El cuidado no es una carga individual ni un problema privado de las familias, es una condición básica para el desarrollo del país y de las personas.

La aprobación del proyecto de Sala Cuna no puede seguir esperando. La legislación vigente es una norma que en la práctica discrimina: castiga la contratación femenina al cargar sobre las madres la responsabilidad de cuidar y al establecer un piso de 20 trabajadores para el acceso a sala cuna, generando un incentivo perverso.

Todos los días, esta regla deja a miles de mujeres fuera del mercado del trabajo. A veces no les permite siquiera buscar trabajo, y cuando logran entrar, lo hacen con peores condiciones, menores salarios o enfrentando barreras invisibles asociadas al costo que la ley le asigna a su contratación.

Por eso, el punto de partida debe ser claro: el derecho a sala cuna no puede depender de contratar mujeres.

Una política de sala cuna para Chile, verdaderamente universal, debe incorporar también a los padres y contemplar un sistema de financiamiento solidario, donde concurran empleadores, trabajadores y trabajadoras –tengan o no hijos– y el Estado.

El cuidado no es una carga individual ni un problema privado de las familias, es una condición básica para el desarrollo del país y de las personas.

Asimismo, es fundamental que los establecimientos que accedan al financiamiento cuenten con estándares educativos, pedagógicos y de calidad mínimos para hacerse cargo de niños y niñas. No puede ser que la sociedad termine financiando guarderías informales que no garanticen la seguridad de los niños y niñas.

Por lo tanto, es claro que es urgente avanzar en el proyecto de Sala Cuna, pero esto no debe ser a cualquier costo. Necesitamos un proyecto que entienda que el cuidado es responsabilidad de hombres y mujeres, que es la sociedad en su conjunto de manera solidaria la que debe hacerse cargo y que el Estado debe garantizar estándares mínimos para que las familias se sientan seguras del cuidado de sus hijos.

Esperamos que el Gobierno no intente pasar gato por liebre y establecer medidas parche como vouchers o bonos compensatorios, copagos o debilitar los estándares educativos que solo terminarían generando perjuicios para las familias chilenas. Sala Cuna universal y solidaria, sí. Desregular el cuidado de los niños, no.