Señor director:

Los resultados de PISA evidencian una dificultad para Chile. Nuestros estudiantes obtienen 403 puntos en matemáticas, frente a 463 en la OCDE; 436 en lectura, frente a 461; y 466 en problemas computacionales, frente a 500. No es menor lo que revelan estos puntajes: una proporción importante de nuestros jóvenes tienen dificultades para comprender información compleja, evaluar evidencia y sostener juicios autónomos.

Estos resultados coinciden con la llegada de la inteligencia artificial al aprendizaje y obligan a hacernos una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando entregamos tecnologías capaces de pensar por ellos antes de desarrollar su capacidad de juzgar?

La evidencia describe un fenómeno llamado descarga cognitiva: transferir a una tecnología tareas que antes realizábamos mentalmente.

El problema surge cuando se convierte en delegación epistemológica, es decir, dejar en manos de la IA la selección de fuentes, valoración de evidencia o interpretación.

Enseñar a usar IA no basta. Necesitamos alfabetización epistemológica para verificar, contrastar, reconocer incertidumbre y calibrar cuánto confiar. El desafío es distinguir qué tareas podemos entregar a la máquina y cuáles deben permanecer bajo responsabilidad humana.

Una sociedad puede disponer de respuestas cada vez más inteligentes y al mismo tiempo, perder la capacidad de juzgarlas. Esta podría ser la brecha educativa más importante del futuro.

Dr. Iván Suazo
Vicerrector de Investigación y Doctorados
Universidad Autónoma de Chile