Bomberos de Chillán homenajearon el domingo pasado a Boby, un perro que durante cerca de 10 años sirvió en el cuartel de la Cuarta Compañía.

De acuerdo a los voluntarios, Boby fue uno más del cuartel. Antes de las emergencias ladraba y mordisqueaba en los talones a los bomberos como arenga.

“Por el centro muchos lo veían fuera del cuartel, cuando sonaban los timbres que nos indicaban una emergencia, él se dirigía en forma inmediata al sector del box, donde iba a salir el carro que se iba a una emergencia”, expresó con pesar el comandante Gustavo de La Fuente.

Se atravesaba a los autos por 18 de Septiembre para que no pasaran. Después se quedaba en el box que quedaba abierto y no dejaba pasar a nadie. Si alguien se acercaba no los dejaba pasar, no había caso”, agregó de La Fuente, quien añadió que en una oportunidad incluso vieron, gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad, que se interpuso cuando una noche alguien intentó ingresar.

La Discusión
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Boby vivía entre el cuartel y la casa de una voluntaria, cerca de ese recinto.

Los restos del can, que murió por daño hepático grave, descansan en una parcela de la voluntaria en Los Lleuques, después de que el domingo los voluntarios le dieran el último adiós.