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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Petorca se prevé construir el Parque Solar Pullally, el mayor complejo energético de Valparaíso, con generación fotovoltaica y baterías de litio. Vecinos y autoridades expresan preocupación por posibles impactos ambientales y falta de planificación. La empresa a cargo asegura haber cumplido con instancias de participación ciudadana. Persisten cuestionamientos sobre el proyecto y su coherencia con la planificación territorial, mientras se plantea su utilidad para futuras desaladoras.

En la provincia de Petorca se proyecta el mayor complejo energético de la región de Valparaíso: el ‘Parque Solar Pullally’, con una extensión de 663 hectáreas, lo que abarcaría territorio de las comunas de Papudo y La Ligua.

El proyecto considera generación fotovoltaica, baterías de litio de gran escala, además de subestaciones y líneas de transmisión. Esto ha generado preocupación entre vecinos, quienes advierten que la provincia podría transformarse en una nueva “zona de sacrificio”.

En el Consejo Regional, los consejeros regionales Juan Ibacache y Felipe Córdoba -este último presidente de la Comisión del Medio Ambiente- también han manifestado preocupación, señalando que el problema apunta al almacenamiento energético y a la falta de planificación estructural.

Por su parte, la ingeniera Paola Lazo, representando a la Agrupación Cuida La Ligua, afirmó que las baterías de litio en Chile no se encuentran tipificadas en la normativa medioambiental.

La presidenta de la junta de vecinos número 1 de Pullally, María Felicia Garay, cuestionó la coherencia del proyecto con los instrumentos de planificación territorial.

El alcalde de La Ligua, Patricio Pallanes, señaló que el proyecto no respondería plenamente a la ordenanza comunal vigente y expresó respaldo a las comunidades.

Del mismo modo, desde Papudo, el concejal Daniel Muñoz advirtió que la iniciativa podría afectar la vocación turística y los santuarios ambientales de la zona.

El proyecto sería clave para alimentar energéticamente futuras desaladoras, como la iniciativa De Sala Petorca. Expertos sostienen que estas iniciativas podrían responder a un modelo extractivista que profundiza la presión sobre el territorio.

Por su parte, la empresa a cargo, Cerro Blanco SpA, asegura que el proyecto fue sometido a todas las instancias de participación ciudadana, que respondieron las observaciones ingresadas y que será el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) quien determine su viabilidad.