Opinión
Miércoles 03 octubre de 2018 | Publicado a las 13:31 · Actualizado a las 13:42
¬ŅCu√°les son los escenarios para Bolivia? ¬ŅPodr√≠a organizar una "marcha al mar" como la de Marruecos?
Publicado por: Tu Voz
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Reci√©n finalizado el proceso en La Haya, conviene preguntarse qu√© viene ahora respecto de nuestra relaci√≥n bilateral con Bolivia. Ya sabemos que repetirnos que ‚Äúno tenemos problemas pendientes en la frontera norte‚ÄĚ, como nuestra Canciller√≠a sosten√≠a hace pocos a√Īos, tiene m√°s visos de comportamiento de avestruz que de realismo pol√≠tico internacional.

La Haya dej√≥ un gran ganador: Chile. Y tambi√©n un gran perdedor: Evo Morales. En efecto, la estrategia m√°s probable de Evo para continuar en el poder requer√≠a de un triunfo en La Haya para galvanizar el esp√≠ritu nacional boliviano en torno a su persona. La derrota judicial, en cambio, podr√≠a poner una l√°pida a sus pretensiones electorales, a menos que una jugada h√°bil de su parte revierta r√°pida y radicalmente la situaci√≥n. El otro gran ganador, pecuniariamente hablando, fue el equipo jur√≠dico dirigido por Remiro Brotons, que convenci√≥ a Evo y su gobierno de la posibilidad de construir un caso basado en la realidad ‚Äúexpectaticia‚ÄĚ, entelequia jur√≠dica en la que los jueces no quisieron entrar.

Por otra parte, si bien el resultado de la Corte dificulta el logro de la pretensi√≥n altipl√°nica, no hay que confundirse: La Haya s√≥lo era instrumental al objetivo nacional boliviano, era un paso hacia el pretendido ‚Äúfin del enclaustramiento‚ÄĚ y este rev√©s, aunque importante, no cambia ni la Constituci√≥n Boliviana ni menos el anhelo nacional de dicho pa√≠s.

AgenciaUno
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El general Clausewitz sosten√≠a que la guerra, o m√°s bien el conflicto, es una trinidad, que conjuga la raz√≥n, del gobernante; el valor, de los militares; y la pasi√≥n, de los pueblos. Con Bolivia hemos visto la refrendaci√≥n del modelo clausewitziano: Evo, ha explotado la pasi√≥n de su pueblo, convenci√©ndolo de que el supuesto enclaustramiento a que Chile lo somete es la causa de todos sus males y que -como si lo anterior fuera poco- la √ļnica soluci√≥n es una salida soberana al mar.

Poco importan las garant√≠as que Chile ofrece a Bolivia, es la falta de soberan√≠a todo lo que hoy importa y es Morales quien podr√≠a remediar esta situaci√≥n. Luego entra la raz√≥n: La estrategia de Evo pas√≥ por la victimizaci√≥n internacional (¬Ņqui√©n no mira con simpat√≠a a un Presidente de izquierda vestido con ropas t√≠picas, que lucha contra un pa√≠s m√°s poderoso?) y por ventilar su ‚Äúcausa‚ÄĚ en cuanto foro internacional se pueda. Logrado lo anterior, pens√≥ Evo, vamos a una Corte -pacto de Bogot√° mediante- y como no hay nada que perder, Bolivia solo podr√≠a ganar.

Aparentemente fue la participaci√≥n de la polic√≠a chilena en la ca√≠da del general Boliviano Sanabria el a√Īo 2011, la que agudiz√≥ la estrategia Boliviana: el arresto del zar antidrogas boliviano, cercano a Evo, habr√≠a motivado la ira de Morales, quien luego de desechar la agenda bilateral con el traicionero Chile, se decidi√≥ por una l√≠nea m√°s dura. Entonces, Remiro Brotons, el abogado espa√Īol que cobr√≥ una suculenta cantidad de d√≥lares por construir la demanda, convenci√≥ al gobierno boliviano de que hab√≠an posibilidades en la Corte de La Haya y de que nada se perd√≠a. Evo, pronto percibi√≥ la existencia de un ‚Äúbonus track‚ÄĚ: Un triunfo en La Haya potenciar√≠a sus posibilidades de ‚Äúre-re-reelecci√≥n‚ÄĚ. Todo cuadraba, menos la inc√≥moda realidad, por supuesto.

La dura derrota de ayer dej√≥ en mal pie la aspiraci√≥n boliviana, aunque eso no les importe tanto a ellos, porque -como ya se sabe- la pasi√≥n no entiende razones. Hoy, lo m√°s peligroso son algunos de los caminos que Evo podr√≠a tomar: ¬Ņaceptar√° su derrota y se retirar√° tranquilamente, dejando el poder? No parece seguro, pero ser√≠a lo m√°s sensato. ¬ŅAlguien llenar√° el vac√≠o de poder en Bolivia o entraremos nuevamente en uno de esos per√≠odos de inestabilidad que fueron end√©micos en ese pa√≠s durante el Siglo XX? Esto no le conviene a nadie y menos a Chile, porque en esos escenarios es cuando m√°s florece la corrupci√≥n, el contrabando y el narcotr√°fico. Hay que prestar atenci√≥n.

Finalmente, el peor escenario posible es que Evo apele a la pasi√≥n boliviana in extremis e, imitando la “marcha verde” de Hasan II de Marruecos, organice una ‚Äúmarcha al mar‚ÄĚ. Afortunadamente la geograf√≠a dificulta extremadamente este escenario delirante, pero no debe descartarse que ocurran eventos de esa naturaleza en puertos chilenos, protagonizados por autoridades y ciudadanos bolivianos. Un eventual mal manejo pol√≠tico o policial chileno de una situaci√≥n de esa √≠ndole podr√≠a beneficiar a Evo y erguirlo nuevamente como un l√≠der electoralmente viable en Bolivia.

Las opciones de Evo se agotan y el tiempo juega en su contra. Hoy, una actitud sensata y dialogante del gobierno chileno podría incluso cerrarle posibilidades, para lo que de poco ayudan declaraciones chilenas altisonantes y menos si se refieren directamente a su persona. Adoptar la iniciativa diplomática, ofrecer conversaciones bilaterales y mejorar ciertos aspectos del acceso boliviano al mar, más que una cesión, constituyen hoy las mejores opciones respecto de nuestro vecino.

Esperemos a que cuando Chile se reponga de la resaca del triunfo, se reinicien los pasos para reconstruir la realidad geopolítica de nuestra frontera trinacional norte, antes de que nos quiten la iniciativa, por cierto.

√ďscar Aranda Mora
Almirante (R)
Exdirector de Inteligencia de la Armada

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