Chile y Bolivia no tienen relaciones diplomáticas formales desde hace décadas. La ruptura, que se origina ante la histórica demanda boliviana por una salida soberana al mar, convirtió a ambos países en vecinos incómodos durante casi medio siglo.
Las conversaciones existían, pero con frialdad, desconfianza y más tropiezos que avances.
Con la llegada del Presidente José Antonio Kast y la designación de Francisco Pérez como canciller, el enfoque cambió. El gobierno apostó por construir una agenda práctica con Bolivia: menos política del resentimiento, más soluciones concretas.
Con un tema que les afecta a ambos países, como la migración ilegal y los pasos clandestinos que son utilizados por el crimen organizado, el primer viaje a La Paz es clave para el gobierno.
Este miércoles, el canciller Pérez viajará a Arica buscando pavimentar una agenda en común. En concreto, y según fuentes de La Radio, el secretario de Estado cruzará la frontera por el paso Chungará–Tambo Quemado, donde lo esperará su par boliviano, Fernando Aramayo.
Desde allí, ambos cancilleres harán el trayecto juntos hasta La Paz: una imagen cargada de simbolismo en una relación que históricamente ha costado construir.
Temas a tratar
La agenda bilateral que abordarán los cancilleres es amplia y apunta a temas muy concretos: integración comercial, inversiones y turismo; conectividad y logística en la frontera; seguridad y crimen organizado transnacional; migraciones; minerales críticos; y cooperación cultural y académica.
Junto al canciller viajará la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, y una delegación de empresarios chilenos. El viernes, la agenda se traslada a Santa Cruz de la Sierra para un segundo encuentro empresarial.
El canciller Pérez explica que “con Bolivia compartimos el deseo de dar un nuevo impulso a nuestra relación bilateral. Estas conversaciones buscan lograr avances concretos y significativos en beneficio tanto de chilenos como bolivianos”.
Una relación que crece
Desde que asumió el gobierno de Kast, Chile y Bolivia han sostenido tres reuniones de trabajo. El primer contacto fue en enero, cuando el entonces presidente electo se reunió con Rodrigo Paz en el Foro Económico de América Latina, en Panamá. Luego, Paz visitó Chile para la ceremonia de cambio de mando. Más adelante, ambos mandatarios se reunieron de forma telemática.
En ese encuentro virtual, los presidentes coincidieron en un punto sensible: combatir el crimen organizado transnacional en la frontera común. El narcotráfico, el contrabando y el tráfico de personas son problemas que no respetan líneas en el mapa y que obligan a ambos gobiernos a actuar coordinadamente.
Este viaje del canciller es, en ese sentido, el paso más ambicioso que ha dado Chile hacia Bolivia en lo que va del gobierno. No es solo una reunión diplomática de cortesía: es la señal de que ambas partes quieren ir más allá de las declaraciones.