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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La fiscal regional de Tarapacá, Virginia Aravena, pidió la renuncia de María Teresa Osorio como jefa de la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos tras críticas por su designación, por ser esposa del ministro Andrés Provoste. Aravena justificó la elección por criterios de confianza y experiencia, pero reconoció que podría afectar la imparcialidad del Ministerio Público. El ministro apoyó a Aravena y votó por ella en la designación.

La fiscal regional de Tarapacá, Virginia Aravena, confirmó que tras los cuestionamientos a la designación que ella misma realizó horas antes, es que solicitó la renuncia de María Teresa Osorio a la jefatura de la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos (URAVIT) de la Fiscalía Regional de Tarapacá. El reproche apuntó a que eligió para ese cargo a la esposa del magistrado Andrés Provoste. Este último integró el pleno de la Corte de Apelaciones de Iquique que elaboró la terna remitida al fiscal nacional Ángel Valencia, e incluso apoyó la candidatura de Aravena.

Así las cosas, por medio de una declaración, la persecutora señaló que la designación la realizó considerando exclusivamente criterios de confianza profesional; experiencia; y conocimiento previo del trabajo. Detalló que dicha persona ya había trabajado previamente en el Ministerio Público, incluso con cargos de jefatura en la administración de fiscales regionales anteriores.

Además, la Fiscal Regional reconoció que, dadas las circunstancias, esta designación puede afectar la percepción de imparcialidad que debe resguardar el Ministerio Público. Por esta razón, informó que solicitó la renuncia al cargo, decisión que fue acogida por la funcionaria.

“Como institución, y como autoridad regional, tenemos el deber no solo de actuar con apego a la legalidad, sino también de resguardar la confianza pública en nuestras decisiones”, manifestó en el texto. En ese marco, asumió que esta situación debió ser evaluada con mayor cuidado.

Cedida a RBB

El cuestionamiento a designación

Virginia Aravena Hormazábal asumió sus funciones como cabeza de la Fiscalía Regional el pasado 23 de marzo. La persecutora reemplazó en el cargo a María Trinidad Steinert, quien dejó el Ministerio Público para asumir como ministra de Seguridad.

En este contexto, es que Aravena designó a María Teresa Osorio, esposa del ministro Andrés Provoste, como jefa de la Unidad de Víctimas y Testigos (URAVIT). Provoste integró el pleno de la Corte de Apelaciones de Iquique que elaboró la terna de postulantes que luego fue remitida al Fiscal Nacional para la designación del nuevo fiscal regional.

El ministro apoyó la candidatura de Aravena y votó a favor de ella. Ante la consulta sobre la designación de la cónyuge del ministro, en conversación con Radio Paulina la fiscal explicó que “el trabajo de María Teresa es de excelencia. Es una tremenda profesional. Ella, tanto es psicóloga, es asistente social, tiene magíster, ha trabajado en otros lugares, tiene mucha experiencia”.

Relación laboral entre Fiscal Regional de Tarapacá y juez

En la misma instancia, la persecutora sostuvo que desde que Osorio se fue de la fiscalía, siempre la consideró como una persona a la que, si algún día llegaba a un cargo como el de fiscal regional, le gustaría contar con su trabajo. Destacó no solo sus características profesionales, sino también su forma de ser, su trato y su cercanía con la gente.

“Todos mis directivos, los 5, tienen esa característica de ser personas cercanas. Entonces, claramente cuando yo armo equipo, sin duda considero a las personas que a mí me interesaban”, explicó Aravena.

En relación con la votación del ministro Provoste a su favor, la fiscal señaló que lo atribuye al conocimiento que él tiene de su capacidad laboral. Mencionó que el magistrado participó en causas emblemáticas que ella llevó.

“Él fue juez en esa causa -caso Rosalba-. Él pudo ver todo el trabajo que se hizo”, declaró Aravena. También mencionó otro caso de femicidio de una mujer embarazada, donde el agresor utilizó una escopeta de caza mayor, en el que Provoste también participó como juez.