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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Familiares y amigos de los fallecidos en el naufragio del catamarán "Koñimo I" en el estuario de Reloncaví exigen rapidez en el reflotamiento de la embarcación. El senador Fidel Espinoza acusa a Salmones Austral de no querer asumir la responsabilidad de extraer el barco.

Familiares y amigos de los hombres que murieron en el hundimiento del “Koñimo I”, exigen celeridad para concretar el reflotamiento del catamarán que naufragó en el estuario de Reloncaví.

En paralelo, el senador socialista, Fidel Espinoza, acusó a la dueña de la concesión, Salmones Austral, de no querer hacerse responsable de la extracción de la embarcación.

Radio Bío Bío intentó comunicarse con el Holding formado tras la fusión -en 2013- de las empresas Trusal, Pacific Star y Comsur, sin obtener respuesta.

El intento de comunicación surge tras los dichos del senador militante del Partido Socialista, Fidel Espinoza, quien, en la hora de incidentes en la sala de sesiones, acusó a Salmones Austral de no querer pagar para sacar del fondo marino el catamarán hundido la madrugada del 27 de enero.

En la embarcación que estaba siendo usada para maniobras de fondeo, había ocho hombres, de los cuales seis murieron y dos escaparon con vida.

A más de dos meses del trágico hecho, la Fiscalía ha coordinado algunas diligencias, pero de un eventual reflotamiento o izamiento, a la fecha, nada.

En conversación con La Radio, el parlamentario expuso que el armador del catamarán, la empresa “Koñimo I”, carece de recursos para concretar la operación, razón para emplazar a Salmones Austral, a quien acusa de evitar hacerse responsable, quien también tuvo palabras para el gremio.

“Ellos han tratado de eludir sus responsabilidades. Ellos son la empresa mandante, el armador no tiene recursos bajo punto de vista alguno para responder a este ejercicio que es el izamiento, que es vital para esclarecer cuáles fueron las causas reales de por qué se provocó este accidente fatal”, expuso.

A ello, agregó que “por eso el llamado que yo hago a Salmón Chile, a todos quienes tienen lindos discursos cuando es la feria del salmón en la zona, que hagan responsable a la empresa, que permitan que la investigación fructifique”.

Claudia Antilef, es viuda de Luis Figueroa, supervisor de buzo a bordo del “Koñimo I”, quien sostuvo que “aquí hay dos empresas involucradas, tanto la empresa directa como la mandante tienen responsabilidades compartidas y no existe la voluntad de hacer el reflotamiento. Y para nosotros como familia es preocupante porque ahí están las evidencias de lo que pasó, se necesita hacer las pericias correspondientes”.

La mujer, desde ocurrida la tragedia, calificada como la de mayor envergadura en la historia de la industria salmonera en Chile, no ha vuelto a tener contacto con las firmas.

Isabel Vargas es amiga de la familia de Jorge Árgel, quien se desempeñaba como cocinero en la embarcación, relató que han revisado documentación presentada en medio del proceso, aseverando que “desgraciadamente se puede visualizar que las inspecciones eran inspecciones de papel”.

“Todo esto está en investigación, mucho detalle no se puede dar, pero es evidente que las inspecciones eran de papel y que habían observaciones que se levantaban y que no eran, no sacaban esa observación, no se hacían las mantenciones necesarias”, agregó Vargas.

Reflotar la nave o izarla para sacarla del agua permitirá confirmar o descartar los temores que se han planteado desde ocurrido el fatal accidente laboral, ya que los expertos podrán observar en detalle el casco y las conexiones que pudieron haber fallado.