A cuatro años del triunfo del Rechazo, Elisa Loncón volvió al debate político con una autocrítica que no dejó fuera a su propio sector.

La expresidenta de la Convención, Elisa Loncón, reconoció que el proceso no consiguió su objetivo de entregar una nueva Constitución. Sobre los motivos, apuntó a los partidos progresistas de abandonar el trabajo territorial y sostuvo que la desinformación también influyó en la derrota.

Además, cuestionó la reforma de seguridad del Gobierno y llamó a levantar el secreto bancario para seguir la ruta del dinero del narcotráfico.

Elisa Loncón fue una de las figuras más reconocidas del primer proceso constitucional. La académica y lingüista mapuche presidió la Convención entre julio de 2021 y enero de 2022, y se convirtió en uno de los principales rostros de una propuesta que finalmente fue rechazada por casi el 62% de los votantes en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022.

Elisa Loncón a cuatro años del Rechazo

Cuatro años después, Elisa Loncón cree que el resultado cambió la dirección del debate político y sacó de la agenda varias de las demandas que abrieron el camino al proceso constituyente.

Según explicó, temas como la educación, la salud, el medioambiente, las demandas feministas y los derechos de los pueblos indígenas fueron perdiendo espacio después del Rechazo.

“Todo eso quedó de lado, salió de la agenda política”, sostuvo. “Yo no digo que Chile ha cambiado, pero sí la agenda política cambió y observamos la derechización de esa agenda”, afirmó en entrevista con T13.

La exconvencional también aseguró que el papel del Estado dio un giro. A su juicio, se pasó de discutir una institucionalidad que garantizara derechos sociales a otra concentrada en restringirlos.

“Hoy día ese Estado está preocupado de restringir esos derechos a la educación, a la salud, a las becas. Esos son elementos que se introdujeron a partir de ese Rechazo”,
planteó.

Loncón reconoce que no se logró el objetivo

Tras el fracaso de la propuesta encabezada por la Convención, Chile vivió un segundo proceso constitucional. Ese texto, elaborado por el Consejo Constitucional, también fue rechazado en diciembre de 2023. El país terminó así con dos propuestas desechadas y la Constitución vigente todavía en pie.

Loncón reconoció que ninguno de los procesos consiguió el resultado que se buscaba. “No logramos el objetivo institucional de tener una nueva Constitución, darle al país una nueva Constitución. En ese sentido, no hubo avances”, admitió.

En todo caso, para ella la experiencia no puede calificarse como inútil, porque los dos plebiscitos dejaron una lección clara: “Una Constitución no puede representar solamente a la mitad de un país. Una Constitución tiene que representar a la mayoría de los ciudadanos, la voz de la mayoría de los ciudadanos”, afirmó.

Consultada sobre si el texto elaborado por la Convención todavía debería ser reivindicado, Loncón evitó defender su reposición. “Lo que pasó ya ocurrió: hubo una propuesta que se rechazó”, respondió.

Lo que sí reivindicó fueron las demandas sociales que dieron origen al proceso. Según sostuvo, esos problemas no desaparecieron con los resultados de los plebiscitos. “Las demandas que impulsaron el proceso permanecen latentes, permanecen hoy día en la sociedad”, señaló.

La autocrítica a los partidos progresistas

En su reflexión de hoy también hubo una crítica directa a los partidos progresistas por el papel que desempeñaron durante la campaña del plebiscito. Para Loncón, la derrota no se puede explicar solamente por la desinformación, las polémicas internas de la Convención o la operación de cuentas falsas en redes sociales.

También faltó trabajo político en las calles.

“Los partidos progresistas dejaron de lado el territorio, las organizaciones sociales, la comunidad, las juntas de vecinos. No hicieron el trabajo de dar a conocer la propuesta constitucional”, acusó.

La académica llamó a su sector a preguntarse por qué se produjo ese abandono y por qué la propuesta no logró conectarse con una mayoría del país.

“En el rechazo del trabajo de la Convención Constitucional también hay que hacer la autocrítica”, enfatizó.

A pesar de la derrota, Loncón defendió algunos de los avances que, a su juicio, dejó el proceso. Entre ellos mencionó la discusión sobre derechos sociales, medioambiente, feminismo y representación indígena.

“Se mostró un Chile hermoso, un Chile plural, y eso es imborrable en la historia de este país”, agregó.

Desinformación

Loncón también relacionó el resultado con las campañas de desinformación y las redes de bots que habrían operado durante el proceso constitucional. Esto en medio de las denuncias sobre operaciones digitales atribuidas al consultor argentino Fernando Cerimedo y de las gestiones en el Congreso para investigar su eventual influencia en la política chilena.

La expresidenta de la Convención sostuvo que las cuentas automatizadas no solo habrían intervenido en el debate constitucional, sino que continuarían operando hasta hoy.

“La democracia no puede ser el resultado de la opinión de un robot, y eso ocurrió. Se instalaron los bots y no se ha investigado”, acusó.

Loncón pidió que el asunto sea investigado y que el Congreso avance en una regulación para enfrentar el uso coordinado de cuentas falsas en el debate público.

“Si queremos mantener una democracia saludable, si queremos mantener la opinión de la ciudadanía, hay que legislar”, cerró.

Críticas a la reforma de seguridad de Kast

La académica también abordó la reforma constitucional de seguridad que impulsa el Gobierno y que contempla una nueva figura de estado de excepción para enfrentar situaciones vinculadas al crimen organizado.

Loncón calificó la propuesta como “demasiado restrictiva” y aseguró que una medida de ese tipo no basta para enfrentar el narcotráfico. “El estado de excepción no es suficiente. Necesitamos perseguir la ruta del dinero, necesitamos levantar el secreto bancario, porque ahí vamos a ver cómo llega el dinero del narcotráfico de manera ilegal a Chile y en qué se usa”, afirmó.

Loncón también cuestionó los efectos que los estados de excepción han tenido sobre las comunidades mapuche en el sur del país. “El pueblo mapuche no es un pueblo terrorista, es un pueblo dialogante, es un pueblo que puede establecer y llegar a acuerdos”, sostuvo.

Para la expresidenta de la Convención, el Estado debe tener fuerza para enfrentar al crimen organizado, pero también capacidad política para responder a conflictos históricos. “Necesitamos un Estado fuerte. Al mismo tiempo, necesitamos un Estado que sepa mediar las legítimas demandas democráticas que presenta la sociedad, y eso no se logra con el estado de excepción”, cerró.