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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La justicia absolvió a una mujer en Puerto Montt que había sido detenida por conducir ebria, tras establecer que manejó hasta una comisaría buscando ayuda, debido a que había sido agredida y amenazada de muerte por su ex pareja. Los hechos ocurrieron en febrero de 2025, cuando la víctima de violencia intrafamiliar buscaba protección. Su abogado cuestionó la detención y formalización, argumentando sesgos de género.

La justicia absolvió a una mujer que había sido detenida y formalizada por conducir en estado de ebriedad, luego de establecer que manejó hasta una comisaría para pedir ayuda tras ser agredida y amenazada de muerte por su expareja en Puerto Montt.

Los hechos ocurrieron el 16 de febrero de 2025, cuando la víctima de violencia intrafamiliar se había reunido con una amiga y posteriormente sufrió la agresión y las amenazas.

Ante esta situación, decidió conducir hasta la Sexta Comisaría de Alerce para buscar protección. Sin embargo, al llegar a la unidad policial, fue detenida por manejar bajo los efectos del alcohol y posteriormente formalizada.

Su abogado defensor penal público, Fillipo Corvalán, cuestionó la forma en que se abordó el caso y sostuvo que existieron sesgos de género.

“Y el análisis jurídico que nosotros podemos hacer respecto del acogimiento por parte del Tribunal de la solicitud de sobreseimiento presentada por la defensa, dice relación con la falta de preparación, con la existencia aún de sesgos en razón de género y además una violación a los tratados internacionales que tienen por objeto eliminar todo tipo de discriminación y violencia contra la mujer”, detalló.

Respecto de la conducción en estado de ebriedad, el defensor explicó que se trató de una situación de “estado de necesidad justificada”, ya que condujo para buscar ayuda luego de haber sido víctima de violencia.

Bajo ese argumento, el tribunal acogió la solicitud presentada por la defensa, al estimar que las circunstancias en que ocurrieron los hechos impedían sancionarla penalmente por la conducción en estado de ebriedad.