Ha sido interesante la polémica que se ha suscitado entre la ministra del trabajo y un conocido empresario sobre la aspiración de mejores remuneraciones para los trabajadores. “Paguen más” fue la frase que provoco muchas reacciones y polémica, no solo de empresarios y dirigentes gremiales sino de destacados especialistas en materias laborales.

Para la ministra, sin perjuicio de otras consideraciones, se requiere una actitud de parte del empresariado sobre la base de la afirmación de hacer un esfuerzo para pagar más a sus trabajadores.

Para el empresario, no es un tema de voluntad, sino de un conjunto de condiciones propias de las características del mercado laboral, de políticas públicas que estimulen la contratación y de factores vinculados con la productividad y la flexibilidad laboral.

Se trabaja mucho y se gana poco

No cabe dudas que existen un conjunto de condiciones que facilitan la decisión de promover buen empleo y de pagar buenas remuneraciones. En Chile se trabaja mucho y se obtiene poco por esta contraprestación.

Todos sabemos el promedio de las remuneraciones de los trabajadores con contrato formal es bajo. Qué hablar del trabajo informal, carente de mínimas prestaciones de seguridad social y estabilidad y de ingresos absolutamente aleatorios.

Entre estas condiciones por cierto aparecen vinculadas a datos objetivos. Algunas ajenas a la realidad interna de las empresas. Situaciones de mercado, competencia interna y externa, acceso a créditos, nuevos proyectos, entre otras. Algunas son propias de las empresas, clima laboral, productividad, capacitación de sus trabajadores, participación en los resultados, entre otras.

En materia de salarios está demostrado que en aquellas empresas donde existe una real negociación entre sindicato y empleador, en un clima de reconocimiento y respeto reciproco, los salarios mejoran permanentemente y el clima de trabajo es ostensiblemente adecuado y productivo. Se cuida el empleo y por ende se cuida la empresa.

Sin embargo, nada de esto es posible sino existe voluntad de construir esta relación. Las empresas exitosas no solo no niegan los derechos de los trabajadores, sino que estimulan su fortalecimiento. Incluso en aquellos lugares donde no existen, facilitan la constitución de sindicatos para construir un interlocutor permanente de diálogo en su interior.

Eso hacen las empresas modernas y por esa vía, encuentran espacios de adaptabilidad para mejorar productividad y participación den resultados.

En Chile solo constatan que los bajos índices de sindicalización constituyen un dato a considerar en su permanente demanda de flexibilidad. No se dan cuenta que la constitución de un interlocutor representativo no solo facilita el necesario diálogo sino que permitiría precisamente acordar mecanismos de adaptabilidad para mejorar productividad.

Pero sin voluntad eso no es posible.

Sin voluntad no hay mejoras de salarios. Sin voluntad no hay diálogo posible. Ello no depende del supremo hacedor, don MERCADO, sino que depende de la disposición de los actores involucrados.

El caso de Forestal Arauco

Y si de voluntad se trata, es bueno recordar que hace varios años atrás, por mayo del 2007 se produjo una importante movilización de trabajadores forestales en la región del Biobío, que prestaban servicios a empresas contratista de Forestal Arauco, empresa mandante de éstos.

La movilización fue dura y culminó con varios trabajadores heridos a bala y la muerte de uno de ellos, Rodrigo Cisternas.

La empresa principal, Forestal Arauco, tomó la decisión unilateral de reunir a todos los empresarios del subcontrato, muchos de ellos ex trabajadores de la principal que habían sido desvinculados con el compromiso -como parte de su finiquito real- de iniciar la prestación de servicios para la empresa como contratistas o subcontratistas.

La empresa principal fijó para los trabajadores del subcontrato un sueldo mínimo de $280.000.- mensuales y obligó a las empresas contratistas y subcontratistas a respetar esa suma como base remuneracional.

Ningún trabajador del subcontrato podía ganar menos de esta suma.

Quién hizo esta gestión obligatoria para estas empresas y fijó este sueldo mínimo fue Eleodoro Matte Larraín. Mire la paradoja. Fue su voluntad, ante una clara situación de abusos por los bajos salarios de los trabajadores, la que obligó a estos empleadores, a esta base mínima de remuneraciones.

Aquí no opero el mercado como muchos pregonan, aquí opero una voluntad de justicia básica ante una situación de abuso evidente.

Se pueden dar muchos otros ejemplos, el salario ético de Monseñor Goic, el salario base igual al salario mínimo que tuvo que ser materia de ley, el compromiso empresarial de aumentar salarios con ocasión de estallido social, compromiso un tanto olvidado, la negociación ramal de los trabajadores de la basura en Santiago, entre otros.

La historia está plagada de experiencias y evidencias al efecto.

Esto es la verdadera evidencia a considerar en este debate. Reitero todo el valor que tienen los datos y las estadísticas. La relevancia de medidas para mejorar productividad y distribución equitativa, para mejorar diálogo y negociación, para valorizar a los actores. En fin, muchas. Pero sin voluntad de los que se encuentran en condiciones de hacerlo, termina siendo un dialogo de especialistas y respetables técnicos finalmente inútil.

Si a todas las condiciones necesarias de considerar se les agrega voluntad de quienes pueden hacerlo, claramente la situación sería otra y el debate mencionado al inicio tendría otro carácter. Ojalá tanto especialista ayudara en eso.

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