El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos (EEUU) se mantuvo en el 3,4% en agosto después de bajadas consecutivas en los dos meses anteriores, en sintonía con los pronósticos de analistas, influenciada por un rebote en los precios del combustible debido a la guerra en Irán.
La inflación subyacente, que excluye los volátiles componentes de energía y los alimentos, bajó al 2,4%, una décima menos que en julio, informó este viernes el Buró de Estadísticas Laborales.
Lucas Arana, analista de mercados de Capitaria, complementó que la principal sorpresa estuvo en el componente subyacente, que aumentó 0,3% mensual frente al 0,2% esperado por el mercado.
“Este último dato es especialmente relevante porque muestra que las presiones inflacionarias siguen siendo más persistentes de lo previsto”, dijo.
El aumento de precios en EEUU no estuvo limitado a la energía. La gasolina explicó cerca de un tercio del avance del índice general, pero también aumentaron los pasajes aéreos, el alojamiento, los autos usados, la educación y las comunicaciones, “lo que abre la posibilidad de una transmisión más amplia del shock de costos”, añadió Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB.
Por todo, concluyó que para la Fed este escenario cambia el balance de riesgos hacia una política más restrictiva.
“En definitiva, el dato general no sorprendió, pero el componente que probablemente más importaba hoy para la Fed sí lo hizo: la inflación subyacente pasó de un 0,2% esperado a un 0,3%. Ahora la atención se traslada directamente a la reunión del próximo miércoles y a cuánto de esta sorpresa termina incorporando el mercado en las expectativas de tasas”, concluyó Lucas Arana de Capitaria.