“Le costó harto contarme. Yo le pregunté si le había pasado algo con el cura… titubeó en decirme, hasta que confidenció que el cura lo obligó a tocarlo y a masturbarlo”. Esa es parte del relato de Antonio Garrido, tío de Jónathan, joven que se suicidó luego de revelar los abusos sexuales a los que habría sido sometido por el expárroco de la iglesia de Lourdes, del sector de Pedro de Valdivia en Concepción, Hugo Márquez.

En conversación exclusiva con Radio Bío Bío, el familiar del joven fallecido aseguró que realizó la denuncia por este caso ante la Iglesia Católica, “especialmente por la memoria de él y el sufrimiento que tuvo por años”, sostuvo.

Los hechos habrían ocurrido entre 1995 y 1998, cuando tenía entre 7 y 10 años de edad. Por aquel entonces, Jónathan Garrido participaba activamente de las liturgias y actividades, pero súbitamente manifestó una fobia por los sacerdotes.

“Él era muy católico, estaba pendiente de todas las ceremonias, pero después de que le pasó esto tomó una distancia enfermiza. Yo cuando escuchaba las noticias en la radio de casos de curas se ponía furioso”, afirmó el familiar.

“Mi familia, sobre todo mi madre, es muy católica, tiene hasta una imagen de San Sebastián y vamos a Yumbel. (Un año) fuimos con él, porque mi mamá crió a este niño de guagua, de los dos años, como su hijo (…) y cuando estábamos en los rezos con todos los curas, porque van todos los curas de la Arquidiócesis de Yumbel en esos tiempos, se desesperó. Yo le miré los ojos, me dijo: ‘Tío, yo no aguanto esto, no puedo ver a los curas”, y arrancó de ahí”.

“Le costó harto contarme. Yo le pregunté si le había pasado algo con el cura… titubeó en decirme, hasta que confidenció que el cura lo obligó a tocarlo y a masturbarlo”.

Soledad y esquizofrenia

Según relató, su sobrino habría entrado en graves cuadros psiquiátricos y psicológicos tras lo ocurrido. Incluso, sostiene que “desarrolló una esquizofrenia paranoide, estuvo hospitalizado, tuvo crisis, intentos de suicidios y el 30 de junio del año pasado se perdió en la casa y apareció colgado en San Pedro de la Paz”.

Catedral de Concepción | Agencia Gradual
Catedral de Concepción | Agencia Gradual

-¿Tienen relación el testimonio de su sobrino con esta crisis?

-“Yo creo que sí, por ejemplo el intentó decirle a mi mamá las cosas y ella tiene 85 años, entonces es una señora que no lo tomó en cuenta. Él quiso contarlo, pero no halló a quién”.

“Mi mamá fue su madre entonces no había otro lazo, otra persona de confianza con quien hablar y yo esporádicamente voy a Concepción (vive en Santiago) y me quedo esporádicamente un par de días, porque mi mamá es viuda y entonces me confidenció a mí porque era su más cercano”.

“Curita amigo”

De acuerdo a Antonio, la relación entre su sobrino y el párroco investigado estuvo marcada por la ayuda del sacerdote a su familia.

-¿Había una especie de adoctrinamiento?

“Sí. Le mandaba cajitas de mercadería, llamaba por teléfono: ‘quiero que venga para acá, lo necesito’. Le compró una parca, un plumón para la casa”, aseveró.

Por estas razones llamó la atención el cambio repentino de comportamiento hacia los sacerdotes.

“Mi mamá le preguntaba ‘¿Por qué no vas?’ y él ‘no, no, no quiero ir más”, contó.

“Hay una foto, como un testimonio muy claro, que le regaló (Márquez) con todos los acólitos, entonces ahí el cura escribe especialmente el nombre de él y ‘su curita amigo’ y pone su timbre y la firma”, añadió.

Jónathan Garrido apareció muerto en las cercanías al edificio Olas en San Pedro de la Paz, luego de que se perdiera su rastro el 30 de junio de 2017. Según el reporte, el joven se suicidó.

En tanto, el Arzobispado de Concepción reveló ayer lunes que el sacerdote Hugo Márquez Sabando está siendo investigado junto a los curas Hernán Enríquez, Reinaldo Méndez y Santiago Rubilar Sandoval, por denuncias de abusos sexuales.

Este artículo fue escrito basado en la entrevista realizada por el periodista de Radio Bío Bío en Concepción, Óscar Valenzuela.

Este artículo describe un proceso judicial en curso
Existe la posibilidad de que los cargos sean desestimados al finalizar la investigación, por lo cual NO se debe considerar al o los imputados como culpables hasta que la Justicia dicte sentencia en su contra.
(Artículo 04 del Código Procesal Penal)