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Más de 100 turistas argentinos fueron estafados con arriendos falsos en Viña del Mar, pagando hasta 2.000 dólares por departamentos inexistentes en Reñaca. El autor se valió de una compleja trama que incluyó publicidad en redes sociales, fotos engañosas y links de pago sospechosos. El acusado se mantiene en el anonimato, mientras las víctimas luchan por recuperar su dinero.
Más de un centenar de turistas pagaron hasta 2.000 dólares de arriendo por departamentos truchos en un edificio del balneario de Viña del Mar y no creen recuperarlos. Más allá del lavado de culpa con cita a los Salmos, poco se sabe aún del acusado. Los detalles de una maniobra cinematográfica.
Más de un centenar de turistas pagaron hasta 2.000 dólares de arriendo por departamentos truchos en un edificio del balneario de Viña del Mar y no creen recuperarlos. Más allá del lavado de culpa con cita a los Salmos, poco se sabe aún del acusado. Los detalles de una maniobra cinematográfica.
La postal se repitió durante varios días del verano en Reñaca: familias argentinas bajando de sus vehículos, chicos cansados por el viaje y una dirección cargada en el celular que no llevaba a ningún alojamiento real. O sí, pero no el indicado en reservas por hasta 2.000 dólares. En su lugar, una dura frase que los recibió en la conserjería del Holiday Park, sobre calle Angamos al 367, y arruinó las vacaciones antes de que comenzaran: “Te estafaron”.
La modalidad del responsable de la megaestafa en Reñaca se resume en una suplantación de identidad: avisos “confiables” pagados desde agosto en Instagram, una atractiva cuenta de TikTok, fotos de un departamento que existe en el Holiday -específicamente administrado por el chileno Egon Pfaff-, reseñas extraídas de Booking, números de WhatsApp con el tilde azul de Meta y links de pago a plataformas con respaldo internacional.
Detrás de tan aceitada maniobra, un apart hotel bautizado como “Holiday Reñaca”, tomando como base la reputación y la fama del Holiday Park, y un enigmático delincuente que logró engañar a cerca de 200 familias, en su mayoría de Mendoza.
Del acusado poco se sabe aún. Su número de teléfono hoy manda a la casilla de mensajes. Su IP lo ancla a Rapa Nui. Y de la devolución del dinero, por supuesto, no hay noticias.
Apenas el sospechoso se limitó a colgar en la web inventada ese pedido de disculpas que cita a los Salmos y lo hizo viral en las redes: “Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame. Pues mi delito yo lo reconozco”.
Confusión con el verdadero Holiday Park y más de 1.300 dólares perdidos
El joven Ignacio Almenara fue uno de los primeros en caer en la trampa. Como miles de mendocinos en la época veraniega, creyó reconocer el lugar del aviso que vio en Instagram y viajó en diciembre con cinco amigos más a Reñaca.
El verano pasado se había alojado en el verdadero Holiday Park de Reñaca. Entonces, cuando se cruzó hace algunos meses con la oferta de “Holiday Reñaca”, pensó que se trataba del mismo condominio con imagen renovada.
“Al ver el verificado, supuse que se había actualizado. Éramos seis personas por 13 noches y hablamos con ese número por WhatsApp. Nos contestaron bastante mal, como ansiosos por cerrar el pago”, confió Nacho a BioBioChile.
El departamento ofrecido era amplio, bien ubicado (“con vista al mar”) y con un descuento del 20% si el pago se hacía en la web holidayrenaca.com -ya dada de baja-. El 2 de noviembre, los jóvenes transfirieron 1.328 dólares (casi 1,2 millones de pesos chilenos) para asegurarse lugar para los festejos de Año Nuevo en la Quinta Región.
Para Navidad, las respuestas del supuesto alojamiento empezaron a espaciarse. No llegó nunca el mail de confirmación ni los datos formales del check-in. La certeza se dio recién el día 30, cuando Nacho vio una publicación de una inmobiliaria local, RyH Propiedades, que alertaba sobre una estafa bajo el nombre de fantasía “Holiday Reñaca”.
El número de WhatsApp ya no respondía y el edificio verdadero -el Holiday Park- empezaba a llenarse en Google Maps de comentarios negativos. El último dato fue tan absurdo como inquietante: al chequear el link de pago, la IP del estafador había cambiado a la Isla de Pascua.
Para el destape del escándalo fue clave el rol de la pareja de mendocinos Valentina Funes y Facundo Maldonado, quienes trabajan en una corredora inmobiliaria en Reñaca desde hace cinco años y son contactos de referencia para los turistas.
El pasado 27 de diciembre, un hombre se acercó al Holiday Park de calle Angamos y consultó por el alquiler de “dos departamentos con tres habitaciones”, algo inexistente. “Te han estafado”, le dijo Valentina, quien entra y sale seguido del complejo.
Al continuar los arribos fallidos de argentinos, la joven argentina se encargó de relocalizar a las víctimas que pudo, además de guiarlas para denunciar ante la Policía de Investigaciones (PDI).
En diálogo con BioBioChile, la corredora repasó que en algunas estafas “los precios eran muy baratos y por debajo del mercado, cuando la noche en Reñaca está a 90.000 chilenos”. Con el correr de los días, estimó unas 200 familias afectadas, incluyendo una de Perú, por la mente detrás del Holiday trucho.
El modus operandi del estafador de Reñaca: chat amigable por WhatsApp y transferencias millonarias
Alfonsina también es de Mendoza y viajó por primera vez a Reñaca el 5 de enero con su esposo y tres hijos de 16, 11 y 5 años, más su papá y su hermana. La familia había alquilado dos departamentos en el infame “Holiday Reñaca”. Todo el contacto fue por WhatsApp, con una supuesta recepcionista llamada “Marcela” que respondía rápido, con tono digno de un hotel.
“En algún momento le dije, ¿te puedo llamar? Y la respuesta fue no”, contó la mujer a BioBioChile. De todos modos, continuó adelante con la reserva porque el precio era competitivo y tenía las referencias del edificio real. Primera alerta: a su tarjeta de crédito se la rechazaron varias veces. Del otro lado, le pidieron los dieciséis números más el código de seguridad, y ella, por supuesto, se negó.

“La única manera de pagar era a través de un link de pago a una plataforma que se llama Flow. Y yo no pude pagar. Intenté un montón de veces, no pude. Llamé al banco. Estaba habilitada la tarjeta. Ya eso estaba pensado para no poder pagarse”, consideró.
“Marcela” le ofreció una alternativa para arrendar: hacer un giro de dinero. “Todo se resolvió con una transferencia de Global 66, que es como Western Union. Sólo que, al no estar bancarizado, no se puede hacer ningún reclamo”, comentó Alfonsina, quien transfirió unos 2.000 dólares.
“A pesar de que tengo los comprobantes y todo, no tengo a quién reclamarlo”, lamentó.
Cerca de la fecha de partida a Chile, Alfonsina volvió a escribirle por WhatsApp a “Marcela” y todo fue silencio en el chat. Sus peores sospechas fueron confirmadas: “A mí había cosas que me resultaban raras, como la informalidad de pago. También en algún otro momento vine a Chile y no tuve problemas con mi tarjeta de crédito. Entonces era raro no poder pagarlo. Tampoco me había llegado tampoco el mail de confirmación”.
“Me costó un poquito procesar el tema, pero ya venía la fecha de vacaciones y dije, bueno, busquemos un plan B a ver si podemos conseguir alguna otra cosa más barata”, avanzó en su relato.
Así fue como consiguió, a último momento, el alojamiento definitivo, esta vez a través de Airbnb: “Una casa desde el 5 al 15 en Reñaca. Lo resolvimos para poder venir igual”.
“Yo creo que la persona que hizo las estafas ya se había avivado de que si todo el mundo pagaba con tarjeta de crédito, vos denunciás la tarjeta. A mí me la hizo muy bien porque yo toda la plata la transferí por Global 66. No hay chance de que yo pueda reclamarlo”, se resignó la argentina.
“Mi hermana sí se contactó con otras personas en la misma situación. Pero, más que comentarlo, no se va a poder solucionar. A veces uno también elige las batallas que pelea”, expresó Alfonsina.
Otra víctima en Reñaca: “Salieron caros los fuegos artificiales”
También desde Mendoza, Maricel Bonanno llegó a Reñaca para Año Nuevo. Seis personas, su perra y la ilusión de pasar las fiestas frente al mar. Pagó 350.000 pesos chilenos por tres noches después de ver una publicidad paga en Instagram que dirigía al chat de WhatsApp. El contacto también resultó ser “Marcela”, amable, detallista, que hasta aceptó la estadía con su caniche.
La verdad salió a la luz unos días después, cuando Maricel le trasladó a “Marcela” una clásica pregunta: “¿Hay que llevar juego de sábanas?”. Ya no tuvo respuesta. Al consultar en la recepción del edificio el pasado 30 de diciembre, le dieron como respuesta una frase ya repetida antes a 15 turistas: “Te estafaron”.
“Salieron caros los fuegos artificiales”, ironizó la mujer con la bronca intacta.

Como la estadía en Reñaca era corta y ganaba la desilusión, la mujer y sus familiares recalaron en otro alojamiento, sin tiempo para la denuncia, y regresaron a Argentina el 2 de enero. Para entonces, la noticia ya había escalado en cantidad de afectados.
El dueño real: suplantación de identidad y una esposa de nombre inventado
Para sostener el delito, el estafador de Reñaca utilizó fotos reales, nombres verdaderos y hasta la identidad del regente de un departamento del Holiday Park publicado en Booking.
Se trata de Egon Pfaff, un chileno que administra hace tiempo la propiedad y que también terminó siendo víctima. “Es una estafa muy bien hecha. Yo hasta sospecho si son en verdad chilenos. Quizá extranjeros”, deslizó el hombre al ser contactado por BioBioChile. Además, se mostró sorprendido por la quirúrgica estafa, a punto tal de que se brindara un RUT y un nombre de destinatario (“Conference Spa”) para asegurar cada paso.
Antes del cierre, Egon llegó a visitar la web falsa y descubrió, por ejemplo, que el timador robó también postales del personal de aseo de un apart hotel en Bolivia, dato que le pudo facilitar el rastreo con Google Lens. Y que, para llenar la sección “Quiénes somos”, le crearon una esposa, la misma “Marcela” que se contactó con Alfonsina y Maricel vía WhatsApp.
El hombre aclaró que jamás cobró un peso y que recibió mensajes de personas estafadas reclamando explicaciones. Según adelantó, ya realizó las denuncias correspondientes y se vio obligado a instalar una advertencia en su aviso de Booking, reiterando que no pide dinero para una reserva por fuera de esa plataforma.
Qué se sabe de las denuncias por la megaestafa a turistas en Reñaca
Si bien las denuncias siguen creciendo con el paso de los días a partir de la publicación en los medios de Argentina y Chile, por ahora no hay una causa unificada o grupal. Algunos damnificados, tanto propietarios como clientes estafados, reclamaron; otros se resignaron sin esperanza de volver a ver la plata.
Ante la consulta de BioBioChile, una fuente de la PDI de Valparaíso se limitó a decir que “no tiene ninguna investigación respecto a este tema” ni tampoco precisó sobre la identidad del sospechoso, pese a los datos en línea para el rastreo.
Por su parte, desde el sector turístico chileno manifestaron su preocupación por la acumulación de episodios delictivos que afectaron la imagen de Chile durante el verano 2025-2026. Sin ir más lejos, la semana pasada, BioBioChile contabilizó tres robos de camionetas en La Serena y Concón a viajeros argentinos, así como otros dos intentos con rotura de vidrios: los turistas se salvaron por retirar los volantes.
El sitio web del Registro Nacional de Servicios Turísticos del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) permite chequear alojamientos formales y debidamente establecidos, como hoteles, hostales y cabañas. Otra herramienta indispensable para evitar estafas: rastrear la imagen con Google y verificar la fuente.
“Desde Fedetur condenamos con firmeza el fraude que afectó a cerca de 200 turistas argentinos esta temporada. Este tipo de estafas no sólo provoca un daño económico importante, sino que daña la confianza y la reputación de Chile como destino turístico seguro”, declaró en un comunicado la presidenta de la Federación Nacional de Turismo, Mónica Zalaquett.
También hizo un llamado a las autoridades a “fortalecer los mecanismos de control y a los viajeros a verificar siempre sus reservas con agencias y alojamientos formales, el turismo debe ser una experiencia de encuentro y respeto. No un acto de engaño”.
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