La salida militar del 11 de septiembre de 1973 es una “acción dolorosa de las Fuerzas Armadas”, en palabras de Gonzalo Vial. El golpe estaba en el ambiente y en las conversaciones de los meses previos. La acción militar puso fin al gobierno y a la época. Una salida inevitable que detuvo a la Unidad Popular (UP).
El 11 está inserto en un contexto histórico de crisis, polarización, antagonismo, violencia política e ideologismos. Sumado a los errores propios de la UP y del expresidente Allende. La democracia no culminó ese día, ya agonizaba.
“Los que destruyeron este país ahora se convierten en acusadores y defensores de la democracia, cuando aquí lo único que hicieron fue tratar de aniquilarla”, según el expresidente Frei Montalva.
Los últimos meses de la UP estuvieron acompañados de hechos violentos y angustia, rivalidades irreconciliables en las calles y una gran desconfianza en los pocos actores dispuestos a dialogar. La revolución atrapó a sus propios partidarios e ideólogos. El derrumbe de la planificación global socialista no comenzó el 11 de septiembre (11S).
El expresidente Frei Montalva fue testigo y actor de los mil días de Allende. Su testimonio es una fuente histórica relevante sobre lo experimentado entre el fin de su gobierno y la salida militar del 11S.El balance realizado por Frei Montalva sobre la UP representa una voz opositora que llega hasta el presente. Chile era un país fracturado, dividido y afectado por distintas crisis. Para Frei, “la responsabilidad íntegra corresponde al régimen de la Unidad Popular”.
Agrega: “es muy difícil ignorar el fracaso y el destrozo sin precedentes que sufrió este país en menos de tres años”; “fui muy franco para decir lo que iba a pasar en Chile”. El expresidente denominó en público a la experiencia socialista como: dramática, catastrófica y fracasada.
La oposición de Frei y del Partido Demócrata Cristiano (PDC) se fundaba en el mal manejo económico, el irrespeto por la Constitución y las leyes, el intento de la UP por capturar todas las organizaciones sociales, y la demostración del Poder Popular en las calles mediante agitación y enfrentamientos, la lucha social y el odio de clases. Tras el paro de octubre de 1972, se conformó el primer gabinete cívico militar del gobierno de Allende, con el fin de retomar la “normalidad pública”, el orden y la paz, y aplicar el control de armas. Además de garantizar las elecciones parlamentarias de marzo de 1973.
En ese contexto, el expresidente Frei acepta la petición del PDC y decide ser candidato senatorial. Su campaña electoral por Santiago representó la reconstrucción y salvación de Chile. Además de su estilo frontal y de interpelación a la UP como responsables, en un escenario electoral que representaba: democracia o socialismo.
El senador Frei obtuvo la primera mayoría nacional y es el segundo expresidente en retornar al Congreso. Además, pidió y se convirtió en Presidente del Senado. Las elecciones de marzo fueron ganadas por la oposición a la UP, pero sin obtener la mayoría planificada y requerida. Los dos gabinetes con militares fracasaron. Fueron medidas desesperadas tras el llamado del expresidente Allende. La crisis no se detuvo.
La política se militarizó y los militares se politizaron, parafraseando al historiador Cristián Garay. Desde una parte de la izquierda apostaron a la división de las Fuerzas Armadas, además de dos escenarios plausibles: una dictadura marxista o Guerra Civil.
“Los apóstoles de la violencia armada habían proclamado hallarse listos para el enfrentamiento”, según Vial. Declararon repetidamente que la lucha armada era inevitable.
El 11 de septiembre de 1973, evitó los escenarios mencionados. “Frei justificó plenamente lo sucedido, no como deseable, pero sí como inevitable”, según Vial.
El gobierno actual ha decidido no realizar un acto oficial y concentrarse en el futuro. No hay futuro sin la comprensión de los errores del pasado.
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