Durante décadas, el Club de Tenis Tarapacá, una organización sin fines de lucro fundada en 1929, fue un punto de encuentro para familias iquiqueñas. De sus canchas, su historia, su patrimonio, hoy poco y nada.
Todo cambió en diciembre de 2019, cuando un grupo de personas vinculadas a la administración tomó una decisión que alteró el destino de la institución. Por ese entonces, se buscaba vender el terreno del Club de Tenis.
Llegado el momento, el acuerdo -en apariencia- parecía una transacción ordinaria. Se vendería a la empresa Inmobiliaria Tarapacá por 500 millones de pesos. Pero en paralelo, se escondía una oscura operación de los mismos administradores del recinto deportivo.
Y es que el terreno, en realidad, valía más de 3.100 millones de pesos, y la diferencia de más de 2.700 millones de pesos no quedaría en las arcas del club. Según el entramado, se quedaría en las cuentas corrientes de personas que no tenían derecho legítimo sobre dichos dineros.
Con la operación en curso, entre 2019 y 2022, el dinero comenzó a circular entre los sujetos vinculados a la administración que, de forma dolosa, concretaron su plan. Finalmente, el club quedó en manos de la firma Inversiones Marshall.
Los acusados y el juicio
En el norte, la anomalía en la venta del Club de Tenis Tarapacá comenzó a circular de boca en boca. Y años después, lo que comenzó como un rumor llegó a la justicia, donde siete sujetos enfrentaron al Ministerio Público siendo condenados luego por el Tribunal Oral en lo Penal de Iquique.
Los acusados fueron los hermanos Juan Fernando y Héctor Manuel Rebollo Zagal. Junto a ellos, Miguel Ángel Ortuño Nieto, Jorge Antonio Álvarez Rejas, Sebastián Andrés Asserella Rebollo, Vladimir Bozjidar Perich López y Jorge Faud Asserella Alvarado.
Los cargos fueron múltiples y graves: lavado de activos, administración desleal, falsificación de documentos públicos y privados.
Las defensas intentaron todo. Argumentaron prescripción, atenuantes, colaboración con la investigación, incluso una reparación de 10 millones de pesos al club. Nada de eso sirvió. El tribunal consideró que la suma era irrisoria frente al daño patrimonial que superó los 3.000 millones de pesos.
La audiencia donde se comunicó la sentencia a los imputados se realizó vía Zoom el pasado seis de abril. Solo uno de los siete, Miguel Ortuño Nieto, fue absuelto de todos los cargos.
Los seis restantes corrieron distinta suerte: el tribunal los declaró culpables del delito de administración desleal del patrimonio del Club de Tenis Tarapacá.
Sin embargo, el lavado de activos, el delito más grave de la acusación, no pudo probarse. Todos fueron absueltos, al igual que de las falsificaciones.
A cada uno de los seis condenados el tribunal les impuso cuatro años de presidio menor en su grado máximo, más una multa de 2.862 UTM por persona, equivalentes a unos 200 millones de pesos. Este monto lo podrán pagar en hasta 12 cuotas.
Sin cárcel
Ninguno irá a la cárcel. Los informes psicosociales presentados por las defensas convencieron al tribunal: todos tienen arraigo familiar, integración laboral, redes de apoyo. Sin antecedentes previos, los jueces sustituyeron la pena privativa de libertad por libertad vigilada intensiva. Tienen cinco días, desde que la sentencia quede firme, para presentarse ante Gendarmería en Iquique.
El Club de Tenis Tarapacá, según consta en la propia sentencia, enfrenta “un futuro totalmente incierto” tras los perjuicios económicos demostrados en el juicio. El comiso de bienes que pedía la fiscalía fue rechazado: la ley que lo habría permitido entró en vigencia en 2023, después de que ocurrieran los hechos.
El dinero salió. Las canchas cambiaron de manos. Y los responsables cumplirán su condena en libertad, bajo vigilancia, en la misma ciudad donde todo ocurrió.