Cada día conocemos más sobre las ventajas que tiene la lactancia materna para el recién nacido y su madre. Amamantar es un proceso que implica una conexión íntima entre ambos, jugando un papel fundamental en el desarrollo nutricional del bebé.

En este contexto, todo bebé con una anatomía y fisiología adecuada tiene las condiciones y habilidades para la lactancia materna, sin embargo, este proceso no está exento de dificultades, tales como la falta de experiencia y conocimiento de la madre, dificultades en el acople al pecho materno o postura inadecuada que provoca dolor y fisura del pezón.

Al respecto, es importante también tener en cuenta la anatomía de la boca del recién nacido, pues cualquier alteración en ella, como por ejemplo la anquiloglosia o “lengua atada”, condición congénita caracterizada por el desarrollo anormal del frenillo de la lengua, provoca una interferencia en los movimientos de este órgano, generando alteraciones en el desarrollo de estructuras de la cavidad oral y otras funciones.

En casos como éste, todo profesional del área de la salud debe ser consciente de la prevención y manejo del proceso de amamantamiento, con el objetivo de evitar el destete precoz. Aunque muchos apoyan la cirugía de extirpación o corte del frenillo conocida como frenectomía, aún existe discrepancia en la indicación de este procedimiento, por lo cual el equipo interdisciplinario debe tomar la decisión, otorgando el máximo beneficio y bienestar para la madre y su hijo.

El rol del fonoaudiólogo es fundamental durante la evaluación de las estructuras orales del bebé, pues es quién está capacitado para detectar las dificultades en la movilidad y funcionalidad lingual que puedan afectar el proceso de amamantamiento o en el caso de niños, alterar la masticación, deglución y habla.

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