Tras 45 años de funcionamiento, la tradicional Confitería Johanna cerró sus puertas en el centro de Concepción, región del Bío Bío, en una determinación que se vio forzada por el estallido social, la pandemia y las deudas.

Una tradición de casi medio siglo llegó a su fin. La emblemática Confitería Johanna cerró sus puertas tras 45 años de funcionamiento en el centro de Concepción.

El negocio, fundado en 1977 por Juanita Díaz y Mario Soñez, tuvo en calle Colo Colo -en cercanías del desaparecido Cine Romano- su primer espacio, cambiando en 1990 al recinto ubicado frente a la Plaza de La Independencia.

En conversación con BioBioChile, Mario Soñez, nieto de Juanita y Mario, se refirió a las causas que llevaron al cierre del tradicional local, indicando que “fue algo forzado por la situación que se presentó ahora en la confitería por la situación económica, con la pandemia, el estallido social, con el cambio del mercado cuando salió la Ley de Etiquetados, además de la baja en la importación de chocolate”.

“Después ya con la pandemia fue insostenible, porque muchos meses cerrados, el arriendo es caro en ese lugar, entonces hoy día ya las ventas ya no daban para cubrir los gastos”, agregó.

Si bien estaba pensado que Confitería Johanna tuviese sus puerta abiertas hasta el sábado 23 de julio, aquello se adelantó al pasado miércoles debido a un brote de covid-19 en el lugar.

“Teníamos pensado tener abierto hasta el sábado, pero estaba la sospecha de un contagio de covid, se hicieron los test, hubo unos positivos y no quedó más que cerrarlo ese mismo día”, apuntó.

La reinvención

Si bien Confitería Johanna cerrará como tal, Mario utilizará el mismo local para abrir un café. “Entre yo y un socio vamos a reabrir un local ahí, para mantener la tradición que tenía como chocolatería, pero vamos a apuntar a una cafetería, pastelería y sacarle provecho igual a la patente del alcoholes que tenemos”, manifestó.

En ese sentido, reflexionó e indicó que “mi abuelo se vio en la obligación de cerrar por las deudas, por todo, pero al mismo tiempo se transformó en una oportunidad en que era cerrar, entregar el local y olvidarnos de los 45 años del local o en este caso aparecí yo y fue conversar con la dueña, llegar a un acuerdo y conseguí capital con un socio”.

Volviendo al enfoque tendrá el nuevo local, Mario Soñez señaló que está basado en su experiencia viviendo un año en Francia, señalando que “voy a unificar un poco lo que vi allá, de lo que es chocolate con la pastelería, lo que allá se conoce como pâtisserie y lo que es el café. Voy a hacer una mezcla allí”.