Avanzar en empleo femenino requiere generar condiciones que permitan conciliar la vida laboral y familiar.

En Chile, el emprendimiento ha sido, para muchas mujeres, una vía concreta para generar ingresos, sostener a sus familias y desarrollar proyectos propios.

Especialmente en contextos donde el acceso al empleo formal presenta mayores dificultades, emprender se ha transformado en una alternativa relevante, que permite compatibilizar responsabilidades laborales y familiares, y avanzar en trayectorias de desarrollo económico.

En ese sentido, en el Día Mundial del Emprendimiento, valoramos la existencia de iniciativas como el Programa Mujeres Jefas de Hogar o el Mujer Emprende, que desde hace ya varios años ha permitido visibilizar el trabajo de mujeres y capacitar a muchas de ellas, que buscaban herramientas para emprender. También hay que destacar los espacios que promueven la venta de estos productos e impulsan condiciones de comercio más justas, además de fortalecer las economías locales.

Como Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, creemos que es fundamental seguir apoyando estas instancias, sin abandonar la necesidad de generar y fortalecer más y mejores oportunidades de empleo.

Diversos estudios han identificado barreras persistentes que dificultan la participación laboral femenina.

Entre ellas, destacan la carga desigual de las labores de cuidado, las brechas salariales y la discriminación a lo largo del ciclo laboral, especialmente en mujeres con hijos pequeños o en edad fértil.

A ello se suma una realidad que no podemos ignorar: la brecha en la tasa de desempleo ha aumentado en desmedro de las mujeres, pasando de 0,7 a 1,5 puntos porcentuales en el último año.

Frente a este escenario, la autonomía económica no puede depender de una sola vía.

Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género hemos puesto el empleo femenino en el centro de la gestión, impulsando un trabajo interministerial e intersectorial que busca ampliar las oportunidades laborales para las mujeres, especialmente en sectores con mayor proyección y donde históricamente han tenido menor participación, como la minería, la construcción y las áreas STEM.

Al mismo tiempo, estamos fortaleciendo la capacitación y la formalización, generando alianzas público-privadas y ampliando espacios de comercialización para emprendedoras en conjunto con municipios y el sector privado.

Por último, un aspecto clave de esta agenda es la corresponsabilidad.

Avanzar en empleo femenino requiere generar condiciones que permitan conciliar la vida laboral y familiar. Por eso, estamos impulsando medidas como el fortalecimiento del programa 4 a 7, también estamos impulsando que empresas promuevan la conciliación, y un trabajo coordinado con otros ministerios para apoyar a mujeres en etapas de maternidad y crianza.

Cuando las mujeres acceden a ingresos propios, no solo mejora su calidad de vida. También se fortalecen las economías locales y se generan condiciones para el desarrollo y el crecimiento del país.