El Partido Comunista de China (PCCh) expulsó este lunes de sus filas a Wang Wenling, exvicepresidente del Consejo Nacional del Fondo de Seguridad Social, acusado de aprovechar sus cargos para favorecer a empresas y particulares a cambio de grandes cantidades de dinero y bienes, y anunció que su caso será remitido a la Fiscalía para un eventual procesamiento.
La Comisión Central de Inspección Disciplinaria (CCDI), principal órgano anticorrupción del PCCh, y la Comisión Nacional de Supervisión, su equivalente en el aparato estatal, informaron en un comunicado de que Wang también ha sido destituido de sus cargos públicos y perderá los beneficios obtenidos ilícitamente.
Según la investigación, el exdirigente utilizó su influencia para beneficiar a terceros en procesos de reestructuración empresarial, operaciones de financiación, salidas a bolsa y contrataciones en instituciones financieras, a cambio de recibir sobornos.
Las autoridades también lo acusaron de aceptar irregularmente regalos, dinero, banquetes y viajes, favorecer ascensos profesionales, intervenir indebidamente en actividades económicas y obstaculizar las pesquisas abiertas en su contra.
El comunicado señaló además que Wang poseía y leía en privado libros considerados políticamente problemáticos por las autoridades del Partido y que había participado en actividades supersticiosas, conductas incluidas entre las infracciones disciplinarias atribuidas al exfuncionario.
Los investigadores concluyeron que Wang había cometido graves violaciones de la disciplina política, organizativa y de integridad del PCCh y que existen sospechas de un delito de aceptación de sobornos, por lo que el expediente será trasladado a la Fiscalía.
Wang estaba bajo investigación desde abril pasado, cuando las autoridades anunciaron pesquisas por presuntas “graves violaciones de la disciplina y la ley”, sin ofrecer entonces detalles sobre las acusaciones.
El Consejo Nacional del Fondo de Seguridad Social gestiona parte de las reservas estratégicas destinadas a respaldar el sistema público de pensiones y otras necesidades de protección social del país.
Desde su llegada al poder en 2012, el presidente chino, Xi Jinping, impulsa una campaña anticorrupción que ha alcanzado a dirigentes políticos, responsables de empresas estatales y altos mandos militares.
Pekín presenta la campaña como un instrumento para reforzar la disciplina interna y combatir lo que Xi ha calificado como “la mayor amenaza” para el PCCh, aunque algunos observadores consideran que también podría servir para apartar a determinadas figuras de la vida política.