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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Bicentenario de Chiloé fue conmemorado en el Fuerte San Antonio de Ancud, región de Los Lagos, con la presencia de autoridades civiles, militares, representantes huilliches y organizaciones. La jornada inició con un minuto de silencio por las víctimas de incendios en Ñuble y Bío Bío. Se enfatizó la importancia de la memoria histórica, el aporte chilote al sur de Chile y la unidad del territorio.

El Bicentenario de Chiloé se conmemoró en el Fuerte San Antonio de Ancud, región de Los Lagos, donde autoridades civiles y militares, representantes huilliches y distintas organizaciones se reunieron para recordar la historia del archipiélago y analizar sus desafíos actuales.

La jornada comenzó con un minuto de silencio en honor a las víctimas de los incendios forestales que afectan a Ñuble y Bío Bío.

En las intervenciones se subrayó la importancia de la memoria histórica, el aporte chilote a la construcción del sur del país y la necesidad de fortalecer la unidad del territorio.

Desde el ámbito local, el alcalde de Ancud, Andrés Ojeda, planteó que el momento es oportuno para reflexionar y proyectar el futuro.

A su vez, el presidente de los Municipios de Chiloé y alcalde de Quinchao, René Garcés, destacó el rol de la memoria como base identitaria.

Por su parte, la delegada Regional de Los Lagos, Paulina Muñoz, valoró el sentido histórico de la conmemoración.

Durante el acto se abordaron temas como restitución de tierras, independencia, desarrollo con dignidad y reconocimiento de saberes ancestrales.

En ese sentido, representantes huilliches expresaron reparos frente a la Ley Lafkenche y algunos proyectos energéticos, junto con relevar la relación del archipiélago con el mar y la tierra.

También se rescató la minga como práctica comunitaria y se planteó la idea de avanzar hacia “Chiloé Región” como horizonte administrativo.

La conmemoración cerró con la instalación de una placa alusiva a la anexión, marcando un momento de reflexión sobre el pasado y los retos culturales, políticos y territoriales que acompañan a Chiloé en su tercer siglo dentro del Estado chileno.