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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los empleados de Meta se rebelaron contra un programa de IA obligatorio que recopilaba datos de sus movimientos en computadoras, provocando una crisis interna. El MCI, diseñado para automatizar tareas administrativas, generó rechazo y una petición con 1.800 firmas. Una filtración interna reveló que el programa ya recopilaba datos sin consentimiento, incluyendo conversaciones privadas. Meta suspendió el proyecto tras la polémica.

Meta pasó recientemente por una crisis interna que hoy dio a conocer en detalle el medio especializado Business Insider. Resulta que los empleados de la compañía tuvieron que manifestar su molestia luego de que intentaran obligarlos a pasar sus datos a la inteligencia artificial (IA).

Se trata del programa Iniciativa de Capacidades del Modelo (MCI) que la empresa lanzó hace algunos meses y que pretendía recopilar cada movimiento que hicieran los empleados de Meta en sus computadoras, hasta los clics del mouse.

El objetivo era entrenar a la IA para que esta pudiera replicar cómo los humanos usan los dispositivos en sus trabajos y, eventualmente, automatizar empleos de carácter administrativo como la programación o la contabilidad.

Este programa era obligatorio, pero Meta no contaba con que sus trabajadores terminarían rehusándose a participar.

¿Qué pasó con los empleados de Meta?

De acuerdo con el medio citado, para indagar en este meollo conversaron con varias fuentes de la compañía que permanecieron en el anonimato y también accedieron a comunicados internos.

Estas fuentes indicaron que el MCI fue obra de TBD Labs, el área de investigación en superinteligencia de Meta. El encargado supuestamente fue Rylan Schaeffer, que dejó su puesto en julio y que reportaba su trabajo a Alexandr Wang, el jefe de IA, y a Jack Rae, uno destacado investigador de la compañía.

Cuando Meta anunció por primera vez el cuestionado programa, obtuvo inmediatamente reacciones negativas: “si bien los modelos de IA destacan en la investigación y en habilidades técnicas como la programación, aún carecen de algunas de las formas básicas en que los humanos usan las computadoras, como seleccionar opciones de menús desplegables y usar atajos de teclado”, justificaba la empresa cuando presentó el proyecto.

La noticia desató una ola de comentarios y reacciones en los foros internos de Meta. Uno de los comentarios decía: “esto me incomoda muchísimo”.

Además, causó que Andrew Bosworth, el director de tecnología, se convirtiera en una controversial figura, ya que defendía el MCI a toda costa y decía que los datos que se recopilaran estarían bien resguardados.

Pero a los empleados les preocupaba lo que la IA podría hacer con los datos personales de sus computadoras, como sus contraseñas, credenciales de tarjetas de crédito e incluso sus formularios de inmigración. Además, algunos temían ser reemplazados por la IA.

Tras estas cuestiones, los trabajadores se organizaron y presentaron una petición anti-MCI de 1.800 firmas. Meta inicialmente les propuso darles tiempo para permanecer fuera del programa mientras realizaban tareas que contuvieran información sensible, pero los opositores exigieron que eliminaran de lleno el proyecto.

Una escandalosa filtración

Mientras se discutía la viabilidad del MCI, ocurrió una filtración interna que terminó obligando a Meta a retirar el proyecto. Un ingeniero de la empresa descubrió que el MCI ya había estado recopilando datos desde el principio y sin el consentimiento de los empleados, incluyendo sus conversaciones privadas.

La filtración rápidamente se viralizó entre los trabajadores. “Juro que probablemente somos la empresa más rica y a la vez más incompetente que existe en el sector tecnológico ahora mismo”, comentó uno de ellos.

Después de este escándalo, solo bastaron unas horas para que Meta desactivara el MCI. El Business Insider consultó a la compañía e informaron que lo habían suspendido y que, de continuar con él, sería opcional y no obligatorio.

Sin embargo, declinaron explicar cómo usaron los datos que ya habían recopilado con el MCI, aunque Bosworth había dicho en julio que fueron sido bastante útiles.

En otra filtración de un audio de Bosworth hablando sobre el tema, se conocieron algunas de sus opiniones. Allí decía que los opositores no hicieron más que “empeorar la empresa”.

“Creo que quienes publicaron esa petición en MCI pensaron que estaban ayudando. No ayudaron; lo que hicieron fue dificultarnos mucho la tarea de realizar cambios internamente“, manifestó.

Los empleados de Meta, en cambio, creen que fue una rebelión valiente, especialmente porque justo en mayo pasado, antes de toda esta disputa, hubo despidos masivos que terminaron con el 10% de la plantilla de personal (unos 8.000 trabajadores).