Un llamado a Seguridad Ciudadana por ruidos molestos terminó con una violenta golpiza a un vecino de Puerto Montt y sus hijos. Por lo mismo, un hombre de nacionalidad colombiana terminó detenido por Carabineros y formalizado, pero quedó en libertad. El imputado registra tres condenas previas.
Pese a lo anterior, José Elver Góngora Otero quedó con prohibición de acercarse a las víctimas y su domicilio.
El hecho se remonta al pasado domingo, cerca de las 16 horas, en el sector sur de Punta Arenas. Desde una vivienda había fuerte música y ruidos molestos, por lo que vecinos llamaron a Seguridad Ciudadana, quienes acudieron hasta la casa.
Sin embargo, cuando se fueron, el imputado y su núcleo habrían agredido a los denunciantes. Ahí fue cuando vecinos, un hombre de 65 años y su hijo, trataron de auxiliar al agredido.
“Pero es ahí que este grupo de sujetos, entre los que estaba el imputado (Góngora), premunido de un martillo le propina diversos golpes de pie y puño, y también con el martillo”, sostiene La Prensa Austral.
Declaración de vecino agredido
Osvaldo Villegas, vecino de calle Eusebio Lillo, rompió el silencio para relatar la violencia extrema que sufrió el pasado domingo, un ataque que lo dejó con graves secuelas físicas y un profundo sentimiento de injusticia.
“Voy a ir a hablar con el fiscal Dobson porque encuentro injustas las medidas. Hubo un intento de homicidio que no alcanzó a consumarse. Tuve suerte”, confesó Osvaldo, quien hoy luce un vendaje que cubre seis puntos de sutura en su cráneo y una mano fracturada.
Según su testimonio, el agresor utilizó un arma blanca para propinarle dos estocadas en la cabeza, provocándole incluso un hundimiento craneal en el lado derecho.
Los vecinos denuncian que se sienten atrapados en un círculo vicioso de incivilidad, donde las fiestas clandestinas y la prepotencia de ciertos arrendatarios dictan las reglas del barrio.
Osvaldo fue enfático en criticar que el principal imputado se encuentre en libertad (bajo arraigo regional y prohibición de acercamiento) a pesar de la alevosía del ataque.
“Todos los chilenos tenemos derecho a una justicia al instante”, reclamó, calificando el actuar de los tribunales como una “justicia ciega” ante la gravedad de las lesiones.
Asimismo, la víctima apuntó a la responsabilidad de los propietarios de los inmuebles: “La arrendataria de estos personajes tiene poca empatía… esto va a seguir pasando”.
La resignación y el miedo se han apoderado de los residentes de calle Eusebio Lillo, quienes hoy temen que, al no haber prisión preventiva, los agresores regresen para “terminar lo que empezaron“.