VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Katy Perry saltó a la fama con su álbum "Teenage Dream" en 2010, pero con la nueva década su popularidad ha ido en picada. Su colaboración con el productor Dr. Luke generó controversia, ya que estaba acusado de abuso sexual. A pesar de intentar reinventarse, su falta de autenticidad y constantes cambios, le han pasado la cuenta.

A finales de la década del 2000, todo el mundo conocía el nombre de Katy Perry. Su tercer álbum, “Teenage Dream” de 2010, fue el primero en posicionar cinco singles en el número uno de los Billboard Hot 100, con éxitos como “California Gurls” con Snoop Dogg, “Firework”, “ET” y “Last Friday Night (TGIF)”.

Desde entonces, su carrera subió como la espuma, con varios hitos como su comentada participación en el show de medio tiempo en el Super Bowl del 2015, donde ingresó montada en un león mecánico.

En la instancia, Perry deleitó con los ahora clásicos “Roar” hasta “Firework”, ya que fue vista por 118,5 millones de televidentes.

Sin embargo, con la nueva década, el perfil sexy y divertido de Perry quedó eclipsado por una nueva camada de artistas femeninas, que cultivaban un tono confesional en sus canciones y que impactó enormemente en la californiana.

Así las cosas, tras su interpretación de “Swish Swish” del álbum Witness lanzado en 2017, en el programa cómico Saturday Night Live (SNL), la artista dejó impávido a todo el mundo por el cambio de look y la necesidad de encajar de manera forzada. Así defendió Perry el cambio que empezaba a cocinar.

“No la maté, porque la amo, y ella es exactamente lo que tenía que hacer en ese momento”, dijo y agregó: “No soy una experta en mentir, no engañé a la gente, tan solo estaba siendo yo. Y ahora esta soy yo”, detalló en una reveladora entrevista al The New York Times.

Sin pena ni gloria

En estricto rigor, Perry no ha tenido un hit entre los 10 primeros desde hace diez años, y cada álbum que ha lanzado se ha transformado en un meme. Incluso, su vida personal, ha sufrido de extraños avatares como un intento de comprarle un convento a unas monjas en Los Ángeles.

Resulta que Perry le gustó en 2015, un convento en el barrio Los Feliz. No obstante, el convento era de la congregación del Inmaculado Corazón de María, que era utilizando como lugar de retiro para curas.

Luego de un largo entuerto legal, la justicia resolvió a favor de la cantante, que tuvo que desembolsar US$14,5 millones para adquirir el inmueble. Eso sí, dos monjas de la congregación, Rita Callanan y Catherine Rose Holzman, se negaron a visar el negocio, aduciendo que no estaban de acuerdo en venderle la propiedad a la cantante, “por ser quien era”.

De igual forma, en su carrera musical no corrió la misma suerte, pues la comunidad de fans y crítica, desmenuzaron el mensaje de empoderamiento femenino de Perry, ya que la intérprete colaboraba con el productor Lukasz Gottwald, mejor conocido como Dr. Luke, quien llegó a un acuerdo extrajudicial con Kesha por una demanda por difamación relacionada con acusaciones de violación, las cuales él ha negado, expone el sitio Page Six.

Perry que había trabajado anteriormente con Dr. Luke en One of the Boys (2008), Teenage Dream (2010) y Prism (2013), no siguió con su polémico colaborador en Witness (2017) y Smile (2020) hasta su próximo disco.

La polémica persigue a Katy Perry

Perry publicó el álbum 143 en medio de un mar de controversia; a muchos fans les resultó contradictorio que compusiera una canción sobre el empoderamiento femenino con un hombre que había sido acusado públicamente de abuso sexual, hechos ocurridos en 2005, aunque la denuncia fue retirada y nunca llegó a los tribunales, informó la BBC.

“La verdad es que escribí estas canciones a partir de mi experiencia de toda mi vida pasando por esta metamorfosis, y él fue una de las personas que ayudó a facilitar todo eso; uno de los escritores, uno de los productores”, explicó Perry sobre la acusación contra Luke en el podcast Call Her Daddy.

El crítico musical Michael Cragg, autor de “Reach for the Stars”, señaló a la BBC, que Perry se transformó en una contradicción musical por querer variar en estilos. “Estos cambios constantes han resultado chocantes en una era donde… son las personalidades de estrellas del pop muy definidas las que marcan la diferencia”, detalló Cragg.

Pero, ¿qué ha dicho la cantante de su presente? En entrevista con Rolling Stone, afirmó que “cuando debuté en la música, el estado de ánimo en la sociedad era diferente”, reconocía. “Estábamos embriagados con la vida. No sufríamos como ahora. No estábamos divididos. Siento que ahora no puedo sacar un disco escapista”.

De hecho, según la prensa especializada, el gran problema de Perry es su falta de autenticidad. “Todo resulta demasiado premeditado”, criticó Amanda Petrusich en The New Yorker.

“Ser testigo de la lucha de Katy Perry por ser relevante está siendo doroloso”, escribió Chris DeVille en Stereogum. “Está equivocándose de manera tan pública que se ha convertido en objeto de fascinación mórbida”, lanzó Lindsay Zoladz en The Ringer.

En definitiva, lo que haga o deje de hacer Perry será motivo de burlas, como lo sucedido el año pasado, cuando la cantante de 41 años voló al espacio en un vuelo suborbital operada por Blue Origin. En la ocasión, la empresa de comida rápida Wendy’s afirmó mordazmente en redes sociales: “¿Podemos enviarla de vuelta?” a raíz de la sobrerreacción de Perry al regresar al planeta.