Nacional
Viernes 29 junio de 2018 | Publicado a las 09:52
Sargento Palma relató torturas a ecuatorianos: No hay nada extraordinario, esto es normal
Publicado por: Felipe Delgado
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La Corte de Apelaciones de Santiago decretó el pasado jueves la libertad del sargento Héctor Palma, miembro de Gendarmería que fue formalizado por las torturas recibidas por dos ecuatorianos acusados del homicidio a palos de Margarita Ancacoy en Santiago.

Palma, cuya prisión preventiva provocó un movimiento que casi terminó en un paro nacional de gendarmes, conversó con El Mercurio sobre cómo ocurrieron los hechos el pasado 20 de junio en el penal de Santiago I.

Seg√ļn su relato, el sargento se dio cuenta a eso de las 13:40 de lo que estaba ocurriendo en el m√≥dulo 11, unidad que estaba a su cargo cuando un grupo de internos golpe√≥, rap√≥ y aplic√≥ electricidad a Jhonatan Ch√°vez y Cristi√°n Romero.

El gendarme afirm√≥ que lleg√≥ a eso de las 12:05 al m√≥dulo, y le dijo a su colega que fuera a almorzar ya que entre 12:00 y 14:00 horas son las m√°s tranquilas, seg√ļn su experiencia. Sin embargo, entre esas dos horas ocurrieron los hechos.

As√≠, Palma qued√≥ vigilando desde una “pecera” los patios de los m√≥dulos 11 y 12, donde hab√≠an 200 y 80 reos respectivamente. All√≠ miraba la actividad de los internos “en medio de un ruido ambiente permanente, entre el boche de los internos, la m√ļsica que la ponen a todo volumen y el ingreso de gente a la zona”.

Sin embargo, en un momento el ruido fue distinto.

“Como veinte para las dos de la tarde levanto mi cabeza y escucho un boche que superaba al ruido de la m√ļsica. Miro y veo un tumulto en medio del m√≥dulo 11. Me paro, las llaves est√°n colgadas. Pesco las llaves de la reja del m√≥dulo 11, me voy al acceso, abro la puerta de acceso al patio, dejo la puerta de acceso al patio abierta… Eso fue todo muy r√°pido. Llegar ah√≠ fueron segundos. Me acerco a la turba y cuando voy llegando, veo que unos 50 gallos est√°n pateando a un interno. Patadas en la cabeza, en la espalda, donde llegara. Pero le buscaban la cabeza. Cuando me logro meter bien dentro de la turba, me doy cuenta de que son dos internos a quienes est√°n pateando. Esa acci√≥n, en otro m√≥dulo, hubiera sido para m√≠ impensable, porque antes de que avanzara me hubieran metido as√≠ una lanza (hace un gesto para dimensionar su tama√Īo) y me lanzan para afuera. Pero aqu√≠ me conocen y, de alg√ļn modo, me respetan”, declar√≥ al citado medio.

Ante la consulta de por qu√© dej√≥ la reja abierta, respondi√≥ que “las otras rejas estaban cerradas as√≠ que no podr√≠an escapar. Lo que correspond√≠a ah√≠ era que yo pescara la radio y llamara a refuerzos. Pero si llamo a refuerzos pierdo 10 a 15 minutos esperando a que lleguen. Y en 10 o 15 minutos, a esos gallos los matan. ¬ŅMe entiende?”.

“Me meto a la turba. Mi reacci√≥n fue ir empuj√°ndolos para levantarlos, en medio de las patadas. No pod√≠a llevarlos de a uno porque descuidaba al otro, as√≠ es que los empujaba, nunca pude tenerlos juntos, un empuj√≥n levant√°ndolos, dos, tres, hasta que logr√© sacarlos. Salieron los dos chocando con las murallas, y los internos todos se achoclonaron en la reja. Saqu√© a los dos y los met√≠ en una pieza donde los cerr√© con reja. Y escuch√© el primer ‘gracias’ de uno de los dos. Me devolv√≠ y reci√©n cerr√© la reja. ¬°Ufff, termin√©!”, continu√≥ su relato.

Tras sacarlos del patio, Palma revis√≥ cu√°l era el estado de los ecuatorianos: “Les hago un chequeo visual y lo primero que veo es que tienen ‘carita de peruanos’. Me va a disculpar, pero a todos estos extranjeros que tienen estas facciones es com√ļn que en la poblaci√≥n penal abusen de ellos en cuanto a que los mandan a hacer las cosas, o por puro gusto, para no ocupar el n√ļmero que podr√≠a ocupar otro, los tiran para afuera y les pegan. Esta no es primera vez que a los internos les cortan el pelo, porque esa es una cuesti√≥n ya casi tradicional en la poblaci√≥n penal. Ni menos que les peguen. Aparte de sus fierrazos en la cabeza. Aqu√≠ no hay nada extraordinario. Esto es normal“.

H√©ctor Palma asegur√≥ a El Mercurio que no sab√≠a que los dos golpeados eran parte de los acusados de haber matado a Margarita Ancacoy. √Čl incluso cree que ellos debieron haber entrado al m√≥dulo 12, donde hay internos con medidas de seguridad ya que hay violadores de ni√Īos y parricidas.

“Mataron a la mamita”

El gendarme supo quiénes eran los torturados recién tras conversar con los internos:

– “¬ŅPor qu√© les pegaron a los machucados?”.
– “Porque deb√≠an plata, poh jefe!” (eso significa tener cuentas pendientes).
– “¬ŅPor qu√© deb√≠an plata?”.
“Porque son los que mataron a la mamita”.
– “¬ŅQu√© mamita?”.
– “No, poh jefe, ¬°los que la mataron a palos!”.

Tras ello, llamó a su capitán para que fueran a retirar a los ecuatorianos para revisar su estado de salud, para luego escribir lo ocurrido en el libro de novedades. Ahí se olvidó del tema, aseguró.

Esto hasta la tarde, cuando alrededor de las 18:00 un compa√Īero le mostr√≥ el video registrado por los propios internos cuando le aplicaron corriente a los ecuatorianos, el que ya se estaba viralizando. Seg√ļn El Mercurio, no le dio importancia porque sent√≠a que les hab√≠a salvado.

Palma sent√≠a que todo transcurr√≠a normal hasta que la madrugada del jueves 21 llegaron tres funcionarios de la PDI llegaron hasta su casa para interrogarlo. √Čl se acogi√≥ a su derecho de no hacerlo sin su abogado. Durante el mismo d√≠a, concurri√≥ a dependencias de la instituci√≥n donde qued√≥ detenido, para ser formalizados por apremios ileg√≠timos y torturas, ya que se sosten√≠a que su omisi√≥n habr√≠a permitido los hechos.

Finalmente, se decretó su libertad.

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