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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Más de 1.500 calefactores adquiridos con fondos públicos para mejorar la calefacción en Ñuble y Aysén siguen almacenados en bodegas de proveedores en lugar de instalarse en hogares, generando un déficit de $529,8 millones para 2026. La Subsecretaría del Medio Ambiente detectó deficiencias en la gestión del Programa de Calefacción Sustentable y ahora el gobierno debe priorizar la instalación de los equipos existentes en lugar de continuar adquiriendo nuevos, lo que implica una reasignación presupuestaria.

Decenas de calefactores comprados por el Estado permanecen acopiados en bodegas pagadas con recursos públicos, sin que hasta ahora hayan sido entregados a familias que los esperaron durante todo el invierno. El stock inmovilizados explica la reducción presupuestaria para nuevas compras. Según fuentes del Ministerio del Medio Ambiente, la prioridad hoy por hoy es entregar lo que se compró bajo el gobierno anterior.

Fueron comprados con recursos públicos para mejorar los sistemas de calefacción de los hogares, pero, como ha ocurrido en más de una oportunidad con las compras públicas, todavía no cumplen su objetivo. En lugar de estar instalados en viviendas, más de 1.500 calefactores destinados a las regiones de Ñuble y Aysén permanecen almacenados en dependencias de proveedores, generando obligaciones financieras para el Estado.

La situación quedó al descubierto en el levantamiento de información que realizó la Subsecretaría del Medio Ambiente, al que tuvo acceso la Unidad de Investigación de Radio Bío Bío, que identifica una serie de deficiencias en la gestión presupuestaria y administrativa del Programa de Calefacción Sustentable.

Los antecedentes revelan que 1.539 equipos adquiridos con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) no habían sido instalados, pese a que los contratos asociados a su instalación y almacenamiento vencieron durante 2025.

El problema no se limita al retraso en la entrega de los calefactores. La falta de financiamiento para regularizar su situación llevó a proyectar un déficit de aproximadamente $529.787.000 al cierre de 2026, asociado a los costos de bodegaje, punto no menor.

Se trata de una situación que ahora obliga a la cartera a modificar sus prioridades presupuestarias, es decir, concentrar los recursos disponibles en instalar los calefactores ya adquiridos, en lugar de continuar destinándolos a nuevas compras mientras existe un importante volumen de equipos sin utilizar.

Este punto no es menor, ya que la semana pasada parlamentarios de la zona sur del país advertían que, al igual que pasó con los computadores, el Gobierno estaba cortando el beneficio. Sin embargo, en este caso es que todavía queda una partida importante que no se ha entregado, pese a que esto debió haber ocurrido en la administración Boric.

Calefactores comprados, pero guardados en bodegas

La información que levantaron dentro del Ministerio identifica dos contratos vinculados a la instalación y almacenamiento de calefactores cuya vigencia terminó en octubre y noviembre de 2025.

Sin embargo, al finalizar esos contratos, una cantidad significativa de equipos permanecía sin instalar. Según los antecedentes, 1.111 calefactores corresponden a la región de Ñuble y otros 428 a la región de Aysén, totalizando 1.539 unidades adquiridas con financiamiento de los respectivos gobiernos regionales mediante recursos FNDR.

El Programa de Calefacción Sustentable busca contribuir a la reducción de emisiones contaminantes mediante el reemplazo de sistemas de calefacción por alternativas menos contaminantes.

En ese contexto, mantener los equipos almacenados no solo implica postergar los beneficios previstos para los hogares destinatarios, sino también prolongar una situación administrativa que genera costos adicionales.

Casi $530 millones: el costo presupuestario de los equipos almacenados

Uno de los antecedentes más relevantes de la información levantada por el gobierno corresponde al impacto financiero que genera mantener los calefactores sin instalar.

La Subsecretaría constató que no existe presupuesto asignado para regularizar la situación de los contratos vencidos y los equipos almacenados. Como consecuencia, proyectó un déficit de aproximadamente $529,8 millones al cierre de 2026, asociado a los costos de bodegaje.

La cifra representa una presión adicional sobre las finanzas de la repartición, que debe enfrentar obligaciones vinculadas a equipos que ya fueron adquiridos con recursos fiscales.

La explicación detrás de la reducción presupuestaria

El hallazgo también permite comprender una de las decisiones adoptadas por la actual administración del Ministerio del Medio Ambiente, que es reducir la asignación presupuestaria del Programa de Calefacción Sustentable.

De acuerdo con fuentes que conocieron el debate, la medida responde a la necesidad de concentrar los esfuerzos institucionales en resolver la situación de los calefactores que ya se encuentran comprados y almacenados.

En otras palabras, la prioridad será instalar los equipos existentes antes que seguir financiando nuevas adquisiciones mientras los anteriores permanecen guardados.