Dos jóvenes, absueltos tras ser imputados por un presunto intento de atropello a funcionario de la PDI —quien utilizó su arma de servicio en el incidente—, denuncian el hecho como un montaje. Los afectados, junto a la madre de uno de ellos, pasaron meses en prisión preventiva antes de que la justicia determinara su inocencia.
Los hechos se remontan al 7 de mayo de 2021, cuando Joshua Carrasco e Ismael Bastías se dirigían a comprar un regalo para el Día de la Madre y fueron interceptados por un vehículo en La Pintana.
“Como una encerrona, se cruza una camioneta y detrás del chofer se baja una persona de polera blanca y dispara“, relató Joshua en diálogo con Chilevisión.
Por su parte, Ismael añadió: “No dijo nada. Nunca dijo ‘bájate del auto’, solo el garabato ‘conchetumare’“.
El disparo, percutado a la altura del espejo del copiloto, impactó en el brazo de Joshua y atravesó la puerta del conductor.
Tras el ataque, y sin saber que se trataba de policías, Joshua huyó en el vehículo junto a su hermana menor para buscar refugio. Ismael, que intentó pedir ayuda a pie, fue reducido a mitad de calle: “Me esposó y yo me di cuenta (en ese instante) de que era policía, y yo le dije: ‘Oye, estás equivocado‘”, recordó.
Detención y formalización tras incidente con detectives de la PDI
Luego de un allanamiento, la PDI incautó marihuana a Laura, madre de Joshua, quien asegura consumirla de forma paliativa por una trombosis.
“No soy fumadora, es para el dolor de mi pierna, de mi enfermedad, que ya tengo 17 años con mi enfermedad“, explicó la mujer, quien además fue acusada de tráfico y porte de municiones que, según afirma, no sabe de dónde aparecieron.
Posteriormente, ambos jóvenes y la madre de uno de ellos fueron detenidos y trasladados a un cuartel policial.
“Andaba supuestamente con balas, armas, que salía intento de homicidio; yo nunca firmé nada porque no era lo que estaban diciendo, estaban inculpándome algo que no había hecho nunca”, aseguró Joshua.
En la audiencia de formalización, el fiscal Renzo Razeto sostuvo: “Funcionarios de la Policía de Investigaciones que se trasladaban por calle General Arriagada, en la comuna de La Pintana, se percataron de tres sujetos que se movilizaban en un vehículo, sin la placa patente única delantera“.
Asimismo, el persecutor añadió: “Procediendo estos funcionarios a descender del móvil para fiscalizarlo, momentos en que el conductor del mismo, don Joshua, procedió a embestirlos con el vehículo, instantes en que a su vez el copiloto mostró y apuntó a los funcionarios policiales con un arma de fuego, quienes hicieron uso de su arma de servicio“.
Esta versión fue negada por los jóvenes, quienes aseguraron que los funcionarios nunca se identificaron.
El tribunal decretó la prisión preventiva para todos. Los jóvenes fueron formalizados por homicidio frustrado contra un funcionario policial y tenencia ilegal de municiones, mientras que Laura enfrentó cargos por este último ilícito y microtráfico.
Investigación y acusación de eventual montaje
Según la carpeta investigativa, quien disparó fue un subinspector de la Bicrim de Macul.
La defensora penal pública, María Paz Martínez, denunció que el detective estuvo a cargo de levantar y trasladar la evidencia: “Es decir, la persona que había disparado a mi representado estuvo a cargo de todo el procedimiento, lo cual es del todo poco transparente“.
Un punto clave en la indagatoria fue la ausencia de pruebas visuales: una de las cámaras de seguridad del sector no grababa y la otra tenía las imágenes borradas.
Además, testigos anónimos afirmaron que los funcionarios “se veían como civiles, vestidos totalmente normales“.
Aunque la PDI señaló que en el auto se encontraban tres balas y un tercer ocupante armado, los detenidos en realidad viajaban acompañados por la hermana menor de Joshua, de solo 12 años.
“Ahí es cuando uno se empezó a dar cuenta en el momento en que nos estaban haciendo un montaje. Es un montaje totalmente, todo para justificar un mal procedimiento que hizo la Policía de Investigaciones“, declaró Ismael.
El calvario de los imputados tras las rejas
Joshua sostuvo que en la cárcel Santiago 1 tuvo “miles de peleas” y que lo “apuñalaron en la espalda por no hacer nada“. Ismael, por su parte, describió el penal “como un infierno“.
En tanto, Laura lamentó que sus otras dos hijas quedaran solas durante su reclusión. Aunque una amiga de ella las cuidó mientras cumplía con la medida cautelar más gravosa.
Ismael cumplió cuatro meses de prisión preventiva, Laura ocho y Joshua diez.
Tras casi cuatro años de los hechos, el juicio oral culminó con la absolución de todos.
“No lograron determinar de qué forma pudieron identificarse con el chaleco, también con su placa identificatoria (…) Que finalmente fueron víctimas (los jóvenes y la mujer) de un procedimiento errado y los inculparon de hechos en que no habían participado”, manifestó la defensora Martínez.
Hoy, Ismael, Joshua y Lauran buscan justicia, pero no cuentan con los recursos para una demanda civil contra el Estado.
Según cifras de Chilevisión, entre 2013 y 2025, 29.250 personas fueron absueltas, sobreseídas o la Fiscalía decidió no perseverar.