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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Valparaíso enfrenta una profunda crisis, marcada por el deterioro urbano, la inseguridad y el abandono patrimonial. A pesar de proyectos de recuperación, como la Pérgola de las Flores, la ciudad lucha por revertir décadas de estancamiento. Problemas como la falta de iluminación, ascensores fuera de servicio y edificios patrimoniales en ruinas evidencian un escenario preocupante. Los intentos de revitalización han sido insuficientes, y Valparaíso sigue en busca de una identidad perdida, enfrentando dificultades económicas, sociales y políticas que han acelerado su declive. A pesar de inversiones y acuerdos recientes, como el Acuerdo por Valparaíso, la ciudad aún no logra recuperarse totalmente.

¿Qué avances ha tenido Valparaíso? ¿Es posible darle una vuelta de timón a su deterioro progresivo?

Valparaíso, ciudad que durante el siglo XIX fue uno de los principales motores comerciales de la costa pacífica sudamericana, enfrenta hoy una profunda crisis marcada por el deterioro urbano, la inseguridad, el abandono patrimonial y la falta de un proyecto de desarrollo capaz de revertir décadas de estancamiento.

Calles con locales cerrados, edificios patrimoniales en estado de abandono, comercio ambulante extendido por distintos puntos del plan de la ciudad y una creciente sensación de inseguridad forman parte de un escenario que preocupa tanto a vecinos como a especialistas.

A ello se suma la escasa iluminación en diversos sectores céntricos y la pérdida progresiva de la actividad económica que alguna vez caracterizó al principal puerto del país.

El abandono del patrimonio

Por las laderas de sus cerros solo funcionan 7 de 16 ascensores, estructuras emblemáticas que datan del siglo XIX.

Los ascensores Arrayán, Artillería, Florida, La Cruz, Larrain, Las Cañas, Los Lecheros, Mariposas, Monjas Polanco, Santo Domingo y Villaseca se encuentran fuera de servicio.

En tanto, el Paseo Wheelwright se encuentra sumergido en una profunda oscuridad. Mientras que el memorable Teatro Odeón de Playa Ancha, inaugurado en 1911, se encuentra severamente dañado y a la venta.

A inicios de este año el municipio puso en marcha un proyecto de recuperación de la histórica Pérgola de las Flores de Subida Cumming que durante años sufrió de vandalización constante.

En medio de este complejo panorama surgen dos interrogantes: ¿qué avances ha tenido Valparaíso en el último tiempo?,¿cómo se explica el deterioro progresivo que ha experimentado la ciudad durante las últimas décadas?

Destellos para recuperar el sitio patrimonio mundial

Pese a los anuncios y planes impulsados para recuperar espacios públicos y ordenar el comercio informal, la realidad parece demostrar que los problemas simplemente se han desplazado de un sector a otro.

Algunos destellos de restauración han existido durante esta administración de la alcaldesa Camila Nieto.

La recuperación del Mercado Puerto, la restauración de la Pérgola de Plaza Victoria y Cumming, la recuperación de las piletas de Plaza Victoria, la Pileta Neptuno, la puesta en valor del monumento Lord Cochrane, la habilitación de una red de baños públicos y un proyecto de bacheos.

¿Esto revierte sus problemas estructurales? ¿esto pone fin a la degradación que se viene arrastrando por décadas?

Respecto a las causas del deterioro, los especialistas sitúan parte importante del problema varias décadas atrás.

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El auge y caída de Valparaíso

Remontándonos a inicios del siglo XIX la ciudad puerto sufrió un golpe severo con la apertura del Canal de Panamá, que cambió el rumbo de los barcos ingleses y franceses que transitaban por el Estrecho de Magallanes con rumbo a Valparaíso.

Luego, un remezón nacional, el cierre de las salitreras, la crisis del 29 de Wall Street en Estados Unidos, la cuestión social y la migración desde distintos puntos del país a la costa, generando hacinamiento en conventillos.

No todo fue negativo, Valparaíso fue pionero en diferentes dimensiones:

La Fundación del periódico más antiguo de habla hispana que aún se encuentra en circulación -El Mercurio de Valparaíso- en 1827; la constitución del primer Cuerpo de Bomberos del país el 30 de junio de 1851; la puesta en marcha de la primera bolsa de valores del país en 1892 con la construcción del “Salón de Corredores”; y la primera ciudad en realizar una transmisión televisiva el 5 de octubre de 1957.

También es objeto de devoción del Premio Nobel de Literatura en 1971, el poeta Pablo Neruda. Su antiguo hogar ahora es la Casa Museo La Sebastiana del Cerro Bellavista, que puede ser divisada desde el centro de la ciudad.

Durante los años 80, la ciudad sufrió la salida de gran parte de su actividad industrial, proceso que debilitó uno de los pilares históricos de su economía.

El cierre de la fábrica de galletas y chocolates Hucke Hermanos en 1982, la clausura de la Maestranza y Fundición Fábrica Wagner a mediados de la década y la salida de la Compañía Chilena de Tabacos ingresando a los 90’s.

Desde entonces surgieron las promesas desde el poder central, una tras otra como una pluma sin tinta. La Estrella de Valparaíso titulaba en mayo de 1989 la puesta en marcha de un proyecto de tren rápido que conectaría Valparaíso y Santiago en 45 minutos.

A día de hoy la Delegación Presidencial Regional sigue anunciando reuniones con consorcios para “estudiar” el proyecto.

El cierre y traslado de empresas significó la pérdida de miles de puestos de trabajo y dejó a Valparaíso enfrentando una compleja transición económica.

Durante la década de 1990, la ciudad intentó redefinir su rumbo apostando por los servicios, la educación superior, el turismo y las actividades ligadas al puerto.

Un hito fue clave, el emblemático gasómetro de Avenida Argentina que distribuía gas para el alumbrado público comenzó a incendiarse la tarde del 7 de junio de 1994, movilizando a más de 400 voluntarios del Cuerpo de Bomberos.

Actualmente este edificio alberga tiendas del retail de Cencosud, conservando su fachada.

Al mismo tiempo, la Junta de Gobierno de la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet determinó el traslado del Congreso Nacional a la ciudad puerto.

¿Tuvo un impacto positivo en la ciudad? ¿atrajo empleo y oportunidades? ¿estrechó el vínculo con el poder central para impulsar su crecimiento?.

Hoy sus cercas delimitan de forma alta y definida con el resto de Avenida Pedro Montt, donde predomina el comercio irregular.

Sin embargo, según los análisis expuestos, nunca logró reemplazar completamente la capacidad económica que había tenido durante gran parte del siglo XX.

Mientras otras comunas de la región comenzaron a atraer nuevas inversiones y desarrollar polos comerciales e inmobiliarios, la comuna puerto evidenció crecientes dificultades para consolidar una estrategia de crecimiento sostenida.

Ya entrados los años 2000, la declaración de Valparaíso como Sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO abrió expectativas respecto a una nueva etapa de desarrollo basada en la conservación patrimonial y el turismo.

Las tragedias que afectaron a la comuna en el nuevo milenio

En febrero de 2007 tuvo lugar una emergencia, una inmensa explosión pulverizó dos edificios patrimoniales en el Barrio Histórico de Valparaíso, en Calle Serrano, otros dos resultaron afectados y cuatro personas perdieron la vida.

Estos eran el Palacio Subercaseaux, el Edificio Tassara, el Edificio Royal y el Edificio Wenz. Nada ha sido construido sobre sus ruinas hasta la fecha.

Pero las tragedias no se detuvieron. Tres años después, también en febrero, un potente terremoto de 8.8 grados remeció al país.

Una de las estructuras más afectadas fue el emblemático colegio Ramón Barros Luco, cuyos estudiantes todavía no pueden caminar por sus pasillos.

Otra catástrofe se registró en abril de 2014, el gran incendio de Valparaíso con llamas que comenzaron en La Pólvora. 15 personas fallecieron, 500 resultaron heridas, más de 10 mil damnificadas y cerca de 3 mil viviendas terminaron quemadas.

Episodio crítico que implicó la reubicación de una gran cantidad de familias.

Los incendios no se detuvieron, generaron más ruinas en el Barrio Puerto, el emblemático ex Teatro Pacífico también fue afectado en junio de 2025. El mismo año la misma situación dañó a Cecinas Sethmacher.

La búsqueda de una identidad perdida

Diversos especialistas sostienen que los proyectos contemplados para revitalizar la ciudad terminaron fracasando debido a la falta de legislación adecuada, una insuficiente capacidad técnica y la ejecución incompleta de proyectos que incluso contaban con financiamiento internacional.

Desde el ámbito académico, el diagnóstico es categórico.

Los expertos sostienen que la ciudad apostó durante años por el desarrollo patrimonial como sustituto de su histórica vocación portuaria e industrial, estrategia que nunca logró consolidarse como un verdadero motor económico para la mayoría de los habitantes.

Las principales fuentes de empleo formal provienen actualmente del Estado, a través de universidades, servicios públicos, hospitales, Fuerzas Armadas y organismos gubernamentales, mientras que la actividad patrimonial y turística no ha logrado transformarse en un motor de desarrollo capaz de generar oportunidades para la mayoría de los porteños.

A este escenario se sumaron posteriormente nuevos factores. Primero, el estallido social de 2019, que provocó importantes daños en el comercio, edificios patrimoniales y espacios públicos del plano de la ciudad.

Ejemplo de esto es el deterioro que impactó al histórico edificio de El Mercurio de Valparaíso, que fue siniestrado bajo ese contexto, encontrándose actualmente en completo abandono.

En agosto de ese año se reportó un derrumbe que afectó una casa de adobe en Calle Huito y, a su vez, provocó la destrucción de la escala Pasteur. Episodio que cobró la vida de 6 personas.

Luego, la pandemia de Covid-19 golpeó con fuerza a sectores estratégicos como el turismo, la gastronomía y los servicios, profundizando una crisis económica que ya se arrastraba desde años anteriores.

Para los especialistas, estos acontecimientos no explican por sí solos la situación actual de Valparaíso, pero sí aceleraron un deterioro que venía acumulándose desde hace décadas y que aún no encuentra una respuesta estructural.

La mirada de quienes han administrado la comuna tampoco es alentadora

Aldo Cornejo, quien fue alcalde de la ciudad puerto entre 2004 y 2008, describió una ciudad empobrecida, abandonada e instrumentalizada por el poder central.

Oficinas vacías, comercios cerrados, inseguridad creciente y una actividad nocturna cada vez más reducida por el temor de residentes y visitantes.

El análisis es demoledor: durante las últimas dos décadas ha existido una desconexión entre las administraciones municipales y el gobierno central, situación que habría impedido concretar proyectos estructurales para la recuperación de Valparaíso.

En esa línea, cuestionó la ausencia de obras emblemáticas durante los gobiernos de Sebastián Piñera y Gabriel Boric, al tiempo que calificó los dos periodos de Jorge Sharp como una etapa de retroceso para el desarrollo de la comuna.

También recordó que, pese a la importancia estratégica del puerto para la economía nacional, gran parte de los recursos generados por esta actividad no permanecen en la comuna.

Una política de Estado que se queda en el slogan.

¿Cuál fue la última gran obra inaugurada en Valparaíso?

Ya situados en 2026 miramos el enlace El Vergel, inaugurado en agosto de 2024 bajo el Gobierno de Gabriel Boric. Estructura que conecta la Ruta la Pólvora con el Camino El Vergel.

Dos años han pasado.

Retrocediendo en el tiempo, la pregunta persiste: ¿Qué le entregaron los Gobiernos de la Concertación a Valparaíso durante inicios del milenio?

Durante la administración del expresidente Ricardo Lagos, más concretamente en el año 2006, se inició la construcción de la Zona de Extensión de Apoyo Logístico, en el sector alto de Playa Ancha, para coordinar el ingreso y salida de camiones de carga.

Las críticas a día de hoy son contundentes. Cuellos de botella, disputas legales y problemas operativos.

También podemos situar la privatización del puerto en su administración. Se adjudicó el Espigón y el Terminal 2 a operadores privados, así también el cobro de tarifas.

Con esto, surge otra duda: ¿A Chile le importa Valparaíso? ¿A La Moneda le parece relevante la comuna puerto? ¿la ciudad forma parte de una política de Estado?

Para Pablo Aravena, decano de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Valparaíso, el peso de este abandono arrolló a Valparaíso a una época “post-portuaria”.

La ex presidenta Michelle Bachelet durante su segundo Gobierno realizó un compromiso, la construcción del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso.

¿Qué buscaba esta iniciativa? La edificación de laboratorios de nivel mundial y un anfiteatro para la investigación del sistema nervioso y la recuperación del Barrio Puerto. ¿En qué quedó? Tras el hallazgo de restos arqueológicos y la paralización determinada por el Consejo de Monumentos Nacionales, en una promesa incumplida.

Las críticas también alcanzan a la actual administración encabezada por la alcaldesa Camila Nieto.

Aunque algunos reconocen una mayor preocupación por la imagen y el orden de la ciudad respecto de años anteriores, advierten que las medidas implementadas hasta ahora han sido insuficientes para producir cambios de fondo.

¿Bastaría preguntarse cuál es el legado de los alcaldes más recientes?

Son muchas las causas judiciales iniciadas por la inseguridad y el abandono de la comuna.

Expertos en materia legal advirtieron casos persistentes relacionados con el aseo, la mantención de espacios públicos y el uso irregular de la vía pública, fenómenos que continúan deteriorando la imagen urbana y la calidad de vida de los habitantes.

Sin embargo, hay una dimensión que trasciende el debido proceso. El abogado Rodrigo Díaz, -que ha litigado en una gran cantidad de causas- reflexionó sobre el deterioro del tejido social porteño.

Según planteó, existe una creciente dificultad para construir consensos respecto del modelo de desarrollo que la comuna necesita, dinámica que se traduce en conflictos permanentes, falta de coordinación institucional y una sensación de inmovilismo frente a los principales desafíos urbanos.

A ello sumó la existencia de estructuras administrativas que arrastran problemas de burocracia e ineficiencia desde hace años, dificultando la ejecución de proyectos y la implementación de soluciones rápidas para las necesidades más urgentes de la ciudad.

Ejemplos nacen rápidamente. El hospital Carlos Van Buren atraviesa una grave crisis presupuestaria y a la espera de una expansión indispensable desde hace más de una década.

Mientras tanto, la postal diaria sigue mostrando una ciudad que lucha por conservar su patrimonio, atraer inversiones y recuperar espacios públicos, pero que continúa enfrentando problemas históricos sin soluciones definitivas.

La pregunta sobre qué avances ha tenido la ciudad en los últimos años encuentra respuestas parciales. La interrogante sobre las causas de su deterioro, en cambio, parece remitir a una historia mucho más extensa.

Una historia en la que convergen la pérdida de su base económica tradicional, el fracaso de distintos procesos de reconversión, la ausencia de grandes inversiones, el impacto del estallido social y la pandemia, además de una dificultad persistente para construir acuerdos sobre el futuro de una de las ciudades más emblemáticas del país.

Con todo lo anterior cabe preguntarse, ¿este es el Valparaíso más decadente de la historia?

Las últimas esperanzas para reencaminar la comuna puerto

Esfuerzos han surgido para revertir este declive estructural. La firma del Acuerdo por Valparaíso en octubre de 2023 bajo la administración Boric. Encaminando una hoja de ruta para la expansión de la actividad portuaria.

Acuerdo suscrito entre la Empresa Portuaria de Valparaíso, el Gobierno Regional y el Municipio. En la fotografía aparecía sonriendo el exmandatario, y con aplausos del otrora alcalde, Jorge Sharp, y del gobernador Rodrigo Mundaca.

Su avance más reciente es la extensión de contrato entre el Puerto de Valparaíso y el Terminal Portuario de Valparaíso para continuar operando el Terminal 2 hasta fines de 2029, en línea con el legado de privatización de Ricardo Lagos.

Sin dudas, han existido inversiones significativas.

El Museo del Inmigrante, Parque Barón en la costa, la restauración de la emblemática “Ratonera” en calle Blanco que hoy ostenta Duoc UC, la reparación del Edificio La Nave en Calle Serrano, las estaciones de la Empresa de Ferrocarriles del Estado hasta Estación Puerto, la reapertura de Teatro Mauri en Cerro Bellavista, el impulso del Edificio Astoreca en Plaza Echaurren, la remodelación del Edificio Mercado Puerto y la de la Iglesia San Francisco de Barón, la recuperación del Castillo San José en Cerro Cordillera, la construcción del Estadio Elias Figueroa y la reinauguración del Estadio O’Higgins.

Todo queda en manos de los ojos del mundo. El destino del puerto que desapareció de su vista.

El Gobierno de José Antonio Kast también se hizo parte de la política de Estado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó su compromiso con la candidatura de Valparaíso para convertirse en sede de la Secretaría del Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ), también conocido como Tratado de Alta Mar de la Organización de Naciones Unidas.

Ahora, los embajadores buscan promover a Chile ante el resto de los países del mundo.

¿Será posible revertir el deterioro progresivo de “la joya del Pacífico”?