijos crecen, personas mayores requieren espacios adecuados o las necesidades económicas llevan a destinar parte de la vivienda a una actividad productiva. En muchos casos, las ampliaciones surgen como una respuesta legítima a estas nuevas realidades, pero no siempre se ejecutan con los permisos correspondientes ni cuentan con recepción definitiva.

El problema de las ampliaciones sin regularizar debe comprenderse en el contexto más amplio de la situación habitacional del país. Chile enfrenta desafíos relacionados con el déficit de viviendas, la asequibilidad, el hacinamiento y la necesidad de mejorar las condiciones de habitabilidad de los hogares existentes. En este escenario, la ampliación progresiva de las viviendas sociales se ha convertido, para muchas familias, en una forma de responder a necesidades que cambian con el tiempo.

No obstante, cuando estas intervenciones se realizan sin asesoría técnica suficiente, pueden generar problemas que se acumulan durante años: superficies construidas que no coinciden con los antecedentes aprobados, incumplimientos de distanciamientos o normas urbanísticas, falta de antecedentes técnicos y dificultades para determinar si las obras cumplen con las condiciones de seguridad y habitabilidad exigibles.

Las consecuencias pueden ser significativas. La falta de regularización puede dificultar determinadas operaciones de compraventa, tasaciones, trámites de financiamiento y futuras intervenciones en el inmueble. Además, cuando existen deficiencias constructivas, es posible que se comprometa la seguridad de sus ocupantes. La magnitud de estas consecuencias depende de las características de cada vivienda y de la situación jurídica y técnica de sus ampliaciones.

Por ello, no sería adecuado abordar esta realidad únicamente desde la fiscalización o la exigencia de cumplimiento. También debemos preguntarnos cómo facilitar que las familias comprendan sus obligaciones, accedan a orientación profesional y encuentren alternativas viables para regularizar sus viviendas, siempre dentro del marco normativo vigente.

La regularización no significa validar automáticamente cualquier construcción. Significa revisar lo existente, identificar sus brechas y determinar qué obras pueden acogerse a los procedimientos disponibles, cuáles requieren ajustes y qué soluciones son técnica y legalmente posibles.

Frente a este desafío, el Colegio de Arquitectos de Chile desde 1957 contribuye desde el conocimiento profesional, el compromiso público y la vocación de servicio de la arquitectura a través de su Servicio de Asistencia Técnica (SAT).

Su labor implica acompañar a las comunidades en la búsqueda de soluciones para el entorno construido que ya existe, especialmente cuando las dificultades técnicas y normativas afectan a familias que cuentan con recursos limitados para contratar asesorías especializadas.

En este contexto, el Servicio de Asistencia Técnica puede desempeñar un papel relevante en el proceso de regularización de las ampliaciones de viviendas sociales, acercando el conocimiento de arquitectos y profesionales a quienes necesitan orientación para resolver su situación.

Este aporte comienza con el diagnóstico de cada caso: revisar los antecedentes disponibles, analizar la situación de la vivienda y sus ampliaciones, identificar las exigencias urbanísticas y constructivas aplicables y orientar a las familias respecto de los pasos necesarios para avanzar en la regularización.

A partir de ese análisis, es posible evaluar las alternativas que ofrece la normativa vigente, incluida la Ley N.º 20.898, cuando corresponda y se cumplan sus requisitos, así como los procedimientos generales establecidos en la legislación urbanística. En aquellos casos donde existan observaciones o incumplimientos, la asistencia técnica permite identificar las adecuaciones necesarias y orientar a las familias sobre las posibilidades reales de solución.

Este acompañamiento puede contribuir a disminuir las barreras de información y acceso que muchas veces dificultan estos procesos. Para una familia, comprender qué antecedentes necesita, qué profesionales debe consultar, qué exigencias debe cumplir y ante qué organismo debe realizar sus trámites puede marcar una diferencia sustantiva.

Porque detrás de cada ampliación existe una historia familiar, una necesidad concreta y el esfuerzo de quienes buscan mejorar su hogar. Reconocer esa realidad no significa renunciar al cumplimiento normativo; significa asumir que el cumplimiento también debe ir acompañado de información, orientación y oportunidades efectivas para alcanzarlo.

Regularizar las ampliaciones de las viviendas sociales es mucho más que resolver un trámite municipal. Es contribuir a la seguridad de los hogares, fortalecer la certeza sobre el patrimonio familiar y reconocer que el derecho a una vivienda digna también comprende la posibilidad de mejorarla y adecuarla responsablemente a las necesidades de sus habitantes.

Desde esa visión, el Servicio de Asistencia Técnica (SAT) despliega su tarea: poner la arquitectura al servicio de la sociedad, contribuir a resolver problemas concretos y trabajar para que las viviendas que las familias han construido y ampliado con esfuerzo puedan avanzar hacia condiciones de seguridad, habitabilidad y regularidad normativa.

Ana María García
Directora del Servicio de Asistencia Técnica (SAT) del Colegio de Arquitectos de Chile

Nuestra sección de OPINIÓN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de BioBioChile